lunes, 23 de septiembre de 2013

Mujeres asesinadas en Ciudad Juárez: dimensiones de un desafío



Casi 400 mujeres asesinadas en once años. Las matan por ser mujeres. ¿Quiénes son los asesinos? Se trata del problema número uno de derechos humanos en México. Es la expresión más trágica del colapso del Estado de derecho en este país.Jorge AlonsoEl Estado moderno se originó en una especie de pacto en el que la sociedad, para poder convivir en paz, le confirió al Estado la exclusividad del uso de la fuerza, a la que se llamó "violencia legítima". Esa fuerza debía salvaguardar primordialmente la vida de los individuos bajo la tutela estatal. Con la globalización neoliberal, el Estado ha sido obligado a achicarse y a abandonar un cúmulo de sus obligaciones con los derechos ciudadanos, confinándolo al papel de guardián de la propiedad. Las fuerzas del mercado legal, y las del ilegal, lo han ido inutilizando hasta en sus niveles más elementales. Los mercados negros de drogas, armas, personas y pornografía han construido un poder paralelo, corrompiendo a gran cantidad de personas y de instituciones en cuyas manos se ha depositado hoy la violencia legítima responsable de cuidar la vida de los ciudadanos. Resultado: la han convertido en ilegítima y la han usado en contra de la sociedad civil.
En México, la demanda de que el Estado cumpla con su responsabilidad de garantizar seguridad ha ido en aumento. A finales de junio, la capital de la República fue escenario de la marcha más multitudinaria de la historia reciente, cuando miles y miles exigieron el cese del clima de inseguridad ciudadana. En un principio los poderes del dinero, de los medios electrónicos y de varias organizaciones ultraderechistas pretendieron manipular la marcha, pero la irrupción de tan masiva sociedad, plural y pluriclasista, lo impidió. Fueron familiares de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez las que encabezaron tan impactante demostración de conciencia, lo que le dio a la marcha un gran simbolismo. Porque el caso más importante que refleja la inseguridad nacional es ése: los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.
LA CIUDAD MEXICANA CON MÁS MADRES SOLTERASEl feminicidio en Ciudad Juárez, ciudad chihuahuense también conocida como "paso del norte", situada en la frontera con Estados Unidos, ha sacudido la conciencia nacional e internacional.
Ciudad Juárez es una de las ciudades mexicanas de mayor densidad poblacional. Más de la mitad de sus habitantes son inmigrantes. Además, una enorme cantidad de gente se asienta allí con la intención de pasar a Estados Unidos para trabajar. Son muchos los juarenses viviendo en condiciones miserables. Si ya en 2001 los datos oficiales registraban un alarmante número de marginados, en 2003 la cifra se había duplicado.
Desde hace 40 años Ciudad Juárez ha sido un polo de atracción de mano de obra para las maquiladoras. En los años 70 y 80, en un contexto de creciente desempleo masculino, la oferta de empleo priorizaba a las mujeres jóvenes. Los empleadores argumentaban que las mujeres trabajaban más y, sobre todo, que les resultaban más baratas. Esto contribuyó al aumento de la migración femenina. Al frente de muchos hogares de Juárez estaban mujeres solas. Es en esta ciudad donde se reporta el índice más alto de hijos nacidos de madres solteras. Entre los varones, creció el consumo de alcohol y la violencia contra las mujeres fue incrementándose. Si bien a finales del siglo XX hubo una importante incorporación de mano de obra masculina y se llegó a una situación de casi pleno empleo, la recesión en Estados Unidos repercutió a inicios del siglo XXI provocando una nueva ola de desempleo. Cuatro de cada cinco empleos formales chihuahuenses se perdieron en Ciudad Juárez y la proporción entre empleos femeninos y masculinos se volvió a desequilibrar a favor de los femeninos. Jovencitas que intentando pasar ilegalmente a Estados Unidos no lo conseguían, se quedaban varadas en Ciudad Juárez sin identificación, sin dinero, sin manera de contactarse con sus familiares. Muchas de ellas se convertían en fáciles presas de las redes de prostitución.
1993: LAS PRIMERAS OCHO VÍCTIMASEl desempleo, el ambiente inhóspito y el desarraigo creó el ambiente propicio para que la drogadicción y la violencia se propagaran. Ciudad Juárez ha sido asiento de uno de los más poderosos carteles de la droga. Tráfico de drogas, de armas, de vehículos robados y de personas, con la complicidad de policías y autoridades de todos los niveles, hicieron de Ciudad Juárez una ciudad muy violenta. Es en este contexto donde aparece en 1993 un macabro fenómeno: se encontraron ocho cadáveres de mujeres con señales de violación, tortura y estrangulamiento. Eran las primeras cuentas de un largo rosario de misterios dolorosos que aún no termina. Los cuerpos correspondían a jóvenes cuyos familiares las habían reportado como desaparecidas, mientras las autoridades habían sido negligentes en su búsqueda.
ASESINATOS BRUTALES, REITERADOS Y NO ACLARADOSDesde entonces, los hallazgos han continuado hasta hoy. La mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes de color moreno; un considerable número de ellas, trabajadoras de las maquiladoras que habían inmigrado en busca de mejores condiciones de vida y que vivían expuestas a la inseguridad por los horarios de trabajo y por la falta de transporte nocturno. Muchas fueron raptadas, mantenidas en cautiverio durante días, sometidas a vejámenes, violencia sexual, torturas y mutilaciones. Encontraron la muerte por estrangulamiento o por golpes salvajes. Sus cuerpos fueron escondidos entre escombros, en zonas desérticas o al lado de las vías para hacer creer que el tren las había destrozado. Entre las asesinadas hay no sólo empleadas de las maquiladoras, también amas de casa, estudiantes, trabajadoras de servicio doméstico y prostitutas.
En estos años la sociedad ha venido exigiendo explicaciones y soluciones, argumentando que los responsables de estos horrendos crímenes se encontraban entre los traficantes de drogas y de personas. Se han barajado nombres de jefes policiales y de empresarios de giros negros. Entre los enlistados han aparecido poderosos personajes ligados a rancias familias del viejo régimen. Fueron acusados integrantes de bandas juveniles y un egipcio cercano a la tercera edad, quienes aceptaron su responsabilidad en algunos asesinatos. Se ha hablado de gente que, por medio del estrangulamiento, buscaba sofisticados experimentos sexuales. También de ritos narcosatánicos, de filmaciones "snuff", de represión contra trabajadoras que pretendieron hacer una labor sindical y hasta de tráfico de órganos. La realidad son brutales asesinatos reiterados y no aclarados, que expresan que ser mujer y ser pobre resulta allí muy peligroso, pues eso las convierte en blanco predilecto.
SE FUERON EVIDENCIANDO LAS COMPLICIDADESAlgunos cuerpos nunca fueron reclamados. Pero los familiares de muchas de las víctimas sí las buscaron. Y al emprender esta tarea se toparon con la desidia y la burla de las autoridades locales. Un primer problema: en Chihuahua la desaparición forzosa no es un delito grave que debe perseguirse de oficio. Por esto, nunca se investigó a tiempo. A los familiares se les daban respuestas insultantes: "Ya aparecerá con su cholo y sus cholitos", "Ella se lo buscó", "Eso no hubiera pasado si hubiera traído una falda más larga". La madre de una asesinada se quejaba amargamente de que "el matón" no se presentaba a declarar porque lo protegían parientes de Seguridad Pública y de la Judicial. Quienes demandaban que se investigara en las casas de seguridad de los narcos eran amenazados y todos los que pedían justicia eran hostigados. Se fue haciendo así evidente la complicidad de policías municipales, estatales y federales. Los familiares se quejaban de que se les maltrataba e ignoraba porque ellos y las asesinadas no eran ricos. Las víctimas y sus deudos no tenían acceso a la justicia y la desconfianza en las autoridades fue en aumento.
LOS FAMILIARES SE ORGANIZAN: "¡NI UNA MUERTE MÁS!"Las autoridades y los medios de comunicación quisieron hacer creer a la sociedad que las asesinadas tenían una doble vida y que por eso eran culpables de su muerte. Se ponía en entredicho su reputación y la de sus familias.
La complicidad, impunidad, corrupción, negligencia, ineficacia e ineptitud de las autoridades, convocó a madres, hermanas y vecinas de las víctimas a organizarse y darse a la tarea de investigar, entrevistar testigos y hacer brigadas de rastreo para buscar los cuerpos.
Junto con maestras, abogadas y militantes de organismos de derechos humanos iniciaron su lucha. Hicieron emerger instancias autónomas para hacer el recuento de sus muertas y exigir justicia y así fueron apareciendo distintas agrupaciones: Mujeres de negro, Nuestras hijas de regreso a casa, Justicia para nuestras hijas, Ni una muerta más.
Han insistido en que un solo caso debía haber bastado para que las autoridades hubieran realizado una investigación bien hecha y creíble, con más razón cuando los casos se multiplicaban, sin respuesta de las autoridades. Estas agrupaciones fueron aportando líneas de investigación sustentadas, incluso con nombres y teléfonos. Las autoridades desdeñaban sus datos, mientras las agraviadas exigían inútilmente que imperara el Estado de derecho.
