domingo, 22 de noviembre de 2015

Ser bonita es un delito en Ciudad Juárez, asevera la madre de una joven asesinada

  • De su hija Idaly Juache, a Norma Laguna sólo le entregaron dos trozos de cráneo
  • Se sabe que la policía está involucrada en red de trata, pero nadie hace nada, acusa
Foto
A mi hija la traían hombres armados, ¿por qué nadie hizo nada?Foto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 22 de noviembre de 2015, p. 12
Ciudad Juárez, Chih.
¿Por qué no me la regresaron? ¿Por qué hacerle eso? Si ella ya no les servía, me la hubieran dejado. No saben el daño que nos hicieron. Ni se imaginan, dice Norma Laguna Cabral mientras recorre el arroyo El Navajo, nuevo símbolo de feminicidios y mujeres desaparecidas de esta ciudad.
Su hija Idaly Juache Laguna desapareció hace cinco años. No tuvo ninguna pista, hasta el 16 de abril de 2012, cuando recibió una llamada: Hemos encontrado a su hija, le dijeron. Luego le entregaron unos restos óseos: Son dos pedazos de cráneo de 10 centímetros. Dicen que eso es toda mi hija.
A partir de ese día, Norma ha iniciado un duelo que aún no termina, ni acepta. Solicitó una segunda opinión pericial, y el 26 de diciembre de 2013, el Equipo de Argentino de Antropología Forense, por conducto de Mesa de Mujeres, en carácter de representante legal, confirmó que efectivamente era su hija. Al día siguiente la sepultó.
Pero desde hace unos meses, las autoridades insisten en que acepte una nueva entrega: Dicen que tienen otro pedazo. Yo no he ido a mirarlo. No lo acepto. Primero voy a platicar con mi familia. Ellos no quieren que vaya porque me pongo muy mal. Es muy doloroso. Parece que esto nunca va a terminar.
Norma limpia las cruces rosas de las primeras 11 víctimas encontradas entre los matorrales de ese arroyo, ubicado en el Valle de Juárez a la altura del municipio El Porvenir, a unos 77 kilómetros de esta ciudad. Llora y repite que no puede reconocer la realidad: No puedo aceptar que ella no va a estar, que ya no la voy a ver. Por más que quiera, no puedo. Ella ahora tiene 25 años. Siempre soñaba que un día la iba a mirar casada con hijos. Por eso me mantengo mal, estoy mal.
Siempre que puede, vuelve a este lugar. Después del hallazgo de las primeras 11 muchachas, han encontrado, tres kilómetros adentro, los restos de 17 mujeres más. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de dónde quedaron nuestras hijas desaparecidas? Las vinieron a tirar aquí, como si no fueran nada, peor que un animalito. Aquí no hay camino, son puras brechas.
A pesar de la realidad aplastante, Norma sigue buscando a su hija: Tengo la esperanza de encontrarla. Si no tuviera esa esperanza ya no estuviera aquí. Tengo esperanza en que algún día regrese y no sean los restos de ella. Nosotras vamos a seguir luchando para que no vuelva a suceder y no haya más madres e hijas sufriendo este dolor. Ser bonita en Juárez es un delito.
Agencia de modelos
El caso de su hija Idaly Juache Laguna, desaparecida cuando tenía 19 años, forma parte del llamado juicio histórico, aún sin concluir, de acuerdo con declaraciones de mujeres y niñas rescatadas de una extensa red de trata, la cual es responsable de secuestro, explotación sexual y asesinato de al menos 28 mujeres reportadas desaparecidas de 2009 a 2010; la organización está integrada por miembros de Los Aztecas y Los Zetas, en connivencia con autoridades federales, militares y de Ciudad Juárez.
Desde el 23 de febrero de 2010, cuando desapareció su hija, Norma se convirtió en investigadora ante la inacción y pasividad de las autoridades. Recordó que el 15 de enero de ese año fue a buscar trabajo a la agencia de modelos de Camilo del Real Buendía, que el 21 de febrero le llamó para tomarle fotos. Dos días después Idaly desapareció.
“Hay testigos de que él enganchaba a las muchachas y además era el chofer de El Z1, el tratante”, dice Norma al señalar que Del Real Buendía no está siendo procesado en el llamado juicio histórico porque se ha amparado en cinco ocasiones.
El juicio continúa y la segunda fase está programada para el próximo 26 de diciembre. Gracias a las declaraciones de las mujeres, adolescentes y niñas rescatadas ha podido ir colocando las piezas del rompecabezas: “Las testigos dicen que a mi hija la traía El Z1 como su novia. Las muchachas dicen que ella siempre estaba callada y muy triste, que mi hija siempre estaba triste. Ellas dicen que mi hija llamaba mucho la atención porque es muy bonita, por su cabello negro y largo, muy delgadita. Me decían que mi hija parecía una Barbie”.
Norma no puede evitar el llanto. Dice que cuando vio a los primeros siete acusados de pertenecer a la red de trata les reclamó y les dijo: Nuestras hijas ni siquiera los conocían. Ellas no merecían todo lo que les hicieron. Ellas no eran una cosa para comerciarlas. Si querían dinero nos lo hubieran pedido, aunque nos hubiéramos quedado sin nada, pero que nos las hubieran regresado.
Camina por estas brechas del arroyo El Navajo y no puede dejar de repetir: Las aventaron aquí como si no fueran nada, como si no valieran. Ellos dicen que les han violado todos sus derechos. ¿Y los derechos de ellas? Hasta el derecho de seguir viviendo se los quitaron. Ese nada más Dios nos lo puede quitar. No entendemos por qué. Todavía no sabemos muchas cosas.
Norma y las otras 27 madres de las jóvenes esperan la segunda fase del juicio y se quejan del nivel de impunidad que hay en Chihuahua porque ninguna autoridad ha sido procesada por su implicación en la red de trata.
En el organigrama sólo están Adrián Roldán de la Cruz, alias El Z1, que murió en abril de 2013 al enfrentarse con agentes ministeriales que lo investigaban por el delito de extorsión. Le sigue Jesús Hernández Martínez, alias El gordo maloso, quien supuestamente era su mano derecha y se encargaba de trasladar a las muchachas a los lugares de explotación sexual y de vigilarlas.
Entre los enganchadores, además de Camilo del Real Buendía, aparece el fallecido Víctor Chavira, El Chino, quien desde su tienda de botas ubicada frente al estacionamiento del mercado Reforma les ofrecía trabajo de dependientas y luego las entregaba. También incluyen a Manuel Vital Anguiano, Don Meny, que vendía dulces en la estación de policía Delicias y allí les ofrecía trabajo, igual que José Gerardo Puentes Alva, El Gera. En la red también están César Félix Romero, Félix; Édgar Jesús Regalado Villa, El Piwi; Jesús Damián Pérez Ortega, Patachú, y José Antonio Contreras Terrazas, El Kóyac.
Norma recuerda sus rostros y cuando pedían perdón, pero no cree en ellos: Aunque digan que sienten lo que pasó con nuestras hijas y que están arrepentidos, es mentira.
Su hija desapareció cuando fue a visitar a su tío al Cereso, pero su última pista llega, como en todos los casos, hasta el centro de la ciudad: Anduve tres meses en el centro de día y de noche. Regresaba hasta la una de la mañana buscando a mi hija. A ella siempre la miraban que la traían en los bares y en los hoteles del centro. La traían hombres armados. ¿Por qué no hacían nada, si todo mundo sabía que ella estaba desaparecida? ¿A poco la policía no se va a dar cuenta? Los policías saben que las tienen a fuerzas, secuestradas. Sentimos mucha impotencia, mucho dolor, porque no hacen nada, y esto no lo va a parar nadie.
Gabriela Reyes, sicoterapeuta de la organización Mujeres de Pacto, en colaboración con la Red Mesa de Mujeres, ofrece contención y apoyo a las madres: El acompañamiento es emocional, sicosocial, sicojurídico y de terapias alternativas de liberación. Ellas normalmente no quieren ir a consulta porque se abren emociones, aunque constantemente viven con el dolor. Eso entorpece su proceso.
Mientras recorre las colonias más marginadas, donde viven los familiares de las víctimas, va entregando despensas. En la Luis Echeverría se observa un enjambre de casas humildes. Aquí vive Norma Laguna Cabral. Tiene ocho hijos: cinco mujeres y tres hombres.
Duelo con injusticia
Gabriela le ofrece terapia de contención, pero la falta de justicia en el caso de su hija la afecta de manera fundamental: Sigue habiendo mucho enojo porque les dijeron dónde estaban sus hijas, pero no hicieron las investigaciones adecuadas. A partir del juicio mejoró su salud, pero les afecta que no estén siendo enjuiciados todos los que son (responsables). Aparte, ellas las querían vivas.
Explica que es normal que Norma quiera volver a ver a su hija: No acepta. Es una parte muy importante porque las quieren ver vivas. Intentamos que aprendan a vivir con su dolor y les damos un taller de resiliencia, en el que puedan resignificar su experiencia desde su fortaleza. Ellas trabajan para que no se repita, para que no haya ni una más.
El número de desaparecidas y feminicidios aumenta. Norma está sentada en la sala de su casa, junto a las fotos de Idaly. Cuenta que hace unos meses desapareció Yanira Gutiérrez Ramírez, de 17 años, y días después, la encontraron muerta flotando en un canal de riego: Era hermana de una amiga de mi hija. Tenía ocho días que la andaban buscando. Siguen desapareciendo muchachas por tanta corrupción. Mientras no se acabe la corrupción de los que tienen dinero para comprar la autoridad esto va a seguir. Y mientras la ciudadanía no levante la voz ni exija, va a seguir sucediendo.
Y añade: Hay muchas madres con hijas desaparecidas, pero deciden no hacer nada porque saben que no las van a encontrar. Ellas saben, como nosotras, que la policía está involucrada, y que nadie va a investigar a la policía. Esa es la verdad.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Contrainforme Feminicidio


