domingo, 14 de noviembre de 2010

Feminicidios: crímenes discriminados

Gloria Leticia Díaz

 
Desplazados de los espacios noticiosos por la guerra contra el narcotráfico, los asesinatos de mujeres, especialmente en Ciudad Juárez, siguen aumentando. Incluso en el entorno de la violencia y las matanzas, la mujer padece discriminación, concluye una misión internacional que vino a verificar el acatamiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que el año pasado condenó al Estado mexicano por no hacer justicia en varios casos de violación de garantías fundamentales.

Pese a que el Estado mexicano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a causa de los feminicidios en Ciudad Juárez, este problema se ha eclipsado frente a la guerra contra el narcotráfico y la indolencia de las autoridades, concluyen integrantes de la Misión Internacional Por el Acceso a la Justicia de las Mujeres en la Región Mesoamericana que visitaron el país del 8 al 10 de noviembre.

Antes, del lunes 1 al domingo 7, la misión recorrió Nicaragua y Honduras para pedir a organizaciones sociales información sobre la violencia contra las mujeres y entrevistarse con las autoridades de los sistemas de administración y procuración de justicia.

Su trabajo aquí fue el mismo pero con una encomienda adicional: indagar el avance en el cumplimiento de la sentencia emitida en noviembre de 2009 por dicha corte sobre el caso conocido como “campo algodonero”, por el que México fue condenado en relación con los asesinatos de Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Monreal y Claudia Ivette González, cometidos en Ciudad Juárez en 2001.

Por gestiones de la diputada federal Teresa Incháustegui Romero, durante tres días las especialistas de la misión se reunieron con funcionarios del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), de la Procuraduría General de la República (PGR), de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y de la Secretaría de Gobernación.

Ni el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Juan Manuel Alcántara Soria, ni representantes del gobierno de Chihuahua acudieron a la cita con las expertas en derecho internacional y de género.

Uno de los objetivos de la misión

–que forma parte de la Campaña Regional por el Acceso a la Justicia para las Mujeres– fue “hacer ver que como país estamos siendo vigilados por instancias internacionales de derechos humanos; los ojos y oídos de varias organizaciones están vigilantes del cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana, pero también de los convenios internacionales que ha firmado México para combatir la violencia contra la mujer”, afirma Incháustegui.

Entrevistadas por Proceso, las integrantes de la misión alertan de la gravedad de la violencia contra la mujer y manifiestan su preocupación por la lentitud para atender la sentencia de la Corte Interamericana por los feminicidios en Ciudad Juárez.

“En México este fenómeno y la violencia contra las mujeres ha quedado oculto frente a la batalla contra el narcotráfico; hay un desprecio institucional por la vida de las mujeres y, por tanto, se niega la realidad”, afirma Victoria de Pablo, integrante de la Fundación de Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española, que agrupa a más de 250 mil litigantes.

 
Asesinatos en aumento

 
Julia Monárrez Fragoso, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte y perito ante la Corte Interamericana para el caso “campo algodonero”, afirma que hay evidencia de que los crímenes contra las mujeres se han incrementado, especialmente en Ciudad Juárez:

“De 1993 a 2007, teníamos registro de 500 niñas y mujeres asesinadas; de 2008 a octubre de 2010 ya eran 567 más. Sin embargo, el gobierno se niega a aceptar que haya feminicidios y adjudican esas muertes a ajustes de cuentas entre el narcotráfico, con lo que se desentienden de su responsabilidad de investigar.”

Por su parte Yolanda Hernández Sanic, expresidenta del Consejo Indígena Mesoamericano y actual coordinadora del área de la mujer de la Secretaría de la Paz de Guatemala, señala: “La violencia contra la mujer es un problema planetario y en Mesoamérica prevalece una cultura de impunidad, pero en el caso de México es más grave porque es un país que ha firmado todos los convenios internacionales en materia de derechos humanos y de protección a las mujeres”.

Marta Eugenia Solano Arias, representante del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito (del que depende la misión que visitó México) manifiesta su preocupación porque a casi un año de emitida la sentencia de la Corte Interamericana, “no hay visos ni señales del Estado mexicano de intentar cumplirla; oímos hablar a funcionarios que nos decían: ‘eso no es mi competencia’, y al final no sabemos a quién le corresponde cumplir”.

En esta inquietud coincide María Eugenia Solís García, quien fue juez de la Corte Interamericana y es consultora de la Corte Penal Internacional:

“De acuerdo con lo dicho por la ministra Olga Sánchez Cordero, me parece una aberración que la Suprema Corte esté discutiendo si la sentencia de ‘campo algodonero’ es de cumplimiento forzoso o no. Y de los encuentros con los funcionarios parece que el sistema mexicano está formateado para zafarse: nadie admite responsabilidad en el principal problema, que es la justicia.”

Luz Estrada, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), aporta números: de enero de 2009 a junio de 2010, en 18 estados mexicanos se cometieron mil 768 asesinatos de mujeres. De ellos, en mil 74 los patrones corresponden a feminicidios (homicidios de mujeres como resultado de la discriminación de género) y ocurrieron en 13 entidades, pero sólo se dictaron 40 sentencias.

En los casos de feminicidio las víctimas fueron arrojadas en la vía pública, sus edades iban de 11 a 30 años, tenían huellas de abuso y fueron ejecutadas por estrangulamiento, quemaduras o con arma punzocortante.

Además de Chihuahua, donde se registraron 245 crímenes de ese tipo, en las 13 entidades de las que el OCNF tuvo información para ese mismo periodo las de mayor incidencia son el Estado de México (309), Quintana Roo (204), Sinaloa (125), Tamaulipas (103), Jalisco (88) y Veracruz (82).

En el Estado de México, de acuerdo con el OCNF, entre 2005 y 2010 se cometieron 900 homicidios dolosos de mujeres; de éstos, en 57% se desconoce al responsable, en tanto que en 37% el autor fue un familiar, conocido o pareja de la víctima. Además, en la entidad se tienen 99 víctimas no identificadas, lo que para Estrada podría significar que eran migrantes centroamericanas.

Otra entidad con números alarmantes es Jalisco: según datos de la procuraduría estatal, en el último año y medio ha habido 187 mujeres desaparecidas con edades de entre 11 y 17 años.

Después de conocer la realidad mexicana De Pablo acota: “En España, con 46 millones de habitantes, es un escándalo social que haya 65 mujeres muertas al año. Pero la respuesta judicial allá es que 20% de las mujeres se suicidó y, en el resto de los casos, 90% de los responsables están en la cárcel.

“En México ni siquiera se sabe con certeza cuántas mujeres mueren de forma violenta al año… hay un alto nivel de impunidad. Hemos detectado que el tema de los feminicidios no está en la agenda política del gobierno como una prioridad.”

 
Dinero europeo

El interés internacional por que se acate la sentencia sobre los feminicidios en Ciudad Juárez es tal que la Unión Europea (UE) destinó recursos a México para el cumplimiento de uno de los puntos resolutivos, el 18, referente a la estandarización de protocolos, manuales, criterios ministeriales y servicios periciales para la investigación de delitos de violencia contra las mujeres.

En respuesta a una solicitud de información formulada por Proceso a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la Dirección de Derechos Humanos y Democracia de la dependencia señaló que como parte del Convenio de Financiación CDI/ALA2007/019-116, la UE aportó 350 mil euros al Programa de Derechos Humanos Unión Europea-México (PDHUEM), que comprende ocho mesas temáticas, una de ellas relativa a los protocolos.

De ese monto, 300 mil euros se destinaron a la contratación de asistencia técnica, ya que la cancillería dispuso a través del PDHUEM que el grupo de trabajo de la PGR para el cumplimiento del numeral 18 de la sentencia contara con asistencia técnica “a través de la contratación de expertos nacionales e internacionales”. Los fondos son administrados por la UE a través de BAA Consultors, según la información proporcionada por la SRE el pasado 30 de agosto.

No obstante, hasta esta fecha la Dirección de Derechos Humanos y Democracia de la SRE confirmó que la PGR no había llamado a expertos internacionales, sino a tres nacionales, y la dependencia dijo desconocer el monto de sus contratos.

De acuerdo con información entregada a la misión por el subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Jorge Alberto Lara Rivera, los especialistas contratados son Samuel González Ruiz, constitucionalista y extitular de la desaparecida Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada; Teresita Gómez de León, abogada y excolaboradora de Guadalupe Morfín en la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez y en la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de la PGR; y Efraín Nieves Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, exfuncionario de la Fevimtra y de la CNDH.

En entrevista, Karla Michelle Salas Ramírez, representante legal de las familias de las víctimas del caso “campo algodonero”, detalla las dificultades para el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana, de cuyos avances el gobierno federal tiene que rendir un informe el próximo 10 de diciembre: el gobierno de Chihuahua no ha publicado la sentencia, la Fevimtra se ha negado a atraer las investigaciones de los casos de desaparición y homicidio de las mujeres localizadas en el campo algodonero en 2001, no se ha sancionado a los funcionarios públicos que obstaculizaron el esclarecimiento de los crímenes y no se ha investigado ni castigado a quienes hostigan a los familiares de las víctimas.

Otros puntos de la sentencia se refieren a la construcción de “un monumento en memoria de las mujeres víctimas de homicidio por razones de género en Ciudad Juárez” y el reconocimiento público de la responsabilidad internacional del Estado en las muertes de Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Monreal y Claudia Ivette González.