Para buscar solución a este abominable problema la sociedad civil organizada detectó graves anomalías en las investigaciones oficiales: errores en las fechas de las denuncias y encuentro de los cadáveres, racismo sexista en el momento del levantamiento de la denuncia, importantes fallas en los expedientes, rezagos en la identificación, localización y búsqueda de las víctimas... La actividad cívica evidenció el deterioro de las corporaciones policiales. Las primeras reacciones de las autoridades locales trataron de minimizar los hechos alegando que todo se estaba exagerando y que se trataba de hechos aislados. Después, el gobierno del Estado de Chihuahua aseguró que todos los culpables se encontraban ya presos. Cuando esto fue desmentido, porque no se había hecho un esclarecimiento fundado de todas las denuncias, el gobierno local, irresponsablemente, se declaró "superado". La presión de la sociedad civil prosiguió y la Procuraduría General de la República (PGR), junto con la Procuraduría estatal integraron una Fiscalía mixta, señalada como ineficaz y simuladora. Tanto los gobernantes panistas como los priístas, estatales y municipales, han sido incapaces para dar respuestas válidas, profundizando así la impunidad.
EL CONFLICTO SE GLOBALIZA: GARZÓN, ESPAÑA, ESTADOS UNIDOSAnte la negligente respuesta de las distintas autoridades gubernamentales mexicanas, familiares de las asesinadas y grupos de derechos humanos optaron por tocar puertas internacionales. La prensa extranjera se ha ocupado con mucha más frecuencia que la mexicana de este estrujante tema. Desde Estados Unidos fue denunciado el hecho de que las autoridades mexicanas habían identificado incorrectamente un importante número de cuerpos de las asesinadas y que sus familiares habían sido hostigados. Una periodista se preguntó qué ocultaba el gobierno mexicano o a quién estaba encubriendo.
El juez español Baltasar Garzón expresó su deseo de analizar estos centenares de casos, insistiendo en que era importante investigar si se trataba de una forma sistemática y premeditada de eliminar personas por razones de género. Aceptando que esta tarea correspondía a las instituciones mexicanas, consideró que estos asesinatos se habían convertido en un "crimen contra la humanidad". A mediados de 2003 el Congreso de España aprobó por unanimidad un recurso pidiendo al gobierno mexicano ahondar en las investigaciones y dar solución a las familias de las asesinadas. También propuso llevar el caso al Parlamento Europeo.
En octubre de 2003 legisladores de Estados Unidos hicieron un recorrido por Ciudad Juárez, se entrevistaron con familiares de algunas víctimas, que pidieron la presencia allí de una policía internacional que frenara la ola de asesinatos. ONG estadounidenses se quejaron de que las autoridades mexicanas no estaban haciendo lo suficiente para prevenir la violencia contra las mujeres, investigar los asesinatos y responder adecuadamente a los familiares. La situación se agravaba porque la respuesta ante estas presiones eran amenazas de los poderes locales contra los familiares de las víctimas.
ONU Y OEA: INFORMES REVELADORESLa relatora de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales examinó el intolerable caso de las muertas de Juárez. Consideró que el gobierno mexicano, al descuidar la protección de la vida de sus ciudadanos, había provocado una sensación de inseguridad en muchas mujeres de Ciudad Juárez. Denunció que los asesinatos eran delitos sexistas favorecidos por la impunidad. Instó al gobierno a adoptar medidas para proteger a los defensores de derechos humanos y para poner fin a la violencia contra las mujeres.
En Washington, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió a organizaciones de los familiares demandando acelerar acciones que pusieran fin al clima de terror e inseguridad en Ciudad Juárez, esclarecieran cada caso y acabaran con la impunidad. También se pronunció en contra del hostigamiento hacia los familiares. En el informe de la relatora especial de la CIDH para los derechos de las mujeres se enfatizó una pista de investigación: los asesinatos tenían su raíz en la violencia doméstica e intrafamiliar y en algunos casos eran su causa directa.
La directora ejecutiva del Fondo de la ONU para las Mujeres afirmó que, para enfrentar el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, faltaba coordinación entre los niveles de gobierno y debían corregirse las prácticas laborales en las maquiladoras. En 2003, la ONU firmó un acuerdo de colaboración técnica con el gobierno de México para aclarar estos feminicidios.
En abril de 2004 el periódico "Le Monde" publicó un informe confidencial de la ONU, denunciando la posible colusión policíaca y los nexos con el narcotráfico en las desapariciones y asesinatos. Calificaba de "tardías" e "ineficaces" las políticas aplicadas y pedía al gobierno mexicano firmar con el de Estados Unidos un protocolo de ayuda para realizar investigaciones conjuntas. Un dato relevante en este informe era que en El Paso, Texas, ciudad estadounidense colindante con Ciudad Juárez, radicaban agresores sexuales llevados allí desde todo el territorio estadounidense en su fase de pre-liberación. La cifra de los pre-liberados en esa frontera era alta: en 2001 eran 756 y en 2004 había 600.
El diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en México, elaborado por la oficina del Alto Comisionado de la ONU concluyó que los crímenes de Juárez eran "un caso extremo de ausencia del Estado en varios niveles".
EL MUNDO ESTÁ MIRANDO Y EXIGIENDO JUSTICIADespués de haber realizado en 2004 una indagación "in situ", una delegación de la provincia canadiense de Québec, integrada por una legisladora y representantes de ONG, exigió al gobierno mexicano acelerar las investigaciones para dar con los responsables de los asesinatos, encontrando "inaceptable" que las muertes se hubieran trivializado y no se hubiera identificado públicamente ni castigado a los verdaderos culpables.
También en 2004 el Comité femenino de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, que representa a 150 millones de trabajadores en 152 países, condenó los crímenes que desde hacía once años ocurrían en Ciudad Juárez. Enviaron una carta al Presidente Fox, expresándole duras quejas por la gravedad de la violencia contra las mujeres juarenses, resaltando la responsabilidad de las administraciones del Estado de Chihuahua y del nivel federal en la impunidad que rodeaba la mayoría de los crímenes. Exigían una investigación exhaustiva e imparcial, lamentando que los casos se hubieran minimizado y culpado a las víctimas, trabajadoras pobres.
AMNISTÍA INTERNACIONAL: ES VIOLENCIA DE GÉNEROUna de las organizaciones que ha estado muy activa en esta escalofriante problemática ha sido Amnistía Internacional. En 2003 difundió el informe "Diez años de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua", en el que daba a conocer sus propias indagatorias. Concluía que al menos una tercera parte de las asesinadas había sufrido agresión sexual antes de morir. Y denunciaban que durante diez años la respuesta de las autoridades había sido tratar los crímenes como violencia común en el ámbito privado, sin reconocer la existencia de un patrón de violencia persistente contra las mujeres, que tenía profundas raíces en la discriminación de género.
Refiriéndose a las deficiencias de las investigaciones oficiales y al clima de impunidad, señalaba que las investigaciones habían sido abandonadas en sus inicios, cuando un seguimiento eficiente hubiera podido salvar vidas. Recalcaba que era una vergüenza para las autoridades el que las familias hubieran tenido que asumir el papel de investigación porque a quienes competía se habían comportado con apatía, indiferencia e incluso con complicidad.
EL PROBLEMA NÚMERO UNO DE DERECHOS HUMANOSLa Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México ha desarrollado una actividad especial en el caso de las asesinadas en Ciudad Juárez. En noviembre de 2003 presentó ante el Ejecutivo y el Legislativo un informe de 1 mil 500 páginas, señalando la poca voluntad de los gobiernos federal, estatal y municipal para resolver la tragedia.
Esta comisión constató graves irregularidades y delitos en las indagatorias, con patéticos casos de descuido. Una gran parte de los culpables había huido hacia Estados Unidos y la pretendida intención de aminorar la gravedad del fenómeno había propiciado un clima de impunidad. La CNDH recomendó solicitar la cooperación de autoridades estadounidenses y sugirió una fiscalía federal para hacer una investigación a fondo, ya que la crisis en la procuración de justicia se estaba constituyendo en "un cáncer en expansión". Las asesinadas de Ciudad Juárez se habían convertido en una vergüenza nacional y mientras no se supiera quiénes eran los criminales y se hiciera justicia no habría palabras para aliviar el dolor de sus familiares.