La violencia contra mujeres en México ha cobrado la vida de al menos 34 mil de ellas en los últimos 25 años, de acuerdo con el más reciente estudio elaborado por legisladores, ONU Mujeres y el Instituto Nacional de las Mujeres.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Dónde están los meros meros de las desapariciones en Juárez?: madre de víctima

  • El gobierno de César Duarte no quiere seguir investigando, acusa Irma Pérez
  • Se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Coridh por el caso Campo Algodonero
Foto
En el llamado Hotel o Club Verde fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitasFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 15 de noviembre de 2015, p. 16
Ciudad Juárez, Chih.
Usted quería ver preso a este hombre: pues ya está sentenciado a 697 años. ¡Ya deje todo así, por su salud!, le dijo la funcionaria a Irma Pérez Franco, madre de Olga Alicia Carrillo, desaparecida en esta ciudad hace 20 años. Pero ella no se conforma: ¿Dónde están los meros meros? Faltan los policías, funcionarios y políticos que son parte de esta red de trata y feminicidio.
Doña Irma considera un fraude el llamado juicio histórico que condenó a cinco hombres por secuestrar, explotar sexualmente y asesinar a 11 jóvenes en Ciudad Juárez: ¿Dónde están los que faltan? El gobierno de César Duarte sabe bien lo que está pasando, por eso no quieren seguir investigando. Con 10 años que le dieran a cada cabrón que se hizo pendejo en la investigación, con eso me conformo, aunque no me puedo conformar porque esto apenas empieza.
Mañana se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh) que sancionó al Estado mexicano por acciones y omisiones en la desaparición, maltrato y muerte de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez y Claudia Ivette González, y que el gobierno de César Duarte no ha cumplido en su totalidad.
“Nosotras proporcionamos mucha información y se giraron órdenes de aprehensión contra estas personas de Los Aztecas del grupo de La Línea, que fueron enjuiciados por trata y feminicidio, pero falta investigar el delito de encubrimiento por la propia policía, la complicidad y corrupción de los funcionarios”, dice en entrevista con La Jornada Imelda Marrufo Nava, coordinadora de la Red Mesa de Mujeres, organización de apoyo a víctimas de violencia.
La sentencia sobre el Campo Algodonero, que ha marcado jurisprudencia en América Latina, exige al Estado mexicano investigar a los funcionarios acusados de irregularidades y luego de un debido proceso, aplicar las sanciones administrativas, disciplinarias o penales a quienes fueron encontrados responsables y sancionar a los autores del hostigamiento de que han sido objeto algunos familiares de las víctimas.
Sin embargo, a seis años de esa condena, esto no ha sido cumplido por el gobierno de César Duarte: Exigimos que se hagan investigaciones en contra de todas esas autoridades que en ese tiempo participaron y fueron cómplices de trata y feminicidio. Nos parece positivo que se haya sentenciado a estos cinco hombres, pero nos falta todo lo que tiene que ver con la participación de autoridades, dice Marrufo Nava.
Las organizaciones en defensa de los derechos humanos, como Red Mesa de Mujeres, han identificado plenamente a las autoridades involucradas: Por ejemplo, quienes trabajaban en el Cereso que permitían entre 2009 y 2010 la entrada de las jovencitas. Hay testimonios que refieren que los delincuentes que las llevaban, luego sacaban cajas de balas del Cereso.
El Hotel Verde
La esquina de Mariano Samaniego e Ignacio Altamirano, en la colonia Bellavista, donde está ubicado el Hotel Verde o Club Verde, como también se le conoce, ha quedado registrada como símbolo de feminicidios en esta ciudad.
Ahí fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitas, víctimas de una extensa red que aún se investiga. El edificio abandonado era propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde el 14 de abril de 2010, y siguió operando como hotel hasta septiembre de 2011, cuando lo clausuraron por el asesinato de dos policías federales, pero no por el delito de trata.
Aquí no se van a terminar las muertas ni las desaparecidas, dice de manera tajante Lourdes Vargas, vecina del lugar. Nada ha cambiado ni nada va a cambiar por la corrupción de las autoridades. Ese lugar era cuidado por policías municipales y nadie les ha hecho nada.
Las paredes de ese edificio, aparentemente abandonado, que permanece igual que cuando fue clausurado, están cubiertas de fotografías de mujeres desaparecidas. Sus madres han exigido que se excave adentro porque aseguran que hay cuerpos enterrados de manera clandestina.
Irma Pérez Franco vivía aquí con su hija Olga Alicia Carrillo, en la calle Oro; en Juan Mata Ortiz y 16 de Septiembre había un despacho de licenciados, donde Manuel Vital Anguiano, alias El Meny, traficó con niñas y jovencitas durante 20 años.
“Él estuvo acosando a mi hija como tres o cuatro días antes de que desapareciera. Le hablaba por teléfono e insistía. Yo le dije: ¿Quién es? y me contestó: ‘Pues El Meny, que quiere que sea su novia’. Te dije que tuvieras cuidado con ese desgraciado, le advertí. Agarré el teléfono y le dije de todo a ese malandro desgraciado. Él se la llevó.”
Durante 20 años, doña Irma se topó con el tratante de su hija a quien denunció en repetidas ocasiones, pero dice que nadie le hizo caso porque estaba protegido por altos funcionarios del gobierno: “Lo veía a cada rato en el barrio. Yo vendía hamburguesas y pasaba por su calle y nos peleábamos. Le gritaba estúpido, y él se ponía al tú por tú conmigo. Méndigo –le decía al desgraciado–, pero un día vas a caer, maldito”.
Doña Irma, insiste: “Aquí está involucrado el policía del estado, el federal y el municipal. Son 20 años. Me consta porque en cada reunión que había yo me aparecía para denunciar a Don Meny, y ellos me decían que no. Él y otros eran los ganchos, ellos enganchaban a las mujeres y se las vendían a otra gente”.
Don Meny vendía dulces y burritos afuera de la estación de policía Delicias, pero ofrecía trabajo con unos licenciados a las niñas y jovencitas que se acercaban a comprarle. Siempre andaba con su velicillo donde guardaba las solicitudes con los datos personales de ellas, e iba dando la vuelta a la colonia. Luego vendía burritos y dulces en la estación; allí enganchó a muchas, luego se descaró. Todos sabían que allí las ocupaba, las desocupaba, se deshacía de ellas y agarraba otras. Las vendía. Luego aparecieron muertas y otras siguen desaparecidas.
Su hija desapareció el 10 de agosto de 1995 y un mes después supuestamente encontraron sus restos en los terrenos de Lote Bravo, a un lado del libramiento aeropuerto: “Yo nunca acepté, nunca di por hecho que mi hija fuera esos huesos que me entregaron. Me pusieron la cabecita, las piernitas y los bracitos. Yo les dije: ‘Esa no es mi hija’”.
Doña Irma fue la primera que exigió una prueba de ADN. Se va a tardar de dos a tres semanas y será más su sufrimiento, le dijo un funcionario. Ella le contestó: Pendejo, mi sufrimiento es desde que desapareció y no se me va a quitar hasta que la vea.
Los resultados nunca fueron seguros, por eso sigue buscando a su hija y ahora que testificó en el llamado juicio históricoquería ver la cara del verdugo, pero una funcionaria le dijo: Vamos a prepararla. Usted va a estar en un cuarto, se va a distorsionar su voz, porque es testigo protegida. Ella le contestó: “¿Para qué tanto pinche pedo? A mí pónganme enfrente de esos cabrones y sobre todo enfrente de Don Meny”. 
Cuando lo vio no dudó ni un minuto. Le gritó: ¿Dime qué hiciste con mi hija? ¿Me la mataron? ¿Me la vendieron? ¡Habla, desgraciado! El acusado agachaba la cabeza; nunca tuvo el valor de mirarla. Todo se paga, desgraciado; te dije que ibas a caer.
Mirando a las juezas, añadió: “Yo vengo por este méndigo.Aquí está la prueba. Hace 20 años fue al primer hombre que yo señalé por la desaparición de mi hija. Estos no son los únicos, faltan los meros meros. ¿Dónde están los funcionarios, políticos y policías? No me importa que se necesiten otros 20 años, pero que caiga la cabeza de toda la red. No hay vida para que paguen”.