“Alejandro Negrín (director general de Derechos Humanos y Democracia de la SRE) informó a David Peña, mi compañero en la defensa de los familiares de las víctimas, que el memorial –que pedimos estuviera en el campo algodonero al que se refiere el caso– no se iba a construir porque es propiedad privada y no se han puesto de acuerdo qué mecanismo seguir para edificarlo, sobre todo porque el gobierno no acepta nuestra exigencia de que se incluyan los nombres de más de mil mujeres que han sido asesinadas de 1993, cuando se denunció el fenómeno, a la fecha.

“El gobierno se resiste a que Ciudad Juárez quede marcada no sólo por la violencia producto del narcotráfico sino por los feminicidios. El memorial sería para el gobierno de Calderón el muro de la vergüenza”, dice Salas.

En cuanto a la disculpa pública a la que está obligado el Estado mexicano, agrega la abogada, “se prepara un evento encabezado por Calderón al que se pretende llevar a familiares de las víctimas del campo algodonero” y a deudos de Rosendo Radilla, líder campesino desaparecido por el Ejército en Guerrero durante la guerra sucia y por cuyo caso la Corte Interamericana también condenó a México (Proceso 1706 y 1729).

A menos de 30 días de que se cumpla el plazo para que el gobierno federal rinda su informe sobre el cumplimiento de la sentencia sobre los feminicidios en Ciudad Juárez, el único avance concreto es la tramitación de indemnizaciones para los familiares de las tres víctimas por parte de la Comisión Nacional para Combatir la Violencia contra la Mujer (Conavim), apunta Salas Ramírez.

Por su parte, la abogada Victoria de Pablo dice que en la última reunión de la misión internacional en México, el martes 9, fue con el subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Felipe de Jesús Zamora, quien se comprometió a que se acatará la sentencia del tribunal interamericano.

De Pablo dice estar satisfecha porque al menos su grupo logró arrancar a los representantes del Estado algunos compromisos para el cumplimiento de la sentencia de “campo algodonero”, que serán verificados en marzo de 2011 en otra gira de la misión.

La PGR se comprometió a crear un registro nacional unificado de denuncias de homicidios dolosos de mujeres en la que se integre una base de datos genética; a reformar el Protocolo Alba, que se pone en marcha cuando desaparece una mujer o una niña; y poner a disposición de todos los procuradores de los estados los protocolos para investigar casos de violencia contra mujeres.

A su vez, el Consejo de la Judicatura Federal acordó dar difusión masiva a la sentencia y todos sus estándares, sobre todo en los contenidos sobre perspectiva de género, así como a reforzar sus programas de capacitación con perspectiva de género entre el cuerpo de jueces y magistrados.

De Pablo apunta que las expertas le aclararon al subsecretario Zamora que “por encima de las indemnizaciones, del memorial, de las placas o los monolitos, las familias de las víctimas lo que quieren es justicia, lo que implica la investigación de los hechos: quieren saber por qué y quién asesinó a sus hijas. Él dijo que lo entendía, pero que no era de su competencia”.

Sociedad patriarcal, origen de los feminicidios

Fernando Camacho Servín

Periódico La Jornada


Los feminicidios en México y Centroamérica no han disminuido, sino por el contrario en años recientes han aumentado “de forma espectacular” debido al machismo y la naturalidad con la que se asume la violencia en la región, pero también por la deficiencia de los sistemas judiciales, que reproducen la impunidad.

Así lo advirtió la abogada Victoria de Pablo, integrante del Consejo General de la Abogacía Española, y quien participa en la misión internacional Por el acceso a la justicia para las mujeres en la región mesoamericana, grupo que se dedica a monitorear el tema de la violencia de género.

El trabajo realizado por la misión incluye México, Honduras y Nicaragua y su objetivo es analizar por qué los feminicidios y otras agresiones contra mujeres se reproducen estos países.

“Las causas son múltiples, pero en el origen está el machismo y la desigualdad. La violencia es el efecto colateral perverso de una enfermedad, que es la sociedad patriarcal, cuyas bases siguen intactas”, afirmó De Pablo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La militarización en México, encubre el tema de feminicidio

Insuficiente actuación del gobierno: Misión Internacional  

 
Por Guadalupe Cruz Jaimes

México, DF, 8 nov. 10 (CIMAC).- La actuación del gobierno mexicano en la lucha contra la violencia de género y el feminicidio es “insuficiente”, ya que no garantiza el derecho a la vida de las mujeres y tampoco su acceso a la justicia, prueba de ello, es que en los últimos tres años de los mil 67 asesinatos violentos registrados, sólo 3.7 por ciento de los casos recibieron una sentencia.

 
Afirmaron académicas, investigadoras, abogadas y activistas, integrantes de la Misión Internacional: “Por el Acceso a la Justicia de las Mujeres en la Región Mesoamericana”, en conferencia de prensa, durante su visita a México, que tiene como propósito plantear una agenda mínima para prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres.

 
En su exposición, Victoria de Pablo, del Consejo general de la abogacía de España, afirmó que “el gobierno mexicano no está suficientemente implicado en la lucha contra la violencia de género y contra el feminicidio; está políticamente desvinculado y oculta esta realidad, lo que permite que miles de mujeres sean asesinadas impunemente en el país cada año”.

 
Luego de consultar la información oficial y de entrevistarse con las organizaciones y familiares de víctimas de feminicidio, a nombre de la Misión Internacional, Victoria de Pablo detalló que en México, a diferencia de Nicaragua y Honduras (países que visitaron la semana pasada), la problemática es “especialmente preocupante”.

 
Ello, se debe a la “alta militarización, la cual como pretexto de la lucha contra el narcotráfico, ha servido para encubrir el tema de feminicidio”.

 
En el balance de los tres países, México destaca por su incumplimiento de compromisos con el Legislativo nacional y con organismos internacionales que establecen la protección de la vida y los derechos de las mujeres.

 
A diferencia de Nicaragua y Honduras, la impunidad en México también es más alarmante, ya que al contar con una mayor capacidad política y económica se esperaría que el acceso a la justicia fuera mayor, pero no es así.

 
De acuerdo con María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), en los últimos tres años se registraron mil 768 homicidios dolosos de mujeres, en 15 estados de la república, de los cuales sólo se identificaron mil 67 casos, ya que Chihuahua y Veracruz no proporcionaron información suficiente para definir si se trata de este delito.

 
Del total de asesinatos violentos, informó la coordinadora de la OCNF, sólo en 40 de los casos las autoridades han dictado sentencia.

Al respecto, Victoria de Pablo mencionó que tal grado de impunidad es posible por la ausencia de registros globales, la “defectuosa investigación de los hechos” y la criminalización de las víctimas.

 
“Con el alto nivel de ineficiencia en la investigación y sanción de los crímenes contra las mexicanas, se envía un mensaje de impunidad, pues finalmente el agresor queda libre, éste impacta sobre todo a núcleos rurales, indígenas, generando en las familias de las víctimas sentimientos de impotencia y desamparo, así como desconfianza de las instituciones públicas”, indicó la especialista.

 
En este escenario, la diputada federal Teresa Incháustegui, presidenta de la Comisión Especial de Feminicidios, señaló que la Misión Internacional presentará 10 puntos, retomados de la sentencia del caso Campo Algodonero, que dictó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) al Estado mexicano, a las y los funcionarios con quienes se entrevistarán los próximos dos días, para que se implemente en todo el país.

 
Entre las puntualizaciones están el registro homologado y suficiente de las víctimas, para poder identificarlas, también un banco genético que permita reconocer los cuerpos con base en la información genética de las familias.

 
De igual modo, mencionó la necesidad de establecer un mecanismo inmediato de búsqueda de mujeres y niñas desaparecidas.

Entre los puntos retomados de la sentencia de la (CoIDH), emitida el año pasado por el caso de tres de los ocho cuerpos encontrados en el predio Campo Algodonero, en Ciudad Juárez, también está la creación de protocolos de investigación, así como la capacitación y sensibilización permanente para el personal de justicia.


Otras puntualizaciones que presentarán ante las autoridades del país, está la tipificación del delito de feminicidio y campañas de respeto a los derechos de las mujeres, con la finalidad de “desmontar esa cultura de maltrato”, señaló Teresa Incháustegui.

 
La Misión Internacional se reunirá hoy con funcionarios de la Procuraduría General de la República, y mañana martes con representantes del Consejo de la Judicatura Federal, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Secretaría de Gobernación.

 
10/GCJ/LR/LGL

Marisela Ortiz Rivera: testimonianza contro i femminicidi in Messico


"Ni una más" "Non una morta in più!!! E' chiedere molto?"

Dal 1993 a Ciudad Juárez, città di frontiera tra Messico e Stati Uniti, oltre 900 donne, adolescenti

e bambine, sono state assassinate secondo lo stesso rituale: rapimento, tortura, sevizie sessuali,

mutilazioni, strangolamento. Inoltre, sono più di 1000 i casi di donne scomparse e non ritrovate

a Ciudad Juarez e nella regione di Chihuahua. Noto come "femminicidio" questo fenomeno è

diventato la più vergognosa violazione dei diritti umani nella storia delMessico degli ultimi anni.