Un senador preguntó al Ombudsman si no le parecía una actitud injerencista la posición de los diputados españoles, a lo que éste respondió que ante un Estado que no sabía cumplir con sus obligaciones cualquiera se sentía en el derecho de "jalarle las orejas". El Ombusdman declaró que coincidía con el informe de Amnistía Internacional y se quejó de que las recomendaciones que la CNDH había hecho a las autoridades no habían sido tomadas en cuenta o sólo se había fingido obedecerlas. A mediados de 2004 el Ombudsman aseguró que las asesinadas de Ciudad Juárez se habían convertido en el problema número uno de los derechos humanos en México.
MARCELA LAGARDE AL FRENTE DE LA COMISIÓNUn examen de las acciones de las instancias oficiales, sobre todo en el nivel de entidad federativa, mostraba insuficiencia, capacidades técnicas limitadas, graves errores y hasta intentos de encubrir a posibles implicados. Además del hostigamiento a familiares y defensores de derechos humanos, también se fabricación culpables por la vía de la tortura. Familiares de las víctimas se resistían a aceptar como culpables a los individuos consignados, porque los procesos de aprensión y los juicios estaban plagados de irregularidades, sin pruebas contundentes, con coacción de testigos y, sobre todo, porque continuaban los asesinatos, con las mismas señales de saña. Los familiares sentían que las autoridades sólo querían acallar el clamor en su contra.
Reiteradamente, a lo largo de estos años, las organizaciones civiles han acusado a cuerpos policiales vinculados con los carteles de la droga, a cómplices, a responsables políticos, tanto de procedencia panista como priísta. El hallazgo de una narcofosa en enero de 2004 evidenció que un alto número de miembros de la policía judicial del estado de Chihuahua estaba implicado y se dio una desbandada de altos mandos.
Los legisladores mexicanos se han ido sensibilizando ante esta tragedia. Desde la legislatura correspondiente a los años 2000-2003 crearon una comisión especial para enfrentar el feminicidio en Ciudad Juárez. Actualmente, esta comisión, destinada a conocerlo y a darle seguimiento, no sólo en Ciudad Juárez sino en todo el país, está presidida por la diputada feminista Marcela Lagarde. La comisión trabaja conjuntamente con una instancia similar del Senado de la República.
HASTA QUE ARRECIÓ LA PRESIÓN INTERNACIONALDurante muchos años el gobierno federal se mantuvo al margen de las investigaciones alegando falta de competencia. Cuando en 2003 la situación hizo crisis y la presión nacional e internacional arreció, la PGR se ocupó de algunos casos. La PGR avaló la similitud de las víctimas y el "modus operandi" de los asesinos.
Las organizaciones civiles sugirieron varias vías de investigación: asesino serial, tráfico de drogas, violencia intrafamiliar y hasta la trayectoria de un presunto ciudadano estadounidense que cruzaba la frontera, cometía crímenes, y regresaba a su país. La directora del Instituto Nacional de las Mujeres apuntó que una parte de las asesinadas fue víctima del crimen organizado y otra, la mayoría, pereció víctima del ambiente de violencia del país.
El Instituto de la Mujer del estado de Chihuahua, aduciendo el apoyo de una auditoría periodística, minimizó el problema y determinó que poco más de la cuarta parte de los asesinatos correspondía a crímenes sexuales, y el resto tenía que ver con crímenes personales, robo, narcotráfico y otras causas. Tuvo que aceptar que había habido una mala integración de las investigaciones, lo que ponía en juego la credibilidad del sistema judicial.
El gobierno federal anunció un plan integral de seguridad pública para Ciudad Juárez y creó una Subcomisión Intersecretarial, abierta a recibir la colaboración del FBI de Estados Unidos. La Policía Federal Preventiva hizo su aparición en Ciudad Juárez. El Secretario de Gobernación declaró que, aunque no estaba de acuerdo con todo el informe de Amnistía Internacional, atendería sus recomendaciones. El Presidente de la República reconoció que el problema era preocupante e indignante y admitió que faltaba mucho por hacer para lograr un país libre de violaciones a los derechos humanos. El gobierno federal presentó un programa de 40 puntos y anunció el nombramiento de una Comisionada al frente de una Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez. Posteriormente, por presiones de las legisladoras, la PGR nombró también a una fiscal especial para esos crímenes.
A FINALES DE 2003 UNA COMISIONADA AL FRENTEA finales del 2003 una prestigiada luchadora social a favor de los derechos humanos, María Guadalupe Morfín Otero, fue nombrada Comisionada. Pero la comisión que preside no tiene fuerza ejecutiva, sino sólo de coordinación y enlace. Sus funciones implican la interlocución directa con las familias de las víctimas y con las autoridades federales. Equivale más bien a una especie de Comisión de la Verdad. Entre los consejeros ciudadanos de esta Comisión se encuentran personalidades con reconocimiento social como la escritora Elena Ponatiowska.
En junio de 2004 la Comisionada presentó su primer informe. No era la ciudad la que mataba y agredía, quienes asesinaban eran personas y grupos concretos cuyos nombres y apellidos la sociedad seguía esperando conocer. Ciudad Juárez estaba lastimada porque por más de una década cargaba con el estigma de ser escenario de crueles asesinatos y desapariciones de mujeres.
De ese estigma debían hacerse cargo los responsables directos, los cómplices, los omisos, pero también quienes habían contribuido por miedo o discriminación callada al silencio que había resultado mortal para cientos de mujeres.
Debido a la impunidad, la delincuencia se había tomado la ciudad. Muchos progenitores dudaban si los cuerpos que les habían entregado correspondían realmente a los de sus hijas, pues no se habían realizado exámenes adecuados de identificación. El dolor de los familiares era permanente e insuperable. Muchas de las pruebas para llegar a los culpables estaban borradas y eran irrecuperables.
La Comisionada se refirió también al colapso del derecho, a las implicaciones del modelo económico en una situación tan grave como la que estaba viviendo la ciudad y a la irresponsabilidad y corrupción de los distintos gobiernos de los dos partidos que han gobernado en estos últimos años a Chihuahua. Y se comprometió a promover ante el Congreso local una reforma para proteger los derechos de las mujeres y de los niños y para mejorar el contexto social, familiar y laboral de las mujeres. La Comisionada precisó que su trabajo -escuchar a los que hasta entonces habían sido ignorados- apenas comenzaba y que quería cumplir con su papel de ser vía institucional de coordinación para que fueran escuchados. Reabriría los casos a los que el gobierno había dado ya carpetazo.
También ella ha tenido que sufrir la hostilidad del gobierno priísta de Chihuahua. A la par, se iba ganando a los activistas, quienes, por fin, reconocen en sus palabras el mismo lenguaje que ellos vienen utilizando desde hace años.
La Fiscal especial para las indagaciones sobre las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez también presentó a mediados de 2004 un informe de su gestión. Comprobó que la procuración de justicia en Chihuahua era "un desastre" y dio cuenta de la primera revisión de 50 expedientes, en donde detectó delitos porque no se investigó o porque se hizo indolentemente. La fiscal analizó las probables responsabilidades de 81 miembros de la Procuraduría de Chihuahua, de los cuales 51 estaban todavía en funciones.
CRECE LA MOVILIZACIÓN: "¿QUIÉNES LAS ASESINARON?"La sociedad mexicana ha seguido esta tragedia, indignada ante medidas tan insultantes como las sugeridas por el Subprocurador de Justicia del Estado de Chihuahua, quien recomendaba que la comunidad se aplicara una especie de toque de queda. O ante las campañas de algunos medios de comunicación, que invitaban a las mujeres a vestirse decentemente para no ser objeto de violación y de muerte.
Pero, como más allá de comisiones, subcomisiones, foros, discursos partidistas y fiscalías especiales, los asesinatos no han cesado, los familiares de las víctimas y las organizaciones de la sociedad civil no han cesado en sus movilizaciones. Y han seguido preguntando a gritos: "¿Quiénes las desaparecieron y las asesinaron? ¿Quiénes protegen a los asesinos?". Se han realizado marchas en Ciudad Juárez y en la ciudad de México con claveles rojos y fotografías de las desaparecidas y asesinadas y se han hecho plantones ante la Secretaría de Gobernación, la PGR y ante la Nunciatura Apostólica del Vaticano. La consigna más repetida es "Ni una muerta más".
A la par, han proseguido las denuncias del incremento del feminicidio, no sólo en Juárez sino en la capital del estado de Chihuahua y en muchas otras ciudades. Se hace ver la incongruencia de que en muchos Estados se castigue más el robo de una vaca que los delitos sexuales.
Los familiares esperan que se ponga fin a la impunidad, que haya justicia, que se castigue a los funcionarios negligentes y corruptos y que el gobierno pague los funerales de las asesinadas. Las organizaciones de la sociedad civil -sosteniendo que estos crímenes no son sólo una vergüenza nacional sino también mundial- insisten en que se acaten los tratados internacionales, en que los tres poderes del Estado cumplan con sus obligaciones y no permitan que estos delitos prescriban. También critican el modelo económico basado en las maquiladoras, empresas para las que sus trabajadoras son desechables.