El juicio sigue
De las 950 pandillas que operan en Ciudad Juárez, tres grupos han incursionado en la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual: Los Aztecas –el brazo armado del cártel de La Línea–, Los Mexicles y Los Artistas Asesinos: Son los tres fuertes de la trata, y nos falta que se investigue quién estaba a cargo de la policía municipal y les daba protección a casas y hoteles donde se obligaba a prostituir a las jovencitas. A esas personas se les tiene que abrir expediente, indagar e investigar, algo que el estado de Chihuahua no ha hecho, dice Marrufo Nava, quien lleva 23 años trabajando con las víctimas.
Además del Hotel o Club Verde, fue señalada una vecindad de la calle Melchor Ocampo 133, en la zona centro, precisamente a unas siete cuadras de la estación de policía Delicias. “También queremos que se investigue al Ejército, en particular a los militares que iban a una vecindad del propio Hotel Verde y a la tienda de abarrotes de Víctor Chavira, que era donde tenían a las mujeres. Ellas dicen que venían policías federales y militares.
Tenemos testimonios de víctimas sobrevivientes que ahora son testigos protegidos, que narran cómo llegaban las unidades de la policía municipal y encubrían a los tratantes. Nosotras solicitamos a las juezas que se abrieran más carpetas de investigación por los delitos cometidos contra las testigos, las sobrevivientes, para procesar a las autoridades que han cometido extorsión y narraron múltiples asesinatos durante el juicio: hombres que llegaban al lugar con cadáveres encobijados y varios asesinatos a disparos en esos lugares.
Ante la exigencia de justicia y del debido cumplimiento de la sentencia del Campo Algodonero, han comprobado la incapacidad del gobierno de César Duarte, que no han investigado a las autoridades cómplices: En este caso hay drogas, trata y feminicidio. Estas mujeres fueron tratadas y después asesinadas para luego ser tiradas en el Valle de Juárez, en el arroyo El Navajo. Y la PGR ha hecho caso omiso de su responsabilidad; brilló por su ausencia. Ahora les toca asumir las consecuencias.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Procurador del Edomex, entre los candidatos de EPN a la SCJN; feminicidios y ola de violencia pueden esperar

Por:  / 14 noviembre, 2015
EPNCORTE
(14 de noviembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Con dos semanas de retraso, el Ejecutivo federal envió al Senado de la República las dos ternas entre las que los legisladores deberán elegir a los nuevos integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), mismos que sustituirán a los ministros Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza, que el próximo 30 de noviembre terminan el periodo para el que fueron electos desde 1994.
Minutos antes de que el consejero jurídico de la Presidencia de la República, Humberto Castillejos Cervantes entregara al Senado las ternas correspondientes, el coordinador de los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PGR), Miguel Barbosa, criticó la tardanza del Ejecutivo, luego de que él hiciera “dos llamados previos” para asegurar que el primero de diciembre no hubiera vacantes en la Suprema Corte, pues una vez que el Senado recibe las propuestas, tiene 30 días para nombrar a los nuevos ministros.
En declaraciones previas, el senador poblano advirtió que la tardanza de Peña podría ser una estrategia para “arrinconar al Senado en periodos complicados, que es el fin de periodo y el fin de año”, pero confió en que el procedimiento sea concluido en lo que resta del periodo ordinario.
Los posibles ungidos…
En la primera terna propuesta por Peña Nieto se pone a consideración del Senado a Norma Lucía Piña, actualmente magistrada del Vigésimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en el Poder Judicial de la Federación y quien en 2012, ya había sido propuesta para el cargo de ministra en la SCJN.
También se pide tomar en consideración a Sara Patricia Orea, magistrada de justicia para adolescentes en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y a Verónica Judith Sánchez, magistrada del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Segundo Circuito.
La segunda terna está integrada por Álvaro Castro Estrada, magistrado de la Décimo Segunda Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, expresidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje –cargo que al que fue designado por Felipe Calderón- y excoordinador de asesores del panista Alejandro Poiré, cuando estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación.
Peña Nieto incluyó en su propuesta al actual procurador general del estado de México, Alejandro Jaime Gómez, quien también se desempeñó como subprocurador jurídico en la misma dependencia y tuvo un largo paso por la Procuraduría General de la República (PGR).
Al Ejecutivo parece no importarle que diversas organizaciones como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio critiquen la inacción de Gómez respecto a la ola de violencia contra las mujeres que persiste en la entidad mexiquense, pues lo consideró apto para tener la posibilidad de llegar al máximo órgano de justicia del país.
Javier Laynez Potisek, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y en el Colegio de México (Colmex), es la tercera propuesta del. Actualmente funge como magistrado de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa y fue Procurador Fiscal de la Federación en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, consejero jurídico adjunto en la Consejería Jurídica de la Presidencia en dos ocasiones, además de Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales en la PGR.
El procedimiento
Según lo establece el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la fracción XVIII, el Ejecutivo –que detenta Peña Nieto- tiene la facultad de proponer al Senado una terna por cada una de las vacantes a ocupar en la SCJN, por lo que, ante el retiro de Sánchez Cordero y Silva Meza, tuvo que enviar dos propuestas de tres miembros cada una.
Una vez que son puestas a consideración del Senado y turnadas a la Comisión de Justicia, los integrantes de las ternas deberán comparecer ante los integrantes de la citada comisión. El Pleno debe elegir –por dos terceras partes- a los nuevos integrantes de la Corte. El procedimiento se tiene que realizar a más tardar en 30 días.
Si el Senado no se pone de acuerdo para designar a los ministros, el Ejecutivo debe enviar otras ternas. Si se mantiene la postura de los legisladores, EPN estaría facultado para designar, directamente, a los nuevos ministros de la Suprema Corte.
El panista Roberto Gil Zuarth, presidente de la Mesa Directiva del Senado informó que en la siguiente sesión ordinaria, se dará cuenta al Pleno de la propuesta del Ejecutivo y el tema será turnado a la Comisión de Justicia para su dictaminación y sostuvo que el compromiso de la Cámara Alta es “escoger a los candidatos que permitan mantener los equilibrios ideológicos, políticos y de género en el máximo órgano de la justicia del país”.
En tanto, a través de un comunicado de prensa, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, la perredista Angélica de la Peña, argumentó que se perdió la oportunidad de garantizar mayor presencia femenina en la SCJN, a pesar de la solicitud en este sentido de diversas organizaciones de la sociedad civil y líderes de opinión.
“Es una lástima que el titular del Poder Ejecutivo no haya valorado suficientemente la igualdad sustantiva al momento de integrar y, posteriormente, entregar al Senado de la República  las propuestas de ternas para ocupar dos vacantes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación”, dijo la legisladora.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Naciste mujer: te friegas, mensaje en desapariciones en Ciudad Juárez