Il clima di impunità continua a crescere senza che al momento siano state compiute azioni

concrete per mettere fine a questa situazione e mentre le autorità messicane occultano la gravità

dei fatti, nuovi corpi straziati di donne vengono ritrovati ad un ritmo crescente. Nell'occhio del

ciclone per la sua negligenza ed incompetenza, la polizia messicana ha cercato di placare le

proteste dell'opinione pubblica trovando dei capri espiatori, persone che hanno confessato la

loro colpevolezza sotto tortura. Non solo la polizia non è riuscita a fermare il "femminicidio", ma

si è anche resa colpevole di questi gravi abusi.

La Circoscrizione 1 di Torino, Amnesty International, Sur, Donne di Sabbia, Donne in Nero, Casa

delle Donne di Torino, Ass. Almaterra, Libera, Acmos, Il Salvagente, Antropocosmos, Urzene

Teatro invitano la cittadinanza all'incontro con Marisela Ortiz Rivera, presidentessa

dell'associazione “Nuestras hijas de regreso a casa” che si terrà il 21 novembre alle ore 15,00

presso ilMuseo diffuso della Resistenza a Torino.

Marisela Ortiz Rivera, simbolo della lotta contro l'impunità del femminicidio a Ciudad Juarez, è

presidente e co-fondatrice dell'Associazione "Nuestras Hijas de regreso a casa". A sostegno e

riconoscimento del suo irriducibile e intenso impegno nella denuncia e nell'appassionata

opposizione contro i crimini, Marisela Ortiz Rivera, ha ricevuto varie onorificenze tra cui la

cittadinanza onoraria del Comune di Torino e il Giglio d'Oro del Comune di Firenze.

Domenica 21 novembre 2010, ore 15.00

MUSEO DIFFUSO DELLA RESISTENZA

Corso Valdocco 4/A – Torino

Con Il Patrocinio Della Circoscrizione Uno Centro Crocetta

Feminicidios: la otra cara de la violencia


Acentos

Epigmenio Carlos Ibarra


Siempre he pensado que cuando se asesina a una mujer es como si se cortara de raíz el principio mismo de la vida. Como si esa sociedad, donde el feminicidio se produce de manera crónica y masiva, hiciera bárbara y expresa renuncia de su voluntad de vivir pacífica y civilizadamente.

Aún recuerdo estremecido el entierro colectivo de 30 madres de combatientes en Nicaragua, asesinadas por la contra luego de ver a sus hijos en un campamento de adiestramiento del Ejército Popular Sandinista. Era entonces la guerra; la guerra declarada, abierta, esa que es “monstruo grande y pisa fuerte”.

 
En ese cementerio, de la ciudad de León, todos los hombres, deudos, funcionarios y periodistas incluidos, yo entre ellos y con la cámara al hombro, nos movíamos, huérfanos al fin, a la deriva. Sin norte alguno.

Faltaba ahí, pues la estábamos enterrando, la mujer que daba sentido y dirección a la tragedia, la mater dolorosa, la referencia obligada, el eje en torno al cual se organiza todo; la vida, la nota, el duelo, todo.

 
“A la chingada la muerte”, escribí, citando a Jaime Sabines, en el telex esa mimas tarde, ya en Managua, cuando intentaba enviar mi nota a la redacción. Nada más que esa frase pude enviar a México.

 
También recuerdo, casi con el mismo estupor y la misma indignación sentida entonces, las primeras imágenes que para su programa Expediente 13-22:30 trajo, mi esposa, Verónica Velasco, de Ciudad Juárez.

 
Recién se comenzaba a hablar de esa tragedia de las “mujeres de Juárez” y sólo unos pocos medios nacionales, impresos todos ellos, comenzaban a informar de la misma.

 
Recogían esas imágenes las travesías por el desierto, los policías montados, las calaveras, los cuerpos y las ropas desgarradas, las demandas airadas de las madres de las desaparecidas y asesinadas, el testimonio de sus hermanas, amigas, compañeras de trabajo, las que se sabían y serían en muchos casos las próximas en la mira del asesino.

 
También veíamos en el monitor, “tanta belleza cruel —dice Ángela Figueras Aymerich—, tanta belleza” las primeras marchas con las cruces rosas que luego serían emblemáticas y los vestidos negros agitándose en el viento, entre la arena que hiere los rostros y los desdibuja, mientras pensábamos que eso tenía que parar, que eso iba a parar.

Tengo aún presente, gracias a las entrevistas recogidas por Verónica y su equipo, la indolencia, el cinismo de los funcionarios panistas que se atrevían a culpar (de lejos viene pues la costumbre de criminalizar a las víctimas) a las propias mujeres de su muerte.

 
Muertes que, más de diez años después, no cesan: asesinatos que, impunemente, se siguen cometiendo en Ciudad Juárez. Epidemia que se ha extendido, con los mismos patrones pero con una cifra de víctimas más alta todavía, a Naucalpan y otros municipios de la gran área metropolitana de la Ciudad de México.

 
¿Por qué las matan? ¿Cuántas son las víctimas? ¿Quiénes son, cómo se llaman, a quiénes dejan detrás de sí, qué hacían de sus vidas, qué soñaban, contra qué luchaban? La violencia del narcotráfico parece haberse llevado, con nuestra capacidad de indignación y asombro ante esta tragedia repetida y exacerbada, estas preguntas y las posibles y necesarias respuestas.

 
Ante tanto muerto, tanto decapitado, tanta masacre, tanto horror, el drama de una mujer trabajadora que al volver a casa es asaltada en la oscuridad, abusada sexualmente y luego asesinada parece haberse vuelto, para la sociedad que no para sus familiares, más invisible que nunca.

 
¿Y quiénes son los asesinos? ¿Operan en bandas? ¿Son asesinos seriales solitarios? ¿Esconden los crímenes la realización de videos snuff, el tráfico de órganos, rituales satánicos? ¿O las matan simplemente machos agraviados que no soportan la independencia que con sus propios, aunque magros ingresos, han generado estas mujeres?

 
Todas las hipótesis son viables, todos los móviles posibles y, sin embargo, la autoridad ninguna estudia con seriedad y consistencia. Ninguna pista sigue. Ningún presunto responsable señala. Todo va al saco de la impunidad y el olvido en el que se guardan los agravias cometidos contra aquellos y sobre todo aquellas que, para el poder, no significan nada, no son nadie.

 
Allá en Ciudad Juárez usaron muchos funcionarios la frontera como coartada para su ineficiencia. Se habló entonces, y se habla todavía, de sicópatas norteamericanos que para asesinar cruzan la línea y vuelven a su refugio seguro en territorio estadunidense.

 
¿Qué pueden esgrimir para excusarse los investigadores de la policía y la procuraduría mexiquenses? ¿Qué frontera cruzan los asesinos, en dónde se refugian cuando se trata de Naucalpan de Juárez, uno de los municipios más ricos del país y gobernado, por cierto, hace mucho tiempo por el PAN?

Si aquí, hoy por hoy, la vida no vale nada, menos vale siendo mujer y teniendo que caminar, todas las noches de regreso a casa, por los barrancos de Naucalpan, las empolvadas y solitarias calles de Ciudad Juárez, Nezahualcóyotl o Chimalhuacán.

 
Quien asesina a una mujer, insisto, corta de raíz el principio de la vida, y aquí, aquí en nuestro país, se está matando a muchas.

 

 

martes, 9 de noviembre de 2010

COMUNICADO: Sobre obligación del Estado mexicano de cumplir las condenas de la CoIDH

Amigas y amigos, les comparto el siguiente comunicado. Es importante. Si pueden, reenviénlo a quien consideren. Saludos.

 
Estimados/as:

 
Les reenviamos un comunicado firmado por seis organizaciones de la sociedad civil y derechos humanos sobre la obligación del Estado mexicano de reparar el daño y cumplir las sentencias de condena emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en los casos de "Campo Algodonero", Rosendo Radilla y las indígenas me´phaa Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, violadas sexualmente por militares en 2002.

Esperamos que la información sea de su interés!

 
Un saludo!!

 
Sobre la reparación del daño a las víctimas y la obligación del Estado mexicano de dar cumplimiento a las condenas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

 
Entre 2009 y 2010 la Corte IDH –máximo órgano judicial del Sistema Interamericano–, dictó las sentencias para los casos González y otras (“Campo Algodonero”), Rosendo Radilla Pacheco, Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú; en las cuales resolvió que el Estado mexicano es responsable por la comisión de dichas violaciones y lo condena a la reparación del daño por medio del pago de indemnizaciones líquidas a las víctimas, así como a la realización de otras medidas de rehabilitación y medidas de efecto reparatorio que son descritas en el contenido de dichas resoluciones.