LAS MADRES NO VAN A CALLAREn febrero de 2004 hubo una marcha en Ciudad Juárez en la que participaron legisladoras y actrices mexicanas y estrellas de Hollywood. La Comisionada defendió la presencia de activistas extranjeras como Jane Fonda, negando que esto violara la soberanía nacional. Argumentó que era un derecho fundamental de los pueblos recibir y expresar solidaridad con personas afectadas en sus derechos humanos. Destacó que las madres de las víctimas y las organizaciones civiles se habían visto obligadas a acudir al ámbito internacional para obtener resultados.
Un mes después, la CNDH anunció la creación en México del primer tribunal de conciencia sobre violaciones a los derechos humanos de las mujeres de Ciudad Juárez para denunciar a los funcionarios que no habían aplicado la ley durante una década de impunidad.
En 2004, el Presidente Fox ha declarado en varias ocasiones que ya se estaban investigando todas las posibles causas de estos crímenes, tanto las causas sociales externas, como los errores de procedimiento, la negligencia, la complicidad o cualquier actuación fuera de la ley en las investigaciones. Se ha comprometido a llevar a juicio y a imponer castigo a los responsables de conductas ilegales en las investigaciones y a no dejar impunes a los culpables de los crímenes. Los organismos civiles le responden exigiendo resultados tangibles y llaman la atención sobre el desempleo, la violencia y la poca habilidad de la clase política, factores estructurales que han provocado el desencanto civil ante gobernantes, legisladores y partidos políticos. También piden que haya un reconocimiento público de la dignidad de las víctimas y sobrevivientes y que se dé a sus familiares un resarcimiento. Las madres de las asesinadas no se han cansado de decir que hasta que se encuentre a quienes mataron a sus hijas ellas no van a callar.
TAN INFINITO COMO EL DESIERTOLos defensores de los derechos humanos han exigido que se destinen recursos públicos suficientes para buscar a las desaparecidas y que se haga un banco de datos de ADN para identificar los cuerpos. Varias comunidades teatrales han puesto en escena muchas versiones de estos dolorosos hechos y una cineasta chicana filmó un magnífico documental, "Señorita extraviada".
En julio de 2004, una serie de televisión, "Tan infinito como el desierto" trató cinco líneas de investigación: narcotráfico, sacrificios humanos, videos perversos, sicópatas e imitadores. Fue transmitida en uno de los canales de más alcance y en horario privilegiado. El director de la revista "Metapolítica" dedicó un número especial para discutir el horror de las muertas de Juárez, lo que le atrajo amenazas de muerte. Toda la divulgación de estos indignantes crímenes ha causado fuertes reacciones en contra de quienes quisieran que el escándalo se ocultara.
LAS CIFRAS DEL TERRORDebido a las deficiencias de las investigaciones, las estadísticas son inciertas. Hubo cuerpos que tardaron varios años en ser encontrados. Según diversas investigaciones independientes, las edades de las asesinadas van de los 11 a los 28 años y una cuarta parte de ellas eran menores de 18 años. Hay datos de 370 mujeres asesinadas, y hay quienes aseguran que llegan a 400. Existen indicios de que en 137 casos hubo violencia sexual. Hay reportes de 4,587 desaparecidas. En julio de 2004 la Fiscal especial anunció que de 4,454 reportadas como desaparecidas sólo faltaban por localizar con vida 35 y que en las desapariciones habían intervenido factores como el narcotráfico, la prostitución, la delincuencia organizada, el tráfico de indocumentadas y la violencia intrafamiliar.
Si hubiera bastado una sola desaparición para que el Estado tuviera que responder, los 35 casos no resueltos reconocidos por la Fiscal especial y los 133 restantes en las cifras de la Comisionada constituyen números alarmantes.
"SE TRATA DE FEMINICIDIO"La Comisionada sostiene enfáticamente que se trata de feminicidio. Esto significa asesinatos motivados por género, crímenes generados por odio contra las mujeres. Y explica que han sido perpetrados tanto por familiares y conocidos como por desconocidos. Subraya que la extrema crueldad desplegada muestra un absoluto desprecio a la integridad femenina. Apunta que son dos los discursos oficiales: el que quiere restarle importancia al problema, y el que ya ha tenido que aceptar su magnitud.
Ciudad Juárez se ha convertido en territorio de difícil gobernabilidad por la abdicación de funciones en el combate a la delincuencia organizada por parte de policías de todos los niveles y desde hace una gran cantidad de años.
De esta forma se ha perdido allí el derecho a vivir una vida libre de violencia. Durante dos décadas floreció en Ciudad Juárez uno de los carteles de la droga más poderosos del país.
La Comisionada ha resaltado que la facilidad que tuvo para operar requirió del concurso de servidores públicos que tenían en sus manos la misión de erradicar el fenómeno. Así se gestó un poder extralegal que fue irrumpiendo en corporaciones federales y locales y que ha sido inseparable de la violencia contra las mujeres.
La trata de mujeres ha sido una de las explicaciones de muchas desapariciones. Entre otros factores, la Comisionada también ha apuntado a la falta de controles de los giros negros. Una importante proporción de asesinatos se ha debido a las actividades de muchas mujeres obreras entre las maquiladoras y a los llamados antros, sin otras opciones de socialización para ellas. También en los burdeles, las mujeres que en ellos trabajan temen por crímenes intramuros. Estos negocios son protegidos por miembros de corporaciones policiales. La falta de una política de migración entre México y Estados Unidos ha propiciado también un espacio de ilegalidad que ha facilitado el tráfico de armas, de estupefacientes y de personas, sobre todo niños y mujeres.
CIUDAD JUÁREZ: COLAPSO DEL ESTADO DE DERECHOSegún la Comisionada, el Estado mexicano ha fallado en una de sus obligaciones fundamentales:
la protección de la vida. Tampoco ha cumplido con los cuatro componentes del derecho a la justicia: investigación y sanción de responsables; reparación del daño; adopción de medidas que garanticen que el fenómeno no se repetirá; y garantía del derecho a saber la verdad. La conclusión es lapidaria: existe un colapso del Estado de derecho.
Pese a las acciones emprendidas por el gobierno de Fox desde finales de 2003, no se ha restablecido el orden. No basta con que el Estado reconozca el problema. Tiene que remediarlo de raíz. La Comisionada dice que, si bien todavía no se conocen los nombres de los criminales, sí se saben los nombres de las autoridades que debiendo haber actuado no lo hicieron con la debida diligencia. Sus declaraciones han sido valientes, denunciando el clima de hostigamiento a familias y defensores como un condenable atropello a los derechos de la ciudadanía, e insistiendo en la injusta cultura que prevalece en México y que desvaloriza a las mujeres. En la raíz de los crímenes es evidente la discriminación social y sexual. Y ya sabemos que el desprecio y la dominación incitan a la violencia.
TAREAS URGENTES PARA UNA SOLUCIÓN INTEGRALLa solidaridad nacional y la internacional han ayudado a hacer visible esta tragedia. Pero como el agravio en contra de las mujeres no cesa, México ha sido colocado en una siniestra evidencia por este caso, realmente paradigmático. Hasta la fecha en que escribimos los resultados han sido insuficientes.
La Comisionada plantea que se tiene que enfrentar el problema desde una perspectiva integral y multidisciplinaria. Además de haber presentado un minucioso diagnóstico para la rehabilitación del entorno social, ha propuesto un ambicioso, pero realizable, plan de acción. Las tareas urgentes son muchas: se requiere la intervención decidida y extraordinaria del nivel federal, no puede postergarse una efectiva colaboración binacional, y se debe cumplir el derecho internacional, específicamente las convenciones contra la discriminación y violencia contra las mujeres.
También se tiene que revisar el modelo económico, que apostó por el empleo de mano de obra predominantemente femenina en las maquiladoras, asunto que debe priorizarse para analizar salidas. Se debe también desmantelar la base de la ilegalidad prevaleciente en Ciudad Juárez y, entre otras muchas acciones, se recomienda la promoción de espacios de capacitación para las mujeres, de prevención de la violencia doméstica, de orientación a las mujeres migrantes, de capacitación y sensibilización en derechos humanos y en perspectiva de género a los servidores públicos. Se debe crear un programa especial de apoyo en los ámbitos de salud, vivienda y educación dirigido a los hijos de las mujeres asesinadas y desaparecidas. También hay que promover políticas públicas para erradicar de todos los medios de comunicación mensajes que alienten o justifiquen la discriminación y la violencia contra las mujeres.