  • La seguridad no funciona, nosotras las buscamos, asevera madre de víctima
  • Niñas de 12 a 14 años se ponen en situación de riesgo, afirma fiscal de género de Chihuahua
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En el antiguo Campo Algodonero, el gobierno levantó un monumento a las víctimas de feminicidio y desapariciónFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 8 de noviembre de 2015, p. 12
Ciudad Juárez, Chih.
¿Por qué siguen desapareciendo mujeres?, se pregunta Anita Cuéllar Figueroa, madre de Jessica Ivonne Padilla, desaparecida en el centro de esta ciudad a los 16 años y a quien busca desde hace cuatro.
“Las desapariciones y los feminicidios nos mandan un mensaje: ‘Naciste mujer y naciste bonita; te friegas, vas a hacer lo que a mí me plazca’. ¿Quién está detrás de esas palabras y acciones? El hombre”, dice Anita, con los ojos llenos de lágrimas.
Y sentencia: Aquí la mujer carece de valor. Ser mujer y ser bonita en Ciudad Juárez es un pecado. Desde el momento en que se vive aquí, se siente mucho machismo, y es el hombre responsable, tenga la posición que tenga; desde mi casa el hombre ya puede estar hostigándome.
Anita está sentada en una sala de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del delito por razones de género de Chihuahua. La Procuraduría General de la República (PGR) acaba de poner en marcha el programa Sumando esfuerzos en la búsqueda de personas, a cargo de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia Contra las Mujeres y Trata de Personas, de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad.
Nadie está buscando a las de­saparecidas, sólo nosotras, dice tajante. La seguridad en Ciudad Juárez no está funcionando. Todo es producto de la inseguridad. Nosotros no somos libres de decidir si me quedo en mi casa a dormir o me salgo a estudiar. Cada vez que salgo de mi casa es exponerme. Y por eso no encuentran a estas niñas, y no es una, ni dos, son muchas; son cientos.
Las imágenes de las desaparecidas surgen en distintos puntos de la ciudad con pinturas de artistas locales que colaboran en su búsqueda. En el antiguo Campo Algodonero el gobierno ha construido un monumento a las víctimas de feminicidio y desaparición. Sus fotos aparecen al lado de las cruces con la leyenda: Ni una más.
¿Ausentes o desaparecidas?
Anita está esperando ser atendida, junto a otras madres de desaparecidas, por el fiscal especializado en Atención a Mujeres Víctimas del delito por razones de Género, Refugio Ernesto Jáuregui Venegas, quien en entrevista con La Jornada explica que es necesario hacer una diferencia entre las ausencias voluntarias y los casos de desaparecidas, algo que las madres consideran estrategia eufemística.
En lo que va del año tenemos más de 30 casos de feminicidios y 12 vigentes de reportes de ausencia de poco más de 300 reportes. Me gustaría hacer esa precisión: hay casos de ausencias voluntarias, extravíos y lo que pudiera entenderse como desapariciones.
–Las víctimas se quejan de impunidad...
–Hay muchos casos que aún no logramos esclarecer; tenemos que reconocer también esto. Desde 1993 a esta fecha tenemos cerca de 230 casos de los cuales 70 por ciento está judicializado y tienen sentencia condenatoria en 30 por ciento. Hay cerca de 200 personas detenidas por feminicidios. De esa manera estamos procurando abatir la impunidad”.
–¿Y las desaparecidas?
–La mayoría son voluntarias.
–¿Quién secuestra a las mujeres en Ciudad Juárez?
–Están relacionadas en entornos de grupos que se dedican a actividades ilícitas, y eso las pone en una situación de vulnerabilidad. La mayoría de los casos de mujeres con reportes de desaparición que hemos encontrado sin vida es porque han estado en un entorno que les genera riesgo, como actividades ilícitas. Y ellas de alguna manera están relacionadas con esos grupos.
–¿Están relacionadas?
–Así es.
–Habrá muchos casos en donde a los delincuentes les gustan y se las llevan...
–No muchos. De alguna u otra manera las captan. No olvidemos que estamos hablando de niñas y que son chavos también los que las enganchan.
–¿Quiere decir que ellas tienen la culpa?
–No me estoy explicando. Ellas se ponen en una situación en riesgo porque los grupos que las enganchan son delictivos y ellas ni saben; son niñas de 12, 13 o 14 años...
–Pero, ¿qué es lo que sucede en Ciudad Juárez para que la vida de las mujeres no valga nada?
–Han sucedido estos hechos lamentables que nos han permitido ver que ese índice que existe de feminicidios debe erradicarse completamente y prevenirlo. La prevención es impostergable.
–Sin embargo, Ciudad Juárez sigue siendo el foco rojo...
–Es el estigma que se ha creado para la ciudad.
–¿Y cómo va a reducir esos altos índices de desaparecidas y feminicidios?
–Tenemos ese objetivo y una de las acciones es la transparencia y compartir la información para generar una conciencia y un reconocimiento del problema.
–¿Cuáles son los grupos que están secuestrando a mujeres? ¿Los Aztecas, La Línea...?
–No puedo afirmarle que se trate de un grupo que está operando la trata en estos casos que le estoy comentando.
En el centro de la ciudad
Aquel 11 de julio del 2011, Jessica Ivonne Padilla Cuéllar salió a buscar trabajo al centro de esta ciudad, el mismo lugar donde decenas de niñas y mujeres han desaparecido.
Su madre ha recorrido estas calles día y noche, buscándola: Estábamos pasando una mala racha económica; hasta las colegiaturas estábamos debiendo. Yo no quería que trabajara, obviamente, pero ella me dijo que así me ayudaba con la inscripción y los uniformes. Finalmente accedí.
Durante dos años, su hija hizo el mismo recorrido para ir a estudiar a la preparatoria: Ella ya era conocida o muy vista en el centro. Atravesaba el centro para ir a la escuela, y empezó el martes a buscar trabajo, salió también el miércoles, y el jueves ya no regresa.
Ese día le dijo: Voy a ver cómo me va hoy. Regreso si no consigo nada, pero en caso de que me quede, le aviso. Sin embargo, jamás volvieron a saber nada de ella, aunque a los tres meses de desaparecida les dijeron que estaba detenida en Estados Unidos por indocumentada: Fuimos a checar y no era ella. Han sido cuatro años con muchísimo trabajo, con angustia y muchas necesidades de todo. Desde el momento que ella ya no regresa, mi esposo y yo dejamos de trabajar para dedicarnos a buscarla. Nos ha afectado la economía y la estabilidad emocional porque no está.
Días antes de su desaparición, su hija le contó que un señor como de unos 40 años, le dijo: ¿Te gustaría ser modelo?, por eso piensa que fue víctima de una red de trata con fines de explotación sexual, particularmente porque sus características físicas coinciden con las de otras víctimas.
“Mi hija es víctima de trata. Lo sé porque desde el momento que ella estaba buscando trabajo estuvo expuesta y más vulnerable a esos delitos. Pasaba todos los días por el centro y ya sabían quién era; ya la tenían ubicada y a lo mejor alguien ya le había echado el ojo y la había señalado para secuestrarla.
Es muy bonita físicamente, con un cuerpo que llena perfectamente el ojo libidinoso de cualquier hombre. Medía 1.68, delgadita con 16 años; son las características perfectas para encuadrar dentro de ese tipo de delitos.
A sus 49 años, Anita se ve prematuramente envejecida. Lleva el cabello cano recogido, tiene ojos negros sobre unas pronunciadas ojeras y una expresión de desesperación permanente. Trae puesto un botón con la foto de su hija que dice: Búsquenla, un botón que usa cada vez que sale de su casa ubicada en la colonia López Mateos, uno de los centros neurálgicos de las redes de trata con fines de explotación sexual:
Tengo esperanza de encontrarla con vida y bien. Ella no estaba en el grupo de jovencitas que se han localizado muertas o en calidad de osamentas; eso me da más esperanzas de que mi hija vive. Mientras yo esté de pie, con vida y respirando, no voy a dejar de buscarla. Y advierte con absoluta entereza: No me voy a quedar con los brazos cruzados ni quietecita en mi casa.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Feminicidio Infantil: Mural de Ana María y Airis Estrella