 
Cabe señalar que, con fundamento en los artículos 67 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 31 del Reglamento de la misma Corte, nuestro país acepta y reconoce el carácter inapelable y definitivo de estas sentencias; en tal sentido, se obliga a cumplir en todos sus términos y plazos las disposiciones que deriven de cualquier sentencia emitida por este tribunal. Desde este supuesto legal, se desprende que el Estado mexicano está obligado a dar cumplimiento con lo establecido por las sentencias y en consecuencia, a dotar de recursos presupuestarios suficientes para el pago de las indemnizaciones a las víctimas de los casos González y otras (“Campo Algodonero”), Rosendo Radilla Pacheco, Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, así como en su caso, prever lo necesario en caso de una eventual sentencia condenatoria para el caso de Rodolfo Montiel Flores y Teodoro Cabrera García (“campesinos ecologistas”).La existencia de responsabilidad, implica el surgimiento de la obligación de reparar el daño causado cuando por la acción –o por la conducta omisa del Estado– se afecten o vulneren los derechos humanos. De cara a la comunidad internacional, el Estado debe responder por la efectiva protección de estos derechos, en virtud de la ratificación de la Convención Americana de Derechos Humanos y del reconocimiento de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

 
El IV informe de gobierno presentado por el Ejecutivo Federal refiere estar en tiempo para dar pleno cumplimiento a estas obligaciones. Sin embargo, en su Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación correspondiente al ejercicio fiscal 2011, el presidente Felipe Calderón omitió incluir un apartado que refiriera al pago de las indemnizaciones a las víctimas que derivan de estas sentencias. Con esta omisión en el marco del proceso de análisis y aprobación del decreto de Presupuesto, no se podrá dar cabal cumplimiento al contenido de las mismas.

 
Las sentencias de la Corte Interamericana obligan al Estado en su conjunto. De ahí que las organizaciones que suscribimos este documento insistimos en que, en el ámbito de su competencia y facultades, la H. Cámara de Diputados coadyuve a dar cumplimiento y satisfacer las sentencias citadas a través de la asignación presupuestaria para el ejercicio fiscal 2011. Este acto no sólo enmendaría la grave omisión en el Proyecto presentado por el Ejecutivo, sino que además, mostraría un signo de voluntad y de compromiso frente a la responsabilidad señalada por esta Corte hacia el Estado mexicano.

Por todo lo anterior, las organizaciones civiles, movimientos, colectivos sociales y ciudadanía abajo firmantes, manifestamos nuestra posición con respecto al reconocimiento de la obligación del Estado mexicano de dar cabal cumplimiento al contenido de las sentencias emitidas por la Corte Interamericana, así como de reparar el daño a las víctimas con motivo de la comisión de estas graves violaciones en los términos de las resolución declaradas por este órgano judicial.

 
Suscriben este posicionamiento:

• Fundar, Centro de Análisis e Investigación• Asociación Nacional de Abogados Democráticos• Centro de Derechos Humanos de la Montaña "Tlachinollan"• Centro, de Derechos Humanos “Miguel A. Pro Juárez”• Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH)• Comité de América Latina y el Caribe por la defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM)

CNDH elaborará informe sobre feminicidios


De enero de 2009 a junio de 2010 hubo mil 728 crímenes en 18 entidades; sin embargo, únicamente 13 estados han documentado mil 76 mujeres asesinadas

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos trabaja en la elaboración de un informe especial sobre feminicidios y desaparición de mujeres en el país, informó su presidente Raúl Plascencia Villanueva.

Durante una sesión de trabajo con dirigentes de organizaciones no gubernamentales integrantes de la Misión Internacional por Acceso a la Justicia de las Mujeres en la Región Mesoamericana, el ombudsman nacional indicó que el informe tiene como objetivo auxiliar a disminuir el fenómeno, esclarecer crímenes, localizar víctimas y castigar a responsables.

 
En un comunicado del organismo, Plascencia Villanueva informó que recibió de la Misión Internacional un reporte sobre feminicidios y violencia contra las mujeres en México, así como del problema de mujeres desaparecidas y la trata de personas.

Las luchadoras civiles señalaron que en su reporte detectaron que de enero de 2009 a junio de 2010 hubo mil 728 feminicidios en 18 entidades, pero únicamente 13 estados han documentado mil 76 mujeres asesinadas y se han generado 40 sentencias.

 
Por ello, pidieron al ombudsman nacional su apoyo para solicitar la información pertinente a las autoridades correspondientes y, si es necesario, elevar la voz ante el Congreso de la Unión para conocer la dimensión real del problema.

 
Las organizaciones civiles propusieron impulsar la adopción por los tres poderes de la unión, de los criterios establecidos en la sentencia de campo algodonero de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que protegen a las mujeres.

También, impulsar la tipificación del feminicidio, promover el registro estadístico de los casos relacionados con los homicidios y la violencia contra las mujeres, así como sancionar a los servidores públicos que cometieron violaciones a sus derechos humanos.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Incumple el gobierno fallo de CIDH sobre feminicidios en Juárez

Familiares de las víctimas protestarán hoy


Sólo hay simulación e impunidad oficial, dicen

Cruces colocadas en el campo algodonero de Ciudad Juárez, donde fueron localizados los cuerpos de ocho mujeres en noviembre de 2001; hoy ese sitio será el escenario de una manifestación en demanda de justiciaFoto La Jornada

Rubén Villalpando

Corresponsal

Periódico La Jornada

Domingo 7 de noviembre de 2010, p. 15

Ciudad Juárez, Chih., 6 de noviembre. Familiares de las ocho mujeres cuyos cuerpos fueron hallados sin vida en el campo algodonero de esta ciudad, los días 6 y 7 de noviembre de 2001, realizarán hoy en ese sitio una protesta para denunciar que el Estado mexicano no ha cumplido la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y que el plazo finaliza este 10 de diciembre.

 
Durante una conferencia celebrada en lo que queda del campo algodonero –ya que en una parte se construyeron dos hoteles–, los manifestantes denunciaron que a nueve años de estos hechos, a las madres y familiares de las mujeres desaparecidas y asesinadas no se les ha hecho justicia ni reparado el daño, además de que las autoridades continúan actuando de forma negligente y discriminatoria en el caso.

 
El Estado, “cómplice”

En la sentencia de la CIDH se determina que la principal causa del feminicidio es la discriminación de género contra las mujeres, por lo que ordenó medidas específicas para que no se repitan los hechos.

 
Las manifestantes señalaron que el Estado mexicano es cómplice de feminicidio, ya que, luego de un proceso judicial de ocho años, el 10 de diciembre de 2009 la CIDH encontró culpable a México por violar los derechos humanos de las víctimas del campo algodonero, y sin embargo “la impunidad y la simulación han prevalecido”.

En un documento firmado por la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer y la Red Ciudadana de No Violencia y Dignidad Humana, las organizaciones afirman que la Secretaría de Gobernación (SG) “pone de manifiesto la política de simulación en el cumplimiento de la sentencia, ya que no ha dado respuesta a dos de los resolutivos de cumplimiento inmediato y de prioridad primaria”.

 
Éstos son la investigación y sanción del secuestro, tortura y asesinato de Esmeralda, Laura Berenice y Claudia Ivette, motivo de la demanda; así como la investigación de los actos de hostigamiento y amenazas contra los familiares de las víctimas; y la investigación y sanción a los servidores públicos que permitieron la impunidad en los casos.”

Además está “la prestación de los servicios médicos, sicológicos y siquiátricos a las víctimas de manera integral en los términos señalados por la propia sentencia”. Se debe pagar una indemnización de unos 900 mil dólares a las familias y no se ha cumplido, ratifican en el texto.

 
En el documento dan a conocer que el pasado 28 de julio del presente año la SG publicó un comunicado de prensa titulado “Segob da cumplimiento a las resoluciones de la sentencia emitida por la CIDH”, en el que pone de manifiesto “la política de simulación en el cumplimiento del fallo”.

 
Hasta hoy no existe la página electrónica del gobierno de Chihuahua que incluya la información sobre las niñas y mujeres desaparecidas y la publicación de la sentencia. La página elaborada por la Procuraduría de Justicia del estado no cumple con los lineamientos establecidos por la CIDH, ya que no incluye la lista de todas las mujeres y niñas desaparecidas desde 1993 a la fecha, agregaron los inconformes.

 
En cuanto a la publicación íntegra de la sentencia, ésta se encuentra efectivamente en los portales electrónicos del gobierno federal, pero no en los del gobierno de Chihuahua.

 
Sobre la indemnización económica que argumentan estar gestionando, la misma SG ha sostenido ante la Cámara de Diputados que el gobierno federal no es responsable de los feminicidios de Ciudad Juárez y por tanto no tiene la obligación de pagar, mientras la administración estatal ha dicho que está dispuesta a pagar sólo 50 por ciento.

 
“No han colocado el monumento exigido en el campo algodonero y las familias de las víctimas han manifestado las características que debe tener, aparte de que el titular del Ejecutivo federal debe realizar la disculpa pública; sin embargo, parece que dichas solicitudes no han sido tomadas en cuenta por las autoridades”, concluye el documento.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Octubre establece record histórico de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez

Informe Semanal

Ciudad Juárez. Red Mesa de Mujeres de Cd. Juarez. Miércoles 3 de noviembre del 2010

De acuerdo al seguimiento hemerográfico respecto a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, al 30 de octubre del año en curso se cometieron 47 crímenes en contra de mujeres. La cifra vuelve a establecer un récord histórico en cuanto al número de mujeres asesinadas superando la del mes de septiembre en el cual se contabilizaron 44 víctimas.

Cabe resaltar que precisamente en octubre se cometieron dos crímenes con las características de un feminicidio por ocupaciones estigmatizadas, tal fue el caso de Laura Aracely Aguilar de 26 años quien el pasado sábado 2 de octubre fue asesinada a golpes en la zona roja del centro de Ciudad Juárez. Días después se encontró el cuerpo de Verónica Méndez Nájera de 33 años en el domicilio de Francisco Javier Fierro Regalado quien la apuñaló con un arma de fuego después de haberla contratado por sus servicios sexuales1.