Es indispensable crear espacios culturales que fomenten en los jóvenes una identidad social y resulta prioritario el combate a las adicciones. Hay que sanear las corporaciones policiales, convertidas en mafias por la impunidad de que gozan. Se tiene que brindar protección a las mujeres que han denunciado las implicaciones de un ex-funcionario de la Procuraduría estatal en una red de explotación sexual. Se tiene que dar acceso efectivo a las víctimas a una justicia integral y otorgar una dignificación a las víctimas.
Un importante conjunto de acciones por realizar tiene que ver con la total reparación del daño, atendiendo directamente a las familias de las víctimas y analizando cada expediente. Otro paquete de soluciones se refiere a la generación de políticas públicas con perspectiva de género. La Comisionada ha propuesto que el Estado mexicano haga un pacto especial con las mujeres, garantizándoles su derecho a una vida plena.
IR A LAS RAÍCES DE LA RELACIÓN HOMBRES-MUJERESOrganismos de la sociedad civil han llegado a la conclusión de que en Ciudad Juárez urge un tratamiento público y programático de excepción, por la magnitud del fenómeno de la violencia, por la presencia del crimen organizado, por el alarmante consumo de drogas, por el flujo migratorio, por el déficit de la infraestructura urbana, por los efectos negativos del modelo que privilegió el empleo de mano de obra femenina barata, por una cultura que no ha podido integrar nuevas formas de relación respetuosa e incluyente entre varones y mujeres en el seno familiar y en los espacios sociales, y de manera particular por el colapso del Estado de derecho.
El problema es mayúsculo, y para enfrentarlo se requiere un esfuerzo plural y convergente. Es indispensable que los poderes del Estado -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- cumplan con sus obligaciones en todos sus ámbitos. Resulta imprescindible una política nacional incluyente de varones y mujeres que vaya a las raíces que han generado el feminicidio. Ya no se pueden postergar fórmulas, tanto federales como locales, para lograr que esos asesinatos se detengan para siempre. La voz de alarma por tantas historias de dolor no atendidas y de reclamo ante las autoridades se originó en una globalización de la sociedad civil. Convergieron en esta voz organizaciones civiles en la ciudad, en la entidad federativa, en el país y en el mundo.
DESENREDAR LAS COMPLICIDADES Y VARIAR EL MODELO ECONÓMICOUno de los más arduos problemas por resolver es desenredar la anudada madeja de complicidades. Muchos de quienes tienen la misión de velar por los ciudadanos se encuentran en el bando enemigo y son los principales agresores.
Este mal no ha podido conjurarse con la alternancia política. Van y vienen gobiernos de diferentes afiliaciones partidistas y prosiguen los nexos entre las autoridades, los policías y el crimen organizado. Una verdadera solución requeriría prontitud, eficiencia, inteligencia e hilar muy delgado.
Hay que limpiar a fondo todos los cuerpos policíacos y de impartición de justicia. No bastaría con echar a la calle a los malos elementos, pues simplemente se ubicarían en el bando criminal con mucha información y con redes. Se debe tener un conocimiento preciso y los controles suficientes que garanticen que el Estado cumpla con su principal obligación, la de la seguridad.
Y también hay que variar el modelo económico. Y éste es un gran problema. En incontables foros el Presidente Fox ha remarcado su convicción de que el modelo económico imperante es el correcto. Sin embargo, el neoliberalismo ha desvalorizado saberes y trabajo, profundizando las desigualdades y convirtiéndose en un imparable productor de pobreza. Si este modelo prosigue, las propuestas económicas y sociales planteadas para poner fin a la situación de violencia en Ciudad Juárez no serán una guía de acción, serán tan sólo un catálogo más de buenas intenciones. Las asesinadas de Juárez han demostrado la capacidad de terror que contiene el modelo neoliberal. El plan integral es realizable, pero supone un cambio de fondo en las relaciones sociales que alienta el neoliberalismo.
La lucha contra la cultura y prácticas de la sociedad patriarcal es una empresa que concierne no sólo a las mujeres. Necesita de una decidida participación de los varones. Como han sostenido muchos teóricos, en el siglo XXI los movimientos de mujeres cambiarán profundamente al planeta. Hombres y mujeres tienen el reto de transformar las relaciones de poder existentes para desterrar la violencia contra las mujeres tanto en el ámbito doméstico como en los espacios públicos. Las mujeres de Ciudad Juárez, las de México, las de todo el mundo, no tienen por qué seguir viviendo con miedo. Tienen derecho a la vida.
Situación de los hijos e hijas de mujeres victimadas en Ciudad JuárezEn Ciudad Juárez, ni el estado de Chihuahua ni las instancias federales se responsabilizan de la atención a est@s menores, aún y cuando es evidente que han perdido sus derechos fundamentales una vez que su madre ha sido asesinada, toda vez que en muchos casos era ésta el único sostén de la familia, y pese a que algunas de ellas eran trabajadoras y aparentemente el sistema de seguridad social (IMSS) debe pensionar a sus hijas y/o hijos garantizándoles la alimentación, educación, salud y vestido, esto sólo sucede cuando existe presión y mucha gestión, dado que la pensión en ocasiones suma los 150 pesos mensuales por cada hij@, y si logras que aumente el monto de dicha pensión esto es en un mínimo porcentaje, es decir, es insuficiente.
En otros casos las mujeres a quienes se asesinó no tenían un trabajo, o al menos no con estos beneficios, y ahí los casos se tornan más difíciles, pues hay familias que tuvieron que regalar a los hijos y separarlos por la incapacidad económica para su sostén.
Entre estas criaturas existen hijas e hijos con necesidades fuertes de atención médica y psicológica, pero además económica, pues algunos quedaron al cuidado de sus abuelas y éstas no disponen de los recursos para sacarlos adelante, porque ya no trabajan debido a su edad, o bien, se vieron obligadas a regresar a la maquiladora para poder mantener a sus nietos, otros hijos simplemente quedaron solos, y hay quienes han pasado su corta vida hasta en cinco hogares diferentes, p0ara cuando alcanzan la adolescencia se sientan mayores y deseen independizarse, trayendo consecuencias graves, ya que en CJ la droga está al alcance de cualquiera y en cada esquina (sin exagerar).
Podemos documentar algunos casos graves, como el de los hijos de Lorenza Isela González (que uno de ellos vive actualmente en la calle), la hija de Perla Patricia Sáenz Díaz (que ha intentado suicidarse), los hijos de Silvia Arce (uno de ellos en el tribunal para menores, otro en Estados Unidos, a cargo de gente amiga de la familia) los de Alejandra García, a cargo de su abuela (ahora enferma y cuyo esposo falleció el año pasado de cáncer, y que los niños han presentado enfermedades que pensábamos sólo las padecíamos la gente adulta, como la migraña), los tres hijos de Rebeca Contreras (separados y con miles de necesidades), los dos hijos de Erica Pérez Escobedo, que quedaron a cargo de su abuela materna, mujer que tuvo que ingeniárselas para generar recursos para sostenerlos, al tiempo que lucha por que las autoridades reconozcan que su hija fue asesinada, y no murió por sobredosis como las autoridades difundieron, ella generalmente esta enferma. Estos solo algunos casos de los que tenemos conocimiento porque sus familias luchan desde esta asociación de familiares de mujeres asesinadas y desaparecidas, pero seguramente existen otros muchos casos que cada uno de ellos debe ser una triste historia.
Nos gustaría mucho que pudieras reportar en tu informe estos casos, pues cuando nuestra organización exige la atención para estos menores, se nos informa que es todo lo que se puede hacer por ellos (un apoyo quincenal de 900 pesos a cada familia que lo solicita, y el mismo gobierno decide quién si y quien no se hace acreedor de tal beneficio, con criterios muy diferentes en cada caso, una ayuda selectiva, pues).
Por otra parte, para los menores que están solos y en la calle no hay instancia alguna que pueda encargarse de ellos, según se nos informó, pues la única institución que había de este tipo fue cerrada en la actual administración municipal (de hecho ni la conocimos). ES desesperante cuando buscas una ayuda para resolver algunos de estos problemas, que ninguna puerta se te abre y te dejan sin opción para nada. Frustra el saber que esos niños tendrán que crecer en la calle y sin educación, porque no existe responsabilidad alguna para con ellos.
Esto es sólo una muestra de los casos que podemos documentar, pero existen mas historias cuyas familias no pertenecen a nuestro grupo, y a esto habrá que agregarle cómo impactó la tragedia a otros niños y niñas familiares de las mujeres asesinadas, como hermanos y hermanas, sobrinas, etc.
De ahí el interés de Nuestras Hijas de Regreso a Casa por realizar un trabajo con esta población
FUENTE: Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C.