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El domingo 23 de agosto del 2015 empezamos los rostros de Airis Estrella Enríquez Pando y Ana María Gardea Villalobos Una compañera nos facilitó la barda donde trabajaríamos. Esto fue en la calle Verbena de la colonia “El Mezquital” Durante el desarrollo de este mural vivimos una serie de circunstancias especiales como el hecho de poder terminar en un solo día. Trabajamos durante 11 horas seguidas bajo el sol con un descanso de 40 minutos para comer. Diversos medios de comunicación estuvieron cubriendo la nota y también fuimos acompañados por Juanita y Rubí, madres de Ana María y Airis Estrella. Yo estuve a cargo de pintar el rostro de Ana María y Maclovio pintó a Airis Estrella. Nunca me cansaré de expresar mi agradecimiento hacia todas estas personas quienes permitieron que esto se llevara a cabo en su barrio.
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Fue la primera vez que pintamos un mural dedicado al feminicidio infantil. Ana María tenía 10 años de edad cuando desapareció en marzo de 1998. Su cuerpo apareció en las faldas del cerro bola. Fue violada por varios hombres y apuñalada hasta la muerte.
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“…Airis Estrella fue secuestrada el 2 de mayo del 2005 y su cuerpo sin vida fue localizado el 15 del mismo mes, dentro de un tambo de 200 litros que fue cubierto de cemento y tirado en la orilla de Juárez para tratar de ocultar el crimen…contaba con siete años de edad cuando fue secuestrada y asesinada a martillazos, luego de ser atacada sexualmente durante varios días por García Villalbazo y sus cómplices, quienes la tuvieron encerrada en una vivienda de un fraccionamiento de clase media alta” (Cano 2006, eluniversal.com.mx).
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Tuvimos la suerte de observar cómo un pequeño grupo de niñas se acercó y comenzaron a pintar su propio mural. Al llegar nos preguntaron qué estábamos haciendo y les platicamos un poco del caso de Airis y Ana María. Nos pidieron pintura y pinceles para comenzar su propio mural a un lado del nuestro. Nos sorprendió mucho todo lo que las niñas escribieron y dibujaron sin que nosotros les diéramos mayor detalle. En su mural se pueden leer mensajes dedicados a Airis Estrella, corazones, cruces rosas, papalotes y frases como “Ni una más”. También se acercó un señor a ofrecernos su ayuda para lo que necesitáramos y nos platicó que sus hijas jugaban con Airis cuando eran pequeñas. Las personas pasaban en su carro, se detenían, bajaban el vidrio y se quedaban viendo lo que hacíamos. También se acercaron algunos chavos del barrio y nos ayudaron con otros detalles del mural.
Nosotros no sabíamos qué hacía dos días acababa de pasar el cumpleaños número 18 de Airis Estrella. Rubí pretendía dirigirse al panteón para visitar a su hija después de ver cómo quedaba el rostro. Otra cosa que desconocíamos al momento de organizar la pinta, es que Juanita vive en la misma calle donde finalmente quedó el mural. Ella es una mujer muy fuerte que no sabe leer ni escribir y trabaja en la obra. Durante el tiempo que estuvimos pintando nos platicó de qué manera agarró a “batazos” a un chavo del barrio que amenazó de muerte a su otra hija. Después de golpearlo se lo llevó a la mamá y le platicó lo que había sucedido. Juanita nos aseguró que el trabajo se mantendría intacto porque ella misma se encargaría de cuidar que no dañaran nada.
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Nos llamó mucho la atención la manera en que Juanita comenzó a expresarse del rostro de su hija cuando ya estaba terminado. Hablaba del mural como si se refiriera a su hija y no a una pintura utilizando frases como “Ahora que ya tengo a mija aquí, voy a venir todos los días a verla” y “Ahora que Ana María está aquí voy a pasar para cuidar este lugar”. No fue la primera vez que observamos esto, también en el caso de la señora Paula Flores ocurrió lo mismo. Nosotros lo hemos experimentado como un “regresarles algo” de sus hijas. Pensamos que se desata un nuevo proceso de sanación y esperanza en las madres cuando realizamos este tipo de trabajo. Pudimos confirmarlo cuando borraron el mural de Luz Angélica Mena Flores y su madre, Luz del Carmen, expresó lo siguiente:
“Me siento como si acabara de desaparecer mi hija: expresar todo y lo que siento no puedo; simplemente no tengo palabras: mirar su pintura me reconfortaba y me daba consuelo, porque la fe y la esperanza siempre la he tenido”

jueves, 5 de noviembre de 2015

El combate a los feminicidios en Ciudad de Juárez, entre los libros de la semana

Se suman a nuestras recomendaciones, las nuevas novelas de Antonio Ortuño y Pedro Juan Gutiérrez; así como las profundas investigaciones de Antonio Peñafiel y Jorge H. Jiménez Muñoz.
El combate a los feminicidios en Ciudad Juárez, entre los libros de la semana
(Foto: RM, Miguel Ángel Porrúa, Océano, Anagrama y Paidós)