Además, el 27 de octubre María del Rosario Luna, Rosalía Esther Vázquez Holguín y Rosa Escajeda Galindo obreras de la maquiladora Eagle-Ottawa murieron debido a las heridas que sufrieron después de que el camión de transporte de personal en el que viajaban fuera atacado a balazos por un comando armando en la carretera Juárez-Porvenir2.

En perspectiva, durante el 2008 se documentaron 87 mujeres asesinadas, y durante el 2009 se documentó 164 mujeres asesinadas. De acuerdo a la documentación hemorográfica al 3 de noviembre de 2010 la cifra de mujeres asesinadas es de 271 víctimas de homicidios dolosos cometidos contra mujeres. Las cifras del registro realizado durante el 2010 son las siguientes:


Fuente: Elaboración propia Red Mesa de Mujeres, con base en información publicada por el periodico El Norte, El Diario y por la organización Justicia para Nuestras Hijas. 3 de noviembre 2010.

CAMPO ALGODONERO: Nueve años de impunidad



NOHEMÍ BARRAZA


Tras nueve años de muerte, dolor, impunidad y lucha, el ?Campo Algodonero? sigue siendo un tema que trasciende a nivel internacional por ser un caso lleno de irregularidades y con ausencia de justicia para las víctimas y sus familias.

A casi una década de distancia, el caso que en noviembre del 2001 concentró la atención mundial tras la localización de ocho osamentas de jóvenes mujeres ?muchas de ellas menores de edad– está ligado a múltiples acciones que van desde la detención de chivos expiatorios, a la captura de supuestos culpables, y una sentencia internacional que el Estado mexicano está obligado a acatar y debió cumplir desde hace seis meses y que hasta hoy no ha cumplido.

Hoy, después de 3 mil 285 días de angustia y sufrimiento, aún persiste la duda de las madres de las víctimas por desconocer quiénes son los culpables de la muerte de sus hijas, aunado, se encuentra la desgracia de familias que a pesar de haber sido ajenas a los feminicidios, perdieron en el conflicto a algún ser querido.

También el Estado mexicano ha fallado a la sentencia que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el día 18 de noviembre del 2009. El plazo para que cumpla expira el próximo 10 de diciembre.

La CIDH condenó el año pasado al Estado mexicano por la violación de los derechos humanos de Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Monreal y Claudia Ivette González, señalando que: "El Estado violó los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal[..] incumplió con su deber de investigar –y con ello su deber de garantizar– los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal, [..] violó el derecho a la integridad personal, [..] violó el derecho a la protección de la honra y de la dignidad...".

Las madres de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez y Claudia Ivette González, tres de las ocho mujeres localizadas en el ?Campo Algodonero? lograron después de varios años la atención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, institución que el 10 de diciembre del año pasado publicó la sentencia del caso ?Campo Algodonero? en la que condena al Estado mexicano por violar los derechos humanos de tres mujeres desaparecidas, torturadas y asesinadas en Ciudad Juárez.

Aunque de acuerdo a la resolución, varios de los puntos tuvieron que cumplirse en junio del presente año, éstos aún siguen pendientes, en tanto los demás acuerdos tendrán que ejecutarse en diciembre próximo, es decir en un mes.

"Me siento desilusionada una vez más por el gobierno aún con todo y la sentencia que le dio la Corte, no han hecho nada. Con esto se ve que no hay voluntad por parte del gobierno por el caso porque aun cuando ya hay una orden no han cumplido".

"Yo como madre siento una gran desilusión e impotencia semejante a la que he sentido desde hace años", declara Irma Monreal, madre de Esmeralda Herrera Monreal, cuyo cuerpo se localizó el 6 de noviembre del 2001 en el predio denominado ?Campo Algodonero?.

Michelle Salas, miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD) y representante de Irma Monreal, señala que en la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos existen puntos claros que deben cumplirse de manera inmediata, sin embargo, todos los acuerdos aún siguen pendientes por parte del Estado mexicano, incluyendo el más fácil de realizar.

"El Estado sigue haciendo las cosas de manera incompleta, ineficiente, y la sentencia tiene puntos claros: lo cumples o no. Si no tienes el banco nacional de información genética no lo cumples; pueden decir que tienen ?X? reuniones, pero si no está el banco no han cumplido".

Entre los puntos que el Estado quedó obligado a realizar en seis meses y que aún quedan pendientes son investigar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales de la desaparición, maltratos y privación de la vida de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez.

Este punto existe a pesar de la sentencia contra Édgar Álvarez Cruz y Francisco Granados de la Paz a quienes se dictó auto de formal prisión por la muerte de Mayra Juliana Reyes Solís, una de las jóvenes encontradas en el Campo Algodonero.

"Siempre dije que ellos no son (los culpables). Cuando estábamos frente a la Corte, el Gobierno mexicano dijo que no eran culpables Édgar y Francisco, y dijeron que nunca manejaron que eran culpables de los asesinatos de las mujeres del Campo Algodonero, entonces ¿dónde quedan esos nueve años donde no han hecho nada? Así agarraron a la ?Foca? y ?El Cerillo? y tampoco eran", indicó Irma Monreal.

Otro de los acuerdos que debe cumplir el Estado mexicano es sancionar a los servidores públicos omisos y a los responsables de hostigamiento hacia las familias, lo cual no se ha cumplido.

"La anterior procuradora Patricia González señaló que el 4 de diciembre del 2006 se consignaron a seis servidores por abuso de autoridad pero aún se encontraban pendientes otros que no pudieron aprehenderlos".

La abogada mencionó que la Contraloría investigó a seis servidores, y en dos casos se exoneró a las funcionarias omisas pese a que todos cometían el delito de abuso de autoridad, tortura, fabricación y ocultamiento de evidencias.

"En el 2005 presentamos denuncia contra 26 servidores públicos, desde jueces, peritos y ministeriales pero los dejó pendientes González".

También debió desde hace cuatro meses el Estado brindar a las familias de las víctimas atención médica, psicológica o psiquiátrica gratuita de forma inmediata, adecuada y efectiva a través de instituciones estatales de salud especializada.

"Después de varias gestiones con autoridades federales, hace una semana logramos que se iniciara un tratamiento a las familias. Mediante el subsecretario de Gobernación se logró el compromiso de la Secretaría de Salud para darles atención integral", explicó Salas.

En el plazo de seis meses a partir de la notificación de la sentencia, el Estado mexicano debió publicar en el Diario Oficial de la Federación, en un diario de amplia circulación nacional y en un diario de amplia circulación en el estado de Chihuahua, por una sola vez la sentencia y los puntos resolutivos de la misma. Dentro del mismo plazo debió publicar la sentencia íntegramente en una página electrónica oficial del Estado.

"Este resolutivo se ha cumplido parcialmente, la Procuraduría General de Chihuahua no quiere cumplirlo, siguen minimizando la sentencia porque no quieren dar la difusión que merece, no quieren reconocer sus errores", acusó la abogada.

De acuerdo a la resolución de la Corte Interamericana, en el plazo de un año el cual se vence el 10 de diciembre, el Estado mexicano debe realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional, en relación con los hechos del caso en honor a la memoria de Laura Berenice Ramos Monárrez, Esmeralda Herrera Moreal y Claudia Ivette González.

En el mismo tiempo deberá levantar un monumento (en el campo algodonero) en memoria de las mujeres víctimas de homicidio por razones de género en Ciudad Juárez. El monumento se develará en la misma ceremonia en la que el Estado reconozca públicamente su responsabilidad internacional.

"Todo esto tiene que cubrirse por la prensa a nivel nacional e internacional, no sólo para las víctimas del Campo Algodonero sino para todas las víctimas de violencia de género. Hemos solicitado que sea el propio presidente de la República quien ofrezca disculpas a las familias pero el Presidente puede dar reconocimiento y se puede comprometer pero sin las investigaciones que la Corte ha resuelto de nada sirve".

El Estado deberá continuar con la estandarización de todos sus protocolos, manuales, criterios ministeriales de investigación, servicios periciales y de impartición de justicia, utilizados para investigar todos los delitos que se relacionen con desapariciones, violencia sexual y homicidios de mujeres.

También deberá en un plazo razonable adecuar el Protocolo Alba o en su defecto implementar un nuevo dispositivo análogo que implemente búsquedas de oficio y sin dilación cuando se presenten casos de desaparición como medida tendiente a proteger la vida, libertad personal y la integridad personal de la persona desaparecida.

Además de establecer un trabajo coordinado entre diferentes cuerpos de seguridad para dar con el paradero de la persona y asignar los recursos humanos, económicos, logísticos, científicos o de cualquier índole que sean necesarios para el éxito de la búsqueda.

Todo lo anterior deberá ser aún más urgente y riguroso cuando la desaparecida sea una niña. Al respecto se deberá rendir un informe anual durante tres años a la Corte interamericana de Derechos Humanos.