Contra el feminicidio



San Cristóbal de Las Casas, Chis. Organizaciones sociales llevan a cabo una campaña contra la violencia hacia las mujeres y los feminicidios en el estado. LJ / Moysés Zuñiga Santiago

vía La Jornada

domingo, 22 de septiembre de 2013

Feminicidios, porque víctimas “están metidas o las llevan de paso”: obispo de Celaya


CELAYA, Gto. (proceso.com.mx).- El obispo de la Diócesis de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia, dijo hoy que en Guanajuato no hace falta declarar una alerta de violencia de género por los asesinatos de mujeres, ya que éstos no son feminicidios sino “crímenes normales” y que las víctimas pudieron estar involucradas en actividades delictivas o “se las llevan de paso”.
El portal Artículo 7 publicó la declaraciones del obispo hechas unas horas después de que cientos de personas marcharan en Irapuato, León, Acámbaro, San Miguel de Allende y Guanajuato capital para exigir al gobernador del estado aceptar la declaratoria ante los 55 feminicidios registrados en lo que va del año.
Estas marchas contaron con la solidaridad expresa del obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien envió una misiva a las organizaciones convocantes para unirse al reclamo por la erradicación de la violencia y los asesinatos de mujeres en la entidad, y pedir sanciones para los funcionarios públicos involucrados o negligentes en las investigaciones.
Sin embargo, para el obispo de Celaya estos crímenes “no son cosa de género”.
Aunque admitió que “hay mucha violencia en las casas”, Castillo Plascencia dijo que protestar por los homicidios y exigir una alerta de violencia de género daña más a la mujer.
“No hacer más escándalo porque dañamos mucho a la mujer; en lugar de ayudarla va en detrimento, no creo que sea todavía ir en contra del género, en contra de la mujer, como aquellos crímenes, puras mujeres, trabajadoras, etcétera, hasta un patrón, no es así aquí, a lo mejor les ha tocado porque han andado dentro”, señaló.
E insistió en que no cree “que se les deba separar” llamándolos feminicidios.
Incluso, el prelado planteó que sería necesario profundizar en las investigaciones sobre estos casos, pues desde su punto de vista son homicidios circunstanciales, “tal vez porque esté metida, tal vez porque sea parte de venganzas o porque se las llevan de paso”.
Y terminó diciendo que “ojalá que nunca llegue el día” en que se tenga que recurrir a una medida como la declaratoria de alerta de género en Guanajuato.

jueves, 12 de septiembre de 2013

"Feminicidio", publicación de la ONU



¿Sabías que la violencia contra las mujeres representa una violación a los derechos humanos y constituye uno de los principales obstáculos para lograr una sociedad igualitaria y plenamente democrática?

Te invitamos a descargar "Feminicidio", publicación que tiene por objeto contribuir a la clarificación del concepto de #feminicidio en Latinoamérica, considerando los procesos de tipificación penal en que se encuentra actualmente desde una perspectiva jurídica fundada en el Derecho Internacional de los #DerechosHumanos.