Nuestras Hijas de Regreso a Casa, es una asociación dedicada a luchar contra la corrupción y el olvido relacionado con los feminicidios en Ciudad Juárez. La periodista Elena Ortega se dio a la tarea de investigar su origen y el impacto de su trabajo. Su título abre nuestras sugerencias de lectura, a las que sumamos las nuevas novelas de dos autores a quienes no les tiembla el pulso, y tampoco les preocupa cuestionar y complacer: Pedro Juan Gutiérrez y Antonio Ortuño. Por últimos, Antonio Peñafiel y Jorge H. Jiménez Muñoz ofrecen sólidas investigaciones históricas.
Elena Ortega. De regreso a casa. La lucha contra el olvido en Ciudad Juárez.Paidós. 302 pp.
Cuando el 14 de febrero de 2001 Alejandra García Andrade desapareció, con sólo diecisiete años, su madre, Norma, no imaginaba el alcance de la pesadilla que acababa de comenzar para ella y para el resto de su familia. Una semana después, el cuerpo de la menor fue encontrado con señales de tortura y abuso sexual. Norma decidió entonces fundar la asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa, desde la que padres y madres de víctimas de los feminicidios de Juárez luchan contra la corrupción y el olvido. El impacto de su trabajo las ha obligado a cambiar de domicilio, de ciudad y de vida. Aquí su historia.
Pedro Juan Gutiérrez. Fabián y el caos. Anagrama. 240 pp.
Cuba en la década de 1960. La revolución triunfó y dos jóvenes que aparentemente no tienen nada en común se hacen amigos. Pedro Juan, es atlético, fornido y amante de las mujeres voluptuosas. Fabián es todo lo contrario: enclenque, asustadizo y miope, toca el piano y le gustan los hombres. Esta amistad improbable seguirá a lo largo del tiempo y las vidas de estos dos chicos volverán a cruzarse en los años venideros. Uno de los narradores cubanos más solventes de la actualidad hace una cruda revisión de la revolución cubana y su trato a los homosexuales.
Antonio Ortuño. Méjico. Océano. 236 pp.
El narrador cuenta dos historias que cruzan el Atlántico: por un lado, relata como nadie lo había hecho la aventura de los milicianos que huyeron a México luego del fracaso de la causa republicana, la mayoría envuelta en traiciones y riñas que involucran a algunos de los más peligrosos y amargados guerrilleros. Pero también cuenta la historia de uno de sus descendientes, radicado en Guadalajara, que un mal día debe huir al continente ibérico, luego de sobrevivir a un ajuste de cuentas dirigido por un político local involucrado en negocios turbios.
Antonio Peñafiel. Indumentaria antigua mexicana. Miguel Ángel Porrúa. 546 pp.
Publicación que rescat atavíos, ornamentos, colores, formas y texturas de los vestidos autóctonos, así como la explicación de su confección en relación con el medio geográfico y el espacio histórico. La titánica tarea de Antonio Peñafiel en materia de indumentaria antigua aquí contenida, es clara muestra de su conocimiento acerca de la imaginería mexicana y de su constante trabajo para recopilar, clasificar y guardar los materiales hallados tanto en las bibliotecas y museos de Europa, como en las existentes en colecciones particulares en México y del viejo mundo.
Jorge H. Jiménez Muñoz. Empresario y dictador. Los negocios de Porfirio Díaz (1876-1911). RM. 176 pp.
Estamos ante la primera investigación sobre la actividad empresarial de Díaz y cómo ésta condicionó su visión de lo que debería ser el gobierno de México, entendido como la unción a las prioridades de las élites nacionales y extranjeras, con las que el dictador se asoció, hasta culminar en una convulsión revolucionaria que no sólo quería sacudirse una dictadura política, sino también un modelo económico depredador y contrario al interés nacional. Jorge H. Jiménez ha hecho una investigación de tres lustros, en archivos nunca frecuentados, para escribir esta nueva historia.

domingo, 25 de octubre de 2015

Desde hace tres años, Susana Montes ha recibido poco a poco los restos de su hija