El Estado deberá crear en un plazo de seis meses a partir de la notificación de la sentencia una página electrónica que deberá actualizarse permanentemente y contendrá la información personal necesaria de todas las mujeres, jóvenes y niñas que desaparecieron en Chihuahua desde 1993 y que continúan desaparecidas. Dicha página electrónica deberá permitir que cualquier individuo se comunique por cualquier medio con las autoridades inclusive de manera anónima, a efectos de proporcionar información relevante sobre el paradero de la mujer o niña desaparecida.

"Tampoco ha cumplido con eso", reclamó Salas.

Dentro del plazo de un año el Estado deberá crear o actualizar una base de datos que contenga la información personal disponible de mujeres y niñas desaparecidas a nivel nacional, la información personal que sea necesaria principalmente genética y muestras celulares de los familiares de las personas desaparecidas que consientan ?o que así lo ordene el juez– para que el Estado almacene la información personal únicamente con objeto de localizar a la persona desaparecida. La información genética y muestras celulares provenientes de los cuerpos de cualquier mujer o niña no identificada que fuera privada de la vida en el estado de Chihuahua.

La abogada Michelle Salas informa que la Procuraduría General de la República indica estar en gestiones para adquirir el software "lo cierto es que para realizar el banco nacional se requiere de infraestructura amplia, y además tendrá que llegar a un acuerdo para la lista de mujeres y niñas desaparecidas a nivel nacional y ni siquiera la tenemos en Chihuahua menos en la República, incumpliendo seguramente lo tendremos".

"Son pasos previos para hacerlo y aún no lo realizan, no tenemos lista de mujeres desaparecidas menos de mujeres asesinadas, no hay claridad de las condiciones en que fueron asesinadas y el Estado mexicano ha sido omiso al respecto", declara.

Según la resolución de la Corte, el Estado deberá continuar implementando programas y cursos permanentes de educación y capacitación en derechos humanos y género, perspectiva de género para la debida diligencia en la conducción de averiguaciones previas y procesos judiciales relacionados con discriminación, violencia y homicidios de mujeres por razones de género y superación de estereotipos sobre el rol social de las mujeres dirigido a funcionarios públicos.

El Estado deberá realizar un programa de educación destinado a la población en general del estado de Chihuahua con el fin de superar dicha situación. Presentará un informe anual por tres años en el que indique las acciones que se han realizado.

Entre los últimos puntos deberá brindar atención médica, psicológica o psiquiátrica gratuita de forma inmediata, adecuada y efectiva a través de instituciones estatales de salud especializada a las familias y dentro de un año pagar las cantidades fijadas sentencia por concepto de indemnizaciones y compensaciones por daños materiales e inmateriales y el reintegro de costas y gastos.

El primer punto no se ha cumplido ya que de acuerdo a las madres de mujeres victimadas, fue hace dos semanas cuando apenas autoridades federales se acercaron a ellas para indicarles que pronto tendrán ayuda médica, acción que simplemente queda pendiente.

Otro de los acuerdos es capacitar a servidores públicos, sin embargo, para ello la Corte indica qué tipo de cursos se darán a los agentes, fiscales y jueces, así como los contenidos.

"El problema es que el Estado está haciendo todo incompleto, de manera parcial e ineficiente? por ejemplo tienen que hacer el memorial en el campo algodonero pero parte del terreno ya ha sido vendido, ahí tenemos incertidumbre si se puede realizar en el campo algodonero o no", dijo la abogada.

LA TRAGEDIA Y LOS CHIVOS EXPIATORIOS

El 6 de noviembre del 2001 fueron localizados los cuerpos sin vida de ocho mujeres en un predio ubicado a la altura de las avenidas Ejército Nacional y Paseo de la Victoria: Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, Claudia Ivette González, María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín Elizabeth Rodríguez Sáenz, María Rocina Galicia, y una mujer no identificada.

El 8 de noviembre del 2001, dos días después de la localización de los ocho cuerpos y debido a que el entonces procurador Arturo González Rascón exigió resultados para el 10 de noviembre, fue detenido el entonces chofer Víctor Javier García, alias ?El Cerillo? de 29 años.

La acción se realizó con amenazas de muerte y frente a su esposa e hijo de meses de nacido a quienes retiraron a empujones.

Como parte del operativo también se arrestó a Gustavo González Meza, ?La Foca? de 28 años de edad, también chofer y a quien se ligaba al hallazgo de los ocho cadáveres en un terreno ubicado en Paseo de la Victoria y Ejército Nacional.

Un día después del descubrimiento de las osamentas, la Procuraduría General de Justicia del Estado, durante el gobierno de Patricio Martínez García, ya utilizaba maquinaria conocida como mano de chango para excavar y según sus propios agentes con ello se mutiló los cuerpos y destruyeron las evidencias.

Se indicó por declaraciones del mismo procurador Arturo González Rascón que los choferes de transporte urbano salían a la calle a cazar a sus víctimas a quienes forzaban y subían a sus vehículos en plena vía pública, pero antes se intoxicaban con alcohol, mariguana y cocaína.

Según las declaraciones de González Rascón, los hombres indicaron que las mataban con un bate y las estrangulaban.

En su momento, Gustavo González Meza declaró ante el juez Tercero de lo Penal Alberto Vázquez Quintero haber sido secuestrado, torturado y amenazado de muerte. "Me obligaron a declararme culpable de los asesinatos de las jovencitas encontradas en un baldío de la ciudad".

Dijo que era de madrugada cuando un comando armado de encapuchados lo secuestraron de su vivienda. Indicó en su momento haber sido torturado en la pierna derecha y en sus partes nobles para que se declarara culpable de las muertes de las jovencitas encontradas en el Campo Algodonero.

El juez dio fe de los daños que los agentes le provocaron a González Meza quien se encontraba delicado de salud. Gustavo indicó que lo obligaron a firmar unos documentos en que se declaraba culpable en complicidad con Víctor Javier García Uribe de los asesinatos de Guadalupe Luna de la Rosa, Brenda Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, Claudia Ivette González Banda, Bárbara Araceli Martínez, María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís y Verónica Martínez Hernández.

Los hombres permanecieron incomunicados. González Rascón negó que los choferes hayan sido torturados y que sean chivos expiatorios "la autoridad no le interesa fabricar responsables ni le interesan acusaciones contra quienes no hayan realizado actos delictivos porque no necesitamos aquí expiarle la culpa a nadie sino resolver el problema.

La PGJE vinculó a los choferes con Jesús Manuel Guardado, alias ?El Tolteca? y Abdul Latif Sharif.

El juez negó haber recibido presiones para dictar auto de formal prisión contra los choferes, sin embargo, aun cuando todavía no se tenían las pruebas de ADN de las ocho osamentas de mujeres asesinadas para ver si correspondían. Meses después se constató que la osamenta no correspondía a Guadalupe Luna de la Rosa, por quien declararon presos a los detenidos.

El 12 de abril del 2002 ?La Foca? y ?El Cerillo? fueron exonerados ya que el Ministerio Público no acreditó la violación porque no se practicó ningún estudio pericial sino sólo presentó las confesiones en las cuales los choferes reconocieron tener contacto sexual pero no fueron explícitos para expresar que violentaron a sus víctimas.

Cinco meses antes el juez Tercero de lo Penal dictó auto de formal prisión a ambos choferes por los delitos de violación y homicidio, al tiempo que dictó auto de libertad por la asociación delictuosa.

MUERTE DE ABOGADO DEFENSOR

Mario Escobedo Anaya fungía como el representante legal de ?La Foca? hasta que meses después fue asesinado con arma de fuego por hombres que lo seguían.

Mario Escobedo Salazar responsabilizó a la Policía Judicial del Estado por la muerte de su hijo al señalar que minutos antes de ocurrir la agresión estuvo hablando por teléfono con él y alcanzó a escuchar detonaciones de arma de fuego.

"Me dijo ayúdame me vienen siguiendo, y segundos después se escucharon disparos y un fuerte golpe".

Aseguró que los agentes ?lo habían cazado?. Dijo que tanto él como su hijo habían sido amenazados durante los primeros días de la detención de los choferes.

El abogado narró la conversación con su hijo quien le llamó por teléfono celular para visarle que un vehículo lo seguía. "Papá ya se vienen acercando, están sacando las armas por las ventanillas". "Se oyen unas ráfagas de armas de fuego y un impacto muy fuerte, yo llegué al lugar y estaba impactado en un negocio".

Ambos abogados tomaron los casos de Gustavo González Meza, ?La Foca? pero tenían pensado abandonar la defensa para no exponer sus vidas ya que habían sido amenazados en repetidas ocasiones. Días después el padre abandonó el caso de ?La Foca?.

MUERE LA FOCA

Siendo ya procurador en el estado de Chihuahua Jesús José Solís Silva, en el 2003 murió en su celda Gustavo González Meza, alias ?La Foca? al parecer de una coagulación intravasular diseminada, luego de que fuera intervenido quirúrgicamente ante la complicación de una hernia que padecía.

El hombre se encontraba en el Cereso de Aquiles Serdán en Chihuahua. Según se informó en su momento por parte de Rafael Nieto Pastrana, director del penal, el médico le detectó un problema de una hernia, éste se agravó a tal grado que tuvo que ser intervenido y según Nieto "salió perfectamente de la operación" por lo que al día siguiente se le regresó a su celda.

Según se dijo ?La Foca? tenía problemas con algunos vasos sanguíneos. El hombre permanecía en Chihuahua supuestamente por motivos de seguridad por medio de una solicitud expresa de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Las autoridades se deslindaron de la muerte de Gustavo señalando que nunca hubo tortura.