¡Comparte! http://hchr.org.mx/files/doctos/Libros/feminicidio.pdf

sábado, 27 de julio de 2013

Exhibirán a México por su incapacidad para detener feminicidio

 Violaciones y desapariciones de mujeres, al banquillo de la ONU

Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio | CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.- 24/07/2013
En unos meses el gobierno mexicano deberá responder las severas acusaciones de un grupo de activistas que demanda al Estado por permitir que a las mujeres se les viole sexualmente, se les desaparezca y se les asesine.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) presentó en febrero pasado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU un informe en el que sustenta que en cuatro años (2009 a 2012) se agravó la violencia de género en México.

Luz Estrada, coordinadora del OCNF, explicó a esta agencia que en el documento se hace énfasis en el feminicidio, la violación sexual y las desapariciones de jóvenes, tres temas que han sido soslayados por las autoridades mexicanas.

La intención, acotó la activista, es que en el marco del próximo Examen Periódico Universal (EPU) se exponga ante la comunidad internacional la realidad que padecen miles de mujeres.

En octubre próximo, en Ginebra, Suiza, México deberá responder las acusaciones del OCNF, que en primer término asegura que de enero de 2011 a junio de 2012 se registraron 3 mil 976 desapariciones de mujeres en 15 estados del país.

En opinión de Estrada, las desapariciones de mujeres también deben considerarse “desapariciones forzadas”, pese a que Naciones Unidas diga que para que los casos se cataloguen con este término debe haber complicidad o participación del Estado.

La explicación del OCNF es que aunque no se puede comprobar que las autoridades estén involucradas en las desapariciones de mujeres, sí se puede afirmar que son omisas al no hacer nada para protegerlas o localizarlas.

Los datos recopilados por la agrupación indican que el 54 por ciento de las desapariciones se concentran en Chihuahua y el Estado de México, y que en 51 por ciento de los casos las mujeres tenían entre 11 y 20 años de edad.

La activista mencionó que en México hay herramientas que no funcionan para proteger la vida de las mexicanas, por ejemplo la Alerta Amber, un sistema de búsqueda inmediata que en caso de jóvenes de 18 años o más no se puede activar.

Por otro lado, dijo, los protocolos de búsqueda no siempre resultan eficientes porque no garantizan la vinculación entre autoridades como las secretarías de Seguridad Pública y las procuradurías de Justicia estatales, en caso de ser necesario.

Un elemento más es que en muchos casos el personal judicial que toma la denuncia o reporte de desaparición de una mujer alega que la víctima en realidad está ausente, como si ella se fuera por propia voluntad o se hubiera perdido porque no sabe dónde está su casa.

Estrada apuntó que es necesario que los operadores de justicia consideren que muchas de estas desapariciones de mujeres jóvenes –que no son ausencias o extravíos– pueden estar ligadas a la trata de personas.

DEFICIENCIAS JUDICIALES

Otro tema que para el OCNF debe ser objeto de escrutinio internacional son los asesinatos de mujeres por razones de género, ola de violencia que de 2007 a junio de 2012 dejó 4 mil 112 víctimas en 13 estados del país.

Estrada explicó que una forma de evitar que se pierda la vida de más mujeres es la tipificación del feminicidio. No obstante, criticó que en los estados donde el delito está tipificado las autoridades no consignan los asesinatos de mujeres como feminicidio, sino como homicidios, lo que resta importancia al tema y baja los registros de incidencia de este crimen.

Otro problema, abundó la abogada, es que cada entidad tiene una definición distinta del delito y en algunos casos es tan complicada que es muy difícil acreditarlo.

Para Estrada el resultado de estas deficiencias es que cada día se tiene noticia de una mujer asesinada a golpes, con armas punzocortantes o asfixiadas, sin que haya investigaciones que den con los responsables de tales crímenes.

Con todo esto, la activista dijo que aún se puede sumar un tema más de violencia de género: las violaciones sexuales. En este delito, consideró, además de la falta de acceso a la justicia tampoco se garantiza la salud de las víctimas.

El OCNF documenta que de enero de 2011 a junio de 2012 hubo 3 mil 834 violaciones sexuales atendidas en los servicios de salud de 16 estados. Lo alarmante, detalla, es que ninguna institución reporta haber ofrecido el servicio de interrupción legal del embarazo.

De acuerdo con información proporcionada por las secretarías de Salud, los datos no existen o se desconoce, y sólo el Estado de México dijo haber avalado nueve interrupciones del embarazo de 2011 a 2012.

Estrada indicó que estos problemas que enfrentan las mujeres deben ser ventilados a nivel internacional, y por ello la relevancia de presentarlos ante el EPU a fin de tener recomendaciones que presionen al Estado mexicano a proteger a las mujeres.

La defensora confió en que las recomendaciones sean similares a las que emitió en julio de 2012 el Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), y que este año se haga un planteamiento específico sobre la ineficacia de los mecanismos de protección para las mujeres.

En particular, precisó, respecto a la Alerta de Violencia de Género, un mecanismo que debería servir para proteger a las mexicanas, pero que en la realidad no sirve y es necesario reformarlo, aseguró.

13/AGM/RMB/LGL

lunes, 22 de julio de 2013

LA VIDEO-CONFERENCIA "Lo que callan sobre las mujeres de Ciudad Juárez"

Entregan cuerpos equivocados de jóvenes desaparecidas en Ciudad Juárez


Fuente: MVS Noticias
La Fiscalía General de Chihuahua entregó los restos óseos de dos jóvenes desaparecidas en Ciudad Juárez en el año 2010, sin embargo, un error de la funeraria encargada de los servicios fúnebres cambio los cuerpos de las víctimas y entregó de manera equivocada a los familiares.
Se trata de los restos óseos de Jessica Leticia Peña García, desaparecida 31 de mayo del año 2010 y Yanira Frayre Jáquez, desaparecida 9 de julio de 2010, en el centro histórico de Ciudad Juárez. Sus restos, fueron encontrados junto a otras 10 osamentas de mujeres en el Valle de Juárez el año pasado. La familia de Yanira Frayre Jáquez, esperaba el cadáver completo de la joven en su ataúd, sin embargo, la sorpresa que se llevaron es que únicamente había un hueso de 4 centímetros, Mientras tanto, la familia de Jessica Peña, esperaba que le entregarán una caja con el hueso de cuatro centímetros, sin embargo, recibió los restos incinerados de un cuerpo completo.
Carlos González, vocero de la Fiscalía, afirmó que la dependencia abrió una carpeta de investigación, para determinar la responsabilidad de la funeraria denominada Perches, en esta omisión… Por su parte, familiares de las jóvenes desaparecidas exigieron al gobierno de Chihuahua castigo contra la funeraria y la reparación del daño… Ambas familias, tuvieron que esperar más de un año para que un laboratorio forense de Estados Unidos confirmara que entre los restos humanos de las 12 mujeres localizadas en febrero del año 2012, se encontraban sus hijas…
El pasado 11 de junio, elementos de la Fiscalía Especializada de Mujeres de Chihuahua desmantelaron una red de trata de mujeres en Ciudad Juárez, acusados del asesinato y desaparición de 12 jovencitas, cuyos restos óseos fueron localizados en el arroyo El Navajo, en el Valle de Juárez, en enero del 2012. De acuerdo con los familiares de Jessica Leticia Peña García y Yanira Frayre Jáquez, entre los detenidos se encuentran quienes habrían “enganchado” a sus hijas y después entregado a la red de trata de mujeres.

domingo, 21 de julio de 2013

Video Conferencia, 21 de julio, 12 hrs.



Video-Conferencia:

"Lo que callan sobre las mujeres de Ciudad Juárez"

Abierto a todo público.