  • Ya la encontró, ya estese quieta, le dijo un funcionario de Chihuahua
  • En Ciudad Juárez continúan las desapariciones y los asesinatos de mujeres y niñas, advierten
Foto
Para Susana Montes Rodríguez aún no hay justicia ni descanso por el asesinato de su hijaFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 25 de octubre de 2015, p. 8
Ciudad Juárez, Chih.
Ya la encontró, ya estese quieta; descanse, le dijo el funcionario a Susana Montes Rodríguez al entregarle este año restos de su hija María Guadalupe Pérez Montes, desaparecida en 2009, un proceso agónico que aún no termina: hace tres años me entregaron el cráneo, ahora me dan otro pedacito, unas costillitas de ella; así nos están abriendo la herida. Mi hija no puede descansar, como tampoco nosotros.
Susana recorre la orilla del arroyo El Navajo, en el denominado valle de Juárez, a la altura del municipio El Porvenir, a unos 77 kilómetros de esta ciudad, donde en los años recientes han sido encontrados los restos de 27 jóvenes, incluida su hija.
Retira el polvo de la cruz rosa que lleva el nombre de María Guadalupe, donde le escribió con tinta negra: Te amo con todo mi corazón. Te extrañamos mucho.
Respira hondo, aguantando el llanto, y señala: mi lucha sigue, porque a mí me entregaron nomás el cráneo de mi hija y ahora otros huesitos, pero, ¿dónde están los demás restos? Los otros no eran de ella.
A Susana le entregaron hace tres años casi la totalidad de los restos de su hija desaparecida a la edad de 17 años, pero un análisis independiente del Equipo Argentino de Antropología Forense determinó que no eran de ella: Me habían entregado casi todo, nomás le faltaba una piernita, pero yo no los quise aceptar. Luego los antropólogos argentinos nos ayudaron a sacar el dictamen y desgraciadamente salió positivo, pero fue nomás la pura cabecita lo que resultó ser ella, lo demás no le pertenecía. A mí no me corresponde hablar de ese otro cuerpo, porque no sabemos de quién es. Por algo Dios me dijo que no aceptara esos restos.
Susana se emociona y llora. “La confianza en las autoridades de Chihuahua se pierde por todo lo que ha pasado y todas las mentiras que nos echan. ¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué? ¿Quién está haciendo todo esto? Ya no queremos otro ‘Campo Algodonero’; ahora es el arroyo de El Navajo. No queremos más símbolos de feminicidios.
Ciudad Juárez sigue herida porque van a seguir los rastreos en este arroyo y siguen desapareciendo niñas y mujeres y continúan los asesinatos. ¡Ya basta de tanto dolor!
Más casos
En tan solo un fin de semana, seis mujeres fueron asesinadas en esta ciudad en los primeros días del presente mes, en distintos hechos violentos. Dos de ellas, sin identificar, aparecieron encobijadas, dijo la policía: una durante la mañana en la colonia Pedreras del Sur y la otra por la tarde en El Granjero.
De acuerdo con la Red Mesa de Mujeres, dirigida por Imelda Marrufo Nava, en lo que va del año se han registrado en esta ciudad 32 feminicidios, y en cuatro años –de 2010 a 2014– tienen contabilizados un total de 727 casos. El promedio anual es de 182, es decir, 15 mensual y cuatro a la semana.
No hay una intencionalidad institucional y las herramientas presupuestales que permitan prevenir o atender los feminicidios. Hay una minimización del problema; deberían atender la violencia contra las mujeres. Una buena parte de los agresores viven aquí en Ciudad Juárez, no son extranjeros o migrantes, dice en entrevista con La Jornada.
Comenta que en los más recientes feminicidios hay un patrón similar, en particular en los casos de las dos mujeres lanzadas a la vía pública encobijadas, porque demuestra la posible participación de integrantes del crimen organizado.
Reconoce que la ubicación fronteriza de la ciudad ayuda para la comisión de delitos, pero eso no quita la responsabilidad concreta a las autoridades de la ciudad y del estado: La mezcla de delitos es importante, el de la droga con la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Eso está claro, y hasta en juicios lo hemos probado.
La activista Marrufo Nava, lleva 23 años dedicada a la defensa de las mujeres y apoya a las madres de las niñas y jóvenes desaparecidas, cuyos restos fueron encontrados en el arroyo El Navajo y han sido parte del llamado juicio históricocelebrado este año, donde se dictó sentencia a cinco hombres por secuestrar, explotar sexualmente y asesinar a 11 jóvenes en esta ciudad durante 2009 y 2010.
El juicio histórico continúa, porque aún quedan pendientes sobre la red de trata y explotación sexual de las jóvenes que operó durante años en esta ciudad con la connivencia de las autoridades, algo que no ha sido investigado, ya que hasta ahora no hay ningún detenido ni procesado.
La policía municipal encubría a esos tratantes, de acuerdo con testimoniales que tenemos de jovencitas y algunos detenidos. Elementos del Ejército conocían de la situación y eran clientes de estos lugares de giros negros; también elementos de la Policía Federal eran asiduos a estos lugares, algunos de los cuales estaban disfrazados de tiendas de abarrotes o agencias de modelos.
Los tratantes detenidos pertenecen a un estatus bajo, así que aún faltan los jefes de la red. El tribunal oral del distrito judicial Bravo en Ciudad Juárez sentenció a 697 años de prisión a cada uno de los cinco feminicidas y a la reparación del daño por 839 mil 274 pesos para los familiares de las 11 víctimas, con lo cual César Romero Esparza, Manuel Vital Anguiano, Édgar Regalado Villa, Jesús Hernández Martínez y José Contreras Terrazas permanecerán presos de por vida en el Centro de Reinserción Social de esta ciudad.
A pesar de este avance, los familiares de las víctimas siguen esperando justicia: Faltan procesos penales en contra de otros cinco hombres; tres de ellos ya están en penales federales, dos en Veracruz y uno en Jalisco, y hay otras cinco personas con órdenes de aprehensión. Falta mucho por hacer.
Faltan respuestas
Los rastreos en el arroyo El Navajo continúan. Durante el trayecto, media docena de camionetas de policías ministeriales y estatales se desplazaban a esta zona símbolo de los feminicidios.
El acceso al sitio donde encontraron los últimos restos de mujeres es difícil, porque es necesario tomar las veredas que permiten acercarse al arroyo, por la desviación que lleva al pueblo Fort Hancock, ubicado en Texas.
Este arroyo es muy grande. La misma agua fue sepultando los cuerpos, dice Susana Montes mientras retira la maleza que ha crecido entre las cruces rosas con los nombres de las víctimas, y aclara: “El ‘juicio histórico’ nos ha dejado muchas dudas. Desde el momento en que las autoridades no nos quieren ayudar, pensamos en que ellos mismos son, porque no tenemos el lugar donde las dejaron, no podemos entrar hasta allá nosotras mismas, entonces queremos saber cómo las fueron a dejar allá”.
Añade: “Se encontraron lazos, casquillos de bala. Mi hija tenía un golpe más fuerte de lo normal, fue algo contundente y no nos explicamos por qué las fueron a dejar tan lejos de donde las levantaron en el centro de la ciudad. Seguimos esperando respuestas a tantas preguntas”.
Hace unos meses, Susana testificó en el juicio y pudo mirar el rostro de los verdugos y decirles con la voz entrecortada: ¿Por qué tanta saña contra mi hija? ¿Por qué se desquitaron con una inocente? ¿Por qué me la tiraron en un lugar tan lejos? ¿Por qué le hicieron daño a tantas jóvenes inocentes? Yo no siento coraje, todo se lo estoy dejando a Dios, pero esta pena que están recibiendo no es nada para lo que Dios les tiene preparado.

sábado, 24 de octubre de 2015

Madres de Juárez inician huelga de hambre frente al consulado mexicano en Los Ángeles, California

En vísperas de su cumpleaños número 20 y de cumplirse siete años de la desaparición forzada de Cinthia Jocabeth, su madre, Karla Castañeda inició una huelga de hambre frente al consulado mexicano en Los Ángeles, California. Le acompaña Beatriz González Vargas, hermana de Marisela González desaparecida en 2011 y madre de cuatro hijos. Junto a organizaciones solidarias, las activistas exigen justicia para las más de 2 mil mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez desde 1993.

La Izquierda Diario México
@LaIzqDiarioMX




En vísperas de su cumpleaños número 20 y de cumplirse siete años de la desaparición forzada de Cinthia Jocabeth, su madre, Karla Castañeda inició una huelga de hambre frente al consulado mexicano en Los Ángeles, California. Le acompaña Beatriz González Vargas, hermana de Marisela González desaparecida en 2011 y madre de cuatro hijos. Junto a organizaciones solidarias, las activistas exigen justicia para las más de 2 mil mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez desde 1993.
En su valiente lucha, las madres de Juárez han sufrido amenazas y ataques por parte de autoridades y policías municipales. Mismas que en múltiples ocasiones han sido señaladas como cómplices en la desaparición forzada de niñas y mujeres, en coordinación con las autoridades estatales y federales.
Karla Castañeda y Beatriz González responsabilizan al gobernador de Chihuahua, César Duarte, por cualquier ataque o daño que pudieran sufrir ellas o sus familiares. Debido a las amenazas y ataques en su contra, las activistas tuvieron que autoexiliarse en Estados Unidos. Desde el otro lado de la frontera, continúan con su incansable lucha por justicia para sus hijas desaparecidas.
Ellas son parte de las miles de madres y familiares unidas por el dolor de una hija o hermana desaparecida o asesinada en Ciudad Juárez, bastión histórico del feminicidio, reconocido como tal a nivel internacional.
En su búsqueda de justicia se han convertido en luchadoras sociales contra el feminicidio y la desaparición forzada. Su ejemplo de lucha y dignidad es un referente directo para todas las madres de México que buscan justicia para sus hijas desaparecidas o asesinadas.
“El día de hoy somos nosotras, mañana pueden ser ustedes”, dice Karla Castañeda quién denuncia que “la desaparición de mujeres continúa a lo largo y ancho de todo el país y el gobierno no actúa para detener el feminicidio y la trata. Ante esta situación pido el acompañamiento y la solidaridad de toda la sociedad".
Las madres de Juárez hacen un llamado a todas las organizaciones sociales, feministas y de derechos humanos a solidarizarse con su lucha por verdad y justicia para las mujeres desaparecidas o asesinadas en México.
¡PORQUE VIVAS SE LAS LLEVARON, VIVAS LAS QUEREMOS!