50 AÑOS DE CÁRCEL

El 14 de octubre del 2004 el juez Tercero de lo Penal Gustavo Muñoz Gamboa sentenció a 50 años de prisión a Víctor Javier García Uribe, ?El Cerillo? por los delitos de homicidio y violación agravada en perjuicio de ocho mujeres, cuyos cuerpos se localizaron tres años antes.

Días después interpuso el recurso de apelación ante el Supremo Tribunal de Justicia en el Estado.

En el 2005 fue absuelto ?El Cerillo? luego de que la Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado le notificó que era inocente ?al igual que Gustavo Meza– de los cargos y que obtendría la libertad de inmediato.

CASO ÁLVAREZ CRUZ

En junio del 2006 la Fiscalía de Homicidios de Mujeres de la Procuraduría General de Justicia en el Estado estableció que tres hombres ?todos menores de 28 años en ese tiempo– estaban involucrados en los asesinatos de mujeres muertas tanto del Campo Algodonero como del cerro del Cristo Negro entre el 2001 y 2003.

Por violación a las leyes migratorias fue detenido en Virginia José Francisco Granados, alias ?El Pancho? quien al estar en proceso de rehabilitación escribió una carta a su familia en México para contarles cómo participó en los asesinatos de mujeres.

Declaró que sus cómplices fueron Édgar Álvarez Cruz y Alejandro Delgado Valles, ?El Cala?. Posteriormente fueron extraditados a México con excepción de Granados de la Paz, quien fue extraditado hasta octubre del 2008.

La investigación fue encabezada por Patricia González. ?El Cala? fue puesto en libertad y aunque Édgar Álvarez Cruz negó su participación en los crímenes de mujeres y pidió ser careado con su supuesto cómplice ?El Pancho? sin aprobarse esta solicitud.

En noviembre del 2008 se dictó auto de formal prisión para Granados de la Paz y en junio del 2009 el Supremo Tribunal de Justicia del Estado dictó una sentencia de 26 años de prisión en contra de Édgar Álvarez Cruz como responsable del asesinato de Mayra Juliana Reyes Solís quien apareció muerta en el Campo Algodonero.

Al inicio de las averiguaciones del caso y hasta el 2006 se habían asignado a tres de los cuerpos las identidades de Guadalupe Luna de la Rosa, Bárbara Aracely Martínez Ramos y Verónica Martínez Hernández, al día de hoy las dos primeras todavía continúan como desaparecidas, mientras que se confirmó que el cuerpo sin vida de Verónica había sido encontrado en el 2002 en otro predio público.

Recuerdan los homicidios en el campo algodonero


Gabriela Minjáres
Al conmemorarse hoy el noveno aniversario del hallazgo de ocho cuerpos de mujeres asesinadas en el campo algodonero, la Red Mesa de Mujeres realizará hoy un acto para nombrar el 6 de noviembre como el Día Nacional de la Erradicación del Feminicidio y Desaparición de Mujeres.


El evento se llevará a cabo a las 12:00 horas en las inmediaciones del campo algodonero, localizado en el cruce del Paseo de la Victoria y Ejército Nacional, lugar al que se espera la llegada de dos caravanas que previamente partirán del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) y otra de Casa Amiga.

 
El evento organizado por varios grupos de la sociedad civil enfocados a la defensa de los derechos de las mujeres tiene como objetivo impulsar la proclamación oficial de este día como el Día Nacional de la Erradicación del Feminicidio y Desaparición de Mujeres, por lo que convocaron a sumarse a la población en general.

Cecilia Espinoza, integrante de la Red Mesa de Mujeres, explicó que para los grupos sociales y familiares de víctimas, este día es importante porque marca el inicio de movimientos sociales y la exigencia de justicia por los asesinatos de las ocho mujeres localizadas en el campo algodonero.

 
“En este contexto estamos haciendo este planteamiento de no olvidar a las miles de mujeres asesinadas por violencia de género en el país y específicamente en Juárez, recordar que no son causas naturales lo de sus asesinatos, sino que estos delitos han sido solapados por la impunidad que sostiene y perpetua el feminicidio y como un elemento de denuncia de que la violencia feminicida siendo una realidad en el país”, expuso.

Agregó que también exigirán al Estado Mexicano que cumpla con la sentencia que el 10 de diciembre de 2009 emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que declaró al gobierno mexicano culpable de tres feminicidios ocurridos en el campo algodonero.

 
Indicó que de acuerdo con una evaluación del cumplimiento de la sentencia, el Estado Mexicano ha cumplido mediana o mínimamente en las disposiciones dictadas. Mencionó, por ejemplo que, el gobierno no ha cumplido del todo la disposición de publicar una página de Internet en la que se informe de manera actualizada los datos de todas las mujeres desaparecidas.

 
Tampoco a revisado el Protocolo Alba o instalado un nuevo mecanismo de búsqueda inmediata de mujeres desaparecidas para que se siga una investigación de oficio en cuanto llegan reportees, por lo que el viacrucis de las familias en estas condiciones continúa en Chihuahua.

 
“Nosotros hicimos una evaluación y vemos que hay diversas fechas en las que el Estado Mexicano está emplazado para cumplir con algunas disposiciones, pero haciendo un balance general vemos que el gobierno deberá presentar un informe en el primer año de dictado el fallo, por lo que estaremos muy pendientes, ya que nosotros haremos lo propio”, agregó.

En el fallo dictado por la Corte Interamericana se reconoció la existencia de una discriminación estructural y una violación sistemática a los derechos humanos de las mujeres, y consideró que el Estado Mexicano era responsable de violar el derecho a la vida, a la integridad personal y a la libertad personal en perjuicio de las víctimas.

También de no haber adoptado medidas de protección eficaces ante las denuncias de desaparición de mujeres en Ciudad Juárez desde 1993. Además, concedió a las familias de las víctimas diversas medidas de reparación.

 
Entre las mujeres localizadas en el campo algodonero se encuentran Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez.

Además, según informó en su momento la Procuraduría General de Justicia del Estado, los otros cuerpos corresponden a María Rocina Galicia Meraz, María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís y Merlin Elizabeth Rodríguez Sáenz, aunque faltaba un cuerpo por identificar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

CIDH: Campo Algodonero

Campo Algodonero


Ni se cumple sentencia por “Campo algodonero”, ni se erradica violencia

El Estado no acata lo sustantivo contra feminicidio: abogada

Por Gladis Torres Ruiz

México, DF 15 oct. 10 (CIMAC).- A pesar de que la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), por el feminicidio de “Campo Algodonero” en Ciudad Juárez, ratifica y confirma diagnósticos realizados por diversas agencias, el Estado sigue siendo omiso ante el flagelo mientras el número de mexicanas asesinadas cada día va en aumento, afirmó la abogada Andrea Medina Rosas.

En entrevista con Cimacnoticias, quien fue una de las abogadas del caso conocido como “Campo Algodonero”, señaló que el Estado mexicano, no sólo no ha cumplido, y ha sido omiso con la sentencia, tampoco ha tomado acciones para erradicar la violencia contra las mujeres.

“Tenemos registrados casos de éste año, y del año pasado, que tienen los mismos elementos de impunidad que el de la sentencia referida o algunos aún más graves”, dijo.

Explicó, que la Corte dicta elementos que determinan las características que constituyen la violencia sistemática contra las mujeres y aclara su gravedad, ratifica y confirma diagnósticos, recomendaciones e informes, que ya antes habían realizado otras instancias como la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de las Naciones Unidas para tomar acciones en la materia.

La abogada reiteró que por parte del Estado mexicano hay omisión, incumplimiento y simulación, respecto de todos los casos de feminicidio, “las políticas en la materia no se han implementado y entonces sigue habiendo mujeres desaparecidas en números mucho más altos que lo que se tenían antes”.

Este es un indicador esencial del cumplimiento de la sentencia, toda vez que, una vez emitida debían de haberse tomado acciones para que no estuvieran repitiéndose casos similares, y lo peor es que tenemos casos que tienen los mismos elementos que vienen en el caso de Campo Algodonero o algunos aún más graves y lo peor se siguen repitiendo, enfatizó.

Entonces, agregó Medina Rosas, el Estado no sólo no ha cumplido respecto a la sentencia, sino que además ha mantenido la simulación que ha mantenido a lo largo de éste, y todos los otros casos.

“Hay mujeres asesinadas y una gran impunidad, lo grave es que ahora también se están incrementado las amenazas contra las y los familiares y defensoras de estos casos”.

Al ser interrogada sobre cuántos resolutivos se han cumplido de la sentencia emitida por 3 de los 8 casos de “Campo Algodonero”, que son: el de Laura Berenice Ramos Monárrez de 17 años, Claudia Ivette González de 20 años y de Esmeralda Herrera Monreal de 14 años, afirmó que hasta el momento sólo se ha cumplido con la publicación de la misma en diferentes medios de comunicación y la página Web de instancias gubernamentales.

“Es decir, el Estado cubre la parte de la publicación, que es la más visible y formal, luego dice vamos cumpliendo y en realidad todo lo sustantivo no se cumple, y eso es lo que nosotras seguimos nombrando como una simulación”. Lo han hecho también con las otras sentencias, cubren la parte de la publicación que es la más visible, y en realidad todo lo sustantivo no se cumple.