Contra el feminicidio

Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez
A
unque no es ya noticia para los grandes medios de comunicación, el feminicidio y desaparición de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, continúa, junto con las amenazas para sus familiares y defensoras de derechos humanos que luchan, por un lado, por que los crímenes contra mujeres no queden impunes y, por el otro, para que las autoridades hagan su trabajo y den con el paradero de las desaparecidas.
Con la demanda central de justicia para las más de 2 mil mujeres que han desaparecido en Ciudad Juárez desde 1993, Karla Castañeda, madre de Cinthia Jocabeth, joven desaparecida hace casi siete años, inició una huelga de hambre frente al consulado de México en Los Ángeles, California.
En la acción de protesta y visibilización participó también Beatriz González Vargas, hermana de Marisela González, desaparecida en 2011. Ambas viven en el exilio en Estados Unidos, pues salieron huyendo del país debido a las amenazas y ataques en su contra. Del otro lado de la frontera su lucha por la verdad y la justicia continúa. Karla Castañeda partió a EU en marzo de 2013, tras la incursión a su vivienda de agentes de la policía municipal.
Castañeda tiene tres peticiones concretas y muy básicas para el gobierno mexicano, en particular el de César Duarte Jáquez, gobernador de Chihuahua: que ofrezca una recompensa a quien contribuya con la localización de su hija, que el rostro de la joven se imprima en espectaculares, y que se inicien las investigaciones para el esclarecimiento de esta desaparición.
La activista pide el acompañamiento y la solidaridad de la sociedad, así como de las organizaciones feministas y defensoras de derechos humanos. Destaca que su vivencia no es aislada: El día de hoy somos nosotras, mañana pueden ser ustedes. La desaparición de mujeres continúa a lo largo y ancho de todo el país y el gobierno no actúa para detener el feminicidio y la trata.
Las mujeres que luchan por la aparición con vida de sus hijas se han convertido en activistas y ya no sólo buscan a sus familiares, sino al resto de desaparecidas en un estado en el que el feminicidio se visibilizó en años pasados a escala internacional.
Esta protesta se da en el contexto del cumpleaños número 20 de Cinthia Jocabeth. Las dos activistas responsabilizan al gobernador César Duarte de cualquier ataque o daño que pudieran sufrir.

viernes, 23 de octubre de 2015

El Estado, responsable del feminicidio por no garantizar seguridad: experta

Falta voluntad para resolver esos crímenes, dice en foro de la UACM
Blanca Juárez
 
Periódico La Jornada
Viernes 23 de octubre de 2015, p. 16
El feminicidio es un crimen de Estado, porque es éste el que debería garantizar condiciones de seguridad y no lo hace. Además, en ocasiones obstaculiza la justicia, como en el caso de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, afirmó Mariana Berlanga Gayón, académica de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), en el último día del Coloquio Internacional de Estudios de Género.
Quema de pruebas, descuidos de las escenas del crimen o encarcelamiento de inocentes son algunas de las denuncias que han hecho las madres de las víctimas, refirió. Ese delito ha ocurrido en todo país desde hace muchos años, pero se comenzó a hablar de él hasta que en esa ciudad fronteriza de Chihuahua la violencia se tornó espectacular y ostentosa, sin voluntad alguna de esconderla.
A partir de 2006, con la declaración de guerra contra el narcotráfico hecha por el ex presidente Felipe Calderón, dio inicio la naturalización del horror, aseguró en la conferencia organizada por el Programa Universitario de Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ahora, dijo, ante la crisis de derechos humanos y el aumento de la violencia que se vive en México, se ha insistido en que tenemos un Estado fallido, débil, pero es lo contrario: nos ha demostrado su fortaleza, su capacidad de represión y de controlpara atemorizar a los ciudadanos, señaló.
Aun así, seguimos demandándole que resuelva esos crímenes contra las mujeres, exigiéndole alertas de género, cuando no ha demostrado voluntad política, pero sí impunidad.
Señaló que todo ocurre en un contexto de neoliberalismo, donde lo legal y lo ilegal conviven profundamente. La diferencia es que el segundo es más redituable, como la venta de drogas o la trata de personas, que está vinculada con el feminicidio, sostuvo.
La investigadora destacó que no todos los asesinatos de mujeres son feminicidios. Cuando fue perpetrado debido al género de la víctima y por cuestiones atribuidas al lugar que socialmente le corresponde, se considera así, explicó.
Lamentó que el caso del multihomicidio en la colonia Narvarte, donde un fotorreportero y cuatro mujeres, entre ellas una activista y una empleada doméstica, haya sido abordado rápidamente como feminicidio. A las autoridades les sirvió para perder de vista el contexto político, el cual no debe ser desvinculado de lo que ocurrió.

jueves, 22 de octubre de 2015

Madre pide ayuda: la desaparición de niñas y mujeres en Ciudad Juárez negocio redituable

Soudi Jiménez
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La desaparición de niñas y mujeres en Ciudad Juárez 'es un negocio redituable', dice activista

Con pastel y velas, Karla Castañeda celebró el cumpleaños de su hija. Amigos y familiares cantaron las mañanitas a Cinthia Jacobeth, jovencita que hoy llega a los 20 años de edad; sin embargo, el ambiente no era de tanta alegría por su desaparición.
Fue en Ciudad Juárez, localidad del estado mexicano de Chihuahua, cuando la niña salió de su casa a comprar material escolar y cambiar unos zapatos para su hermana. Eso ocurrió el 24 de octubre de 2008. Hasta hoy se desconoce su paradero.
“Son 7 años que no sé nada de ella, no sé si mi hija está viva o no”, manifestó la acongojada madre al conmemorar el nacimiento de Cinthia, decrita como una chica delgada, color de ojos café, tez blanca, cejas delgadas y cabello café claro.
“Voy a estar de 8:00 de la mañana a 7:00 de la noche”, advirtió Castañeda al apostarse frente al consulado de México en Los Ángeles, en donde permanecerá durante cuatro días como parte de una huelga de hambre, la que concluirá el próximo sábado. 
Esta es la segunda vez que realiza una protesta similar. En marzo pasado, el ayuno fue por 76 horas. “No me voy a mover de aquí hasta que tenga hechos”, enfatizó al exigir justicia y que las autoridades investiguen el caso.
“No soy la única, son muchas más las que estamos pasando por esto, hay compañeras que apenas tienen un mes que sus hijas han desaparecido”, lamentó la mujer, quien se radicó en L.A. en el 2013 al recibir amenazas de muerte.
Castañeda, junto a cuatro hijos, se encuentra a la espera que se resuelva su solicitud de asilo. Ese es el calvario de muchas mujeres, al denunciar la desaparición o asesinatos de sus familiares, en vez de recibir asistencia han sido víctimas de intimidación o muerte.
En 1993, en Ciudad Juárez, una mujer era asesinada cada 12 días, por lo que se considera la capital de los feminicidios. Sin embargo, es un flagelo que ha golpeado a toda la república mexicana, reportándose 12,636 asesinatos entre 2000 y 2009.
“Todos los días vemos que desaparecen más chicas, el problema es que a ninguna autoridad le ha interesado resolver estas denuncias y tampoco ponen en primer lugar en sus agendas lo que demandamos”, cuestionó la activista Marisela Ortiz.
Ortiz se estableció en Texas en el 2011, a los seis meses le dieron asilo. Llegó huyendo porque recibió amenazas en Ciudad Juárez, localidad en donde co-fundó en el 2001 la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa.
Desde esa institución, tanto en México como en Estados Unidos, la activista sigue de cerca este problema. En la actualidad, estima que al menos 3 desapariciones de niñas y muchachas se reportan al mes en Chihuahua, aunque no llevan un conteo glogal.
“La desaparición de niñas se ha convertido en un negocio redituable y por eso no termina”, señala la defensora de derechos humanos al culpar a las autoridades en todos los niveles de la falta de respuesta a la elevada cifra de víctimas.
“El gobierno quiere que por decreto se acabe la violencia”, agrega Ortiz. “La realidad lo dicen los hechos, es increible que ante la desaparición todavía los familiares reciben amenazas. Lo único que nos interesa es frenar este problema”.
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