A UN AÑO, LA LUCHA SIGUE

El 10 de diciembre de 2009, la CoIDH publicó la sentencia que condena al Estado mexicano por no prevenir, investigar, ni actuar con celeridad para erradicar la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez. A casi un año, lo que sigue es que el Estado mexicano presente ante la Corte un informe de lo que ha hecho, dijo la también feminista.

“Con dicho informe, la Corte evaluará si México ha avanzado o no en el cumplimiento de la sentencia, para eso va a realizar una audiencia que podría ser en diciembre o enero, en la cual las organizaciones convocantes darán su versión y a su vez entregarán un informe sobre el cumplimiento o no de la sentencia”.

A un año de la sentencia, las organizaciones haremos más presión pública, ya que éste primer año era el margen; “ahora viene una exigencia más fuerte por parte de nosotras. A nivel nacional tiene que empezar un movimiento para exigir y hacer un seguimiento mucho más puntual de la condena”, aseveró.

Estamos trabajando para unir esfuerzos entre organizaciones, hasta el momento se han emitido tres sentencias contra el Estado mexicano por lo que esperamos unificarnos para que lo que vaya funcionando para una, lo haga para las otras y esperamos que la simulación no sea una línea a seguir.

“Lo que si queremos que sea una línea a seguir, son las alianzas y los pactos que se van haciendo en todo el país, para exigir el cumplimiento de la sentencia”, finalizó Andrea Medina.
10/GTR/LR/LGL

lunes, 1 de noviembre de 2010

En Ciudad Juárez, 10 feminicidios en 60 horas; suman ya 272 en lo que va del año

Casos de desaparecidas, en el olvido; ahora todo se atribuye a cárteles: deudos de víctimas
Acusan a las corporaciones policiacas de mentir para no llevar a cabo investigaciones

 
Rubén Villalpando

Ciudad Juárez, Chih., 31 de octubre. Con los asesinatos de 10 mujeres en las últimas 60 horas, entre ellos los de tres empleadas de una maquiladora ubicada en Valle de Juárez, la cifra de “víctimas de género” en esta localidad fronteriza llegó a 274, número que representa casi 10 por ciento de los homicidios reportados este 2010 y casi la mitad de los cometidos en octubre.

 
Al analizar el tema de los feminicidios durante el foro Contra la violencia y la militarización, que realizan organizaciones de la sociedad civil en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, las madres de tres víctimas advirtieron que “la violencia generalizada en la ciudad y el estado ha hecho que estos casos pierdan visibilidad”.

 
Según Marisela Escobedo, madre de Rubí, “también hay problemas para que la gente reconozca como feminicidios muchos casos de mujeres baleadas, cuyos cadáveres aparecen semidesnudos”.

 
Ante decenas de estudiantes, docentes y activistas, indicó: “A dicho escenario se añade la complicidad de las corporaciones policiacas para que sigan cometiéndose asesinatos de mujeres, pues mienten para no investigar o las indagatorias efectuadas han sido deficientes”.

Los asistentes al acto, llevado a cabo en el campus universitario, exigieron la presentación con vida de más de 90 mujeres desaparecidas en tres años. Una de ellas es la estudiante Mónica Janeth Alanís, de 19 años, quien desapareció al salir de su plantel.

Durante la presentación de testimomios, Marisela Ortega expuso que a su hija la mataron y apareció semiquemada en un basurero. Bertha Alicia Ruiz y Norma Lagunas dijeron que sus hijas desaparecieron en 2009 y 2010, pero sus casos –como la mayoría de los feminicidios– no son investigados.

 
“Ahora todo está enfocado a la violencia que domina Ciudad Juárez. Se atribuyen todos los asesinatos al crimen organizado y las desapariciones prácticamente no son tomadas en cuenta”, denunciaron los participantes.

Desde 1993 ha habido al menos 949 asesinatos de mujeres. Entre los casos más recientes destacan los de tres obreras, quienes fueron ultimadas en el poblado Caseta, Valle de Juárez. Se trata de María del Rosario Luna, de 38 años de edad; Rosalía Esther Vázquez Holguín, de 24, y Rosa Escajeda Galindo, de 23. Entre las víctimas de este año hay policías, madres de familia, embarazadas, estudiantes y niñas, enfatizaron.

 
Finalmente se abordó el caso de una joven levantada y baleada, cuyo cuerpo, semidesnudo, fue arrojado a una barranca y hallado hace 36 horas. Pero al estar en calidad de desconocida, la única expectativa es que sea inhumada en la fosa común y que el hecho no se esclarezca nunca.

domingo, 24 de octubre de 2010

La matanza de mujeres en Juárez

Carlos Murillo González

Investigador y Analista político

El feminicidio, concepto mundialmente conocido e inspirado por los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, está llegando a niveles insólitos de crecimiento, como indican las estadísticas. Las actuales condiciones de inseguridad y anomia permiten un genocidio sin precedentes donde se asesina por igual y cotidianamente a hombres, mujeres, niños(as), jóvenes, ancianos(as) y no se ve para cuándo acabe esta masacre.

 
En las condiciones de criminalización de la sociedad juarense por el estigma federal de “combate” a los cárteles de la droga (donde el estado y principalmente Juárez son sinónimo de “tierra de narcos”) no podemos aspirar ni esperar mucho del Estado mexicano, más interesado en maquillar cifras minimizando su fracasada misión en sus tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) que en combatir la violencia, particularmente hacia las mujeres, pues poco comprometidos se han visto a pesar de la presión mundial y exigencias como el de la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso de las asesinadas en el campo algodonero.

 
El caso del feminicidio es emblemático porque lejos de desaparecer el fenómeno en Juárez, se incrementa desde que inicia la tristemente famosa “guerra” contra las drogas emprendida por el gobierno federal de manera unilateral e irresponsable.

 
En las últimas semanas a partir de septiembre, los medios de información hacen saber de ejecuciones de mujeres prácticamente todos los días y con particular saña. Uno de los últimos casos, el de la mujer secuestrada, videograbada y luego aparecida muerta, es una señal inequívoca de una dialéctica negativa y dañina en cuestión de género: en vez de mejorar la condición de la mujer, se deplora en el ámbito de la anomia incrementando el genocidio sin distinción de sexo.

No se trata de poner el tema de las mujeres por encima de otros igual de urgentes (de hecho la ciudad vive una situación de emergencia no reconocida) pero llama la atención el perjuicio total hacia la mujer, de por si desprotegida y vulnerable en una sociedad machista y patriarcal, más en las condiciones actuales.

 
La misma “guerra” está llevando la vida cotidiana juarense a niveles inadmisibles de gobernabilidad, pues no hay instituciones que respondan a los cada vez mayores reclamos de paz y armonía que exige la sociedad.

Llama la atención en esta nueva etapa del feminicidio, los motivos por los cuales se les está matando: por sus vínculos con el narco y/o el crimen organizado; para secuestrarlas y cobrar rescate o simplemente robarlas; por vendettas y rivalidades; por “limpieza social”. Además se debe agregar el incremento de asaltos, extorsiones y demás delitos que acosan a la sociedad juarense en general y a la mujer en particular. No es una situación fácil y por conocimiento de causa, no es posible esperar mucho de los nuevos gobiernos municipal y estatal; del federal sólo se espera más anomia.

 
Las nuevas circunstancias de inseguridad y crisis económica están cambiando nuestros hábitos cotidianos y costumbres. Por esta razón las mujeres han tenido que ceñirse y enfrentar el porvenir oscuro en que el estamos parados: mujeres policías, sicarias, extorsionadoras, choferes, agentes de tránsito, son los nuevos roles, mientras se incrementan los de masajistas, prostitutas, traficantes, viudas y huérfanas. Es doloroso constatar además la situación de empobrecimiento, desempleo, depresión y miedo que ambientan la ciudad y donde las mujeres se encuentran tanto y más desamparadas que los hombres.

 
La situación parece insostenible y sin embargo la ciudad sigue su marcha. El miedo y la enajenación no son todavía lo suficientemente “alarmantes” para lograr la cohesión social necesaria que pueda poner fin a tanta desgracia, lo cual festejan estos gobiernos que no gobiernan ni dan resultados, ni se comprometen a nada (verdaderos “ni-nis”).

De hecho el Estado mexicano es tan responsable de este genocidio (casi siete mil asesinatos tan sólo en Ciudad Juárez desde el 2008) como quienes se dedican específicamente a ello. La “guerra contra el narcotráfico”, además de ficticia, es una guerra perdida que sólo está debilitando al gobierno, arriesgando a la población y destruyendo la economía.


COLOFÓN DIALÉCTICO

El 19 de octubre por propuesta de la Organización Mundial de la Salud, se celebra mundialmente el Día internacional de la lucha contra el cáncer de mama. Desde el 2006 es la primera causa de muerte de mujeres mayores de 25 años en México, según datos de la Secretaría de Salud aunque de acuerdo al diario Milenio (Milenio semanal del 9 /5/10) en el 2010 la violencia intrafamiliar es ya la primera causa de muerte de mujeres en México.

 
De seguir las cosas como van para el 2011 ó 12 el asesinato será la primera causa de muerte femenina en México, como de seguro ya lo es o está cerca de serlo en Ciudad Juárez.