Domingo 21 de julio, 12 hrs. (horario de México, DF)

http://login.meetcheap.com/conference,fortaleza,private

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Da non perdere: "Quello che non si dice sulle donne di Ciudad juarez". Video conferenza domenica 21 luglio ore 12 (orario Messico).

Per accedere link al sito (vedi volantino), un nome e la password: juntos.

Con le fondatrici di Nestras Hijas de regreso a Marisela Ortiz Rivera e Norma Andrade.

Con la partecipazione di Elina Chauvet, Humberto Robles, Javier Juarez, Monica Livoni

sábado, 20 de julio de 2013

México revive la tragedia de las mujeres de Juárez

El Estado de México vive un alarmante ascenso en la cifra de feminicidios

Las autoridades se niegan a declarar la alerta de género


No siempre se aprende de los errores. Hace una década, México se horrorizaba con la aparición casi diaria de cadáveres de mujeres en Ciudad Juárez. Entonces, el Estado mexicano no fue capaz de garantizar el derecho a la vida de las mujeres, como condena unasentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2009. Y ahora, 20 años después de que comenzaran los feminicidios que han dejado más de 800 muertas en la ciudad fronteriza, México afronta una nueva crisis: no es Ciudad Juárez en los años 90, es el Estado de México en 2013.
Las asociaciones civiles argumentan que en 2011 y 2012 se registraron en este Estado del centro del país 563 casos de mujeres asesinadas por la única razón de ser mujer. Esta última semana es un claro ejemplo de la tragedia: los cadáveres de cinco jóvenes, todos ellos con síntomas de una brutal violencia, han aparecido en el Valle de Chalco, una localidad de unos 350.000 habitantes situada precisamente en el Estado de México.
Hace cinco años que se creó el mecanismo de la alerta por violencia de género, que se ha convertido en una alarma muda. Ni estas cinco muertas ni las 563 de los dos últimos años han convencido al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia de que lo activen. Este viernes han vuelto a negarse a poner en marcha una alerta que hasta el momento sigue inédita a pesar de que el número de muertes en el país aumentó un 68% entre 2007 y 2009, según ONU Mujeres. La cifra, por ejemplo, se triplicó en el Estado de Baja California. Las asociaciones han demandado su activación en seis ocasiones: una en Oaxaca, dos en Guanajuato, una en Nuevo León, otra en Hidalgo y otra en el Estado de México. En estos cinco años, y en tan solo trece de los Estados, murieron violentamente 4.112 mujeres y niñas, según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF).
“Tenemos los mecanismos para enfrentarnos a este problema, pero las autoridades parecen no querer reconocerlo. Y si no se reconoce, no se pueden poner soluciones. Mientras, las mujeres mueren”, explica María de la Luz Estrada, coordinadora del OCNF. Este organismo sostiene que, de las 563 víctimas de feminicidio en el Estado de México, solo 115 fueron catalogadas como tal por las autoridades, evitando así enfrentar el problema.

De las 563 víctimas de feminicidio en el Estado de México que reportan las asociaciones, solo 115 fueron catalogadas como tal 
Marcela Lagarde, presidenta de la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres, considera que hay “un fuerte problema de impunidad, de casos que no se reconocen como feminicidio pero que tienen unos patrones que se repiten: mujeres jóvenes que desaparecen y que son encontradas con signos de agresión sexual y una violencia desmedida”, explicaba Lagarde en un acto reciente. La Procuraduría del Estado de México "ha reconocido que el 73% de las mujeres asesinadas en la entidad en 2011 y 2012 fueron encontradas en vías públicas como basureros, y que el 42% fueron asesinadas con el uso de la fuerza física", explican desde el Observatorio.
Si se activara la alerta en el Estado de México, donde el presidente Peña Nieto fue gobernador, se pondrían en marcha unos protocolos para saber qué ocurre en los diez municipios que concentran más de la mitad de los asesinatos. También tendrían que investigarse a fondo las 955 desapariciones de mujeres que se registraron en un período de 18 meses (de enero de 2011 a junio de 2012).
Más de la mitad de las desaparecidas tenían menos de 21 años. “Parece bastante obvio pensar que si la mayoría de las desaparecidas son niñas, puedan ser víctima de la trata”, asegura María de la Luz Estrada. “Sabemos que si se las busca en las primeras horas hay más posibilidades de que no hayan podido sacarlas del Estado o del país. Por eso no se puede investigar como una desaparición común, sino atendiendo a un criterio de violencia contra la mujer. Sabiendo que hay un problema que está golpeándolas a ellas”, explica, por su parte, Marcela Lagarde.
Mientras, las mujeres mueren.

jueves, 18 de julio de 2013

Sociedad Actual: La justicia sorda, muda, misógina



MONTERREY, Nuevo León, México. 18 de julio de 2013. Andrea Flores Magaña -  Imagina la escena. Una adolescente de 18 años sale de su casa, como todos los días, para ir a trabajar a la maquiladora más cercana. Se despide de su hijo de 3 años; es madre soltera. Ambos viven en casa de la abuela porque el salario no  alcanza para rentar un lugar propio. A pesar de las carencias, del trabajo diario, de doblar turno, a pesar de las más inimaginables adversidades, ahí la lleva, paso a paso, poco a poco. Como todas las tardes, al checar su tarjeta de salida, camina hacia su casa. Quizá cansada, quizá algo triste o desconsolada pero con el coraje bien puesto para salir adelante junto con su pequeño hijo. Y de repente, la ausencia. La abuela, el niño, la familia entera se estanca en la perpetua espera. Los minutos se vuelven horas; las horas, eternidad. Ella nunca regresó. La realidad se tambalea, los pies dejan de pisar con certeza, el corazón se llena de angustia y la existencia se tapiza de insoportables interrogantes.
Así es la realidad de muchas familias en Ciudad Juárez desde enero de 1993. Más de 300  mujeres han simplemente desaparecido o han sido encontradas muertas con graves signos de violencia: es, la representación más denigrante del supuesto dominio del hombre; la cosificación de la mujer cruelmente representada; la complicidad, la impunidad.
En 2001, nace Nuestras hijas de regreso a casa, organización formada por familiares y amigos de las jóvenes desaparecidas y asesinadas, fundada por Marisela Ortiz y Norma Andrade, maestra y madre de Lilia Alejandra respectivamente. La encomienda es clara: justicia, soluciones a las interrogantes, encarar lo que las autoridades mexicanas no han querido enfrentar, acabar con la incompetencia, la corrupción, la complicidad, la apatía, terminar con el silencio, cerrarle la puerta a la tan nociva impunidad para abrir la ventana a la equidad; darle la mano a quien lo necesite. Las palabras se combinan para crear súplicas que ansían respuestas; las palabras se combinan para exigir justicia.
Esta organización lucha en contra de la vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres de este país, cuya existencia se encuentra pendiendo de un hilo, inmune a toda ley y castigo. Combaten a pesar de sus voces amenazadas, del silencio obligado. Las autoridades mexicanas ya le abrieron la puerta a la impunidad; cerrarla es una de las misiones principales.
En México,  sufrimos un grave caso de amnesia generalizada. Los atropellos más infames ocurridos en este país son aliados de la indiferencia, del dejar pasar, del “tiempo lo cura todo”. No, no siempre es así. Estas organizaciones, las que nacen a partir del dolor inmenso transformado en resistencia, luchan en contra de las omisiones, apelan a la genuina legalidad: aquella con la venda bien puesta sobre los ojos, no para volverse ciega, sino para impartir la justicia sin excepciones ni consideraciones de ningún tipo. Luchan en contra del poderío mal empleado, de aquel que tiene al olvido de su lado. “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido” dice Kundera. Su presencia, cuyos cimientos se basan en la fortaleza,  el amor profundo y la valentía, enfrenta cara a cara y sin miedo a la indiferencia, al postergar, al dejar en el abandono la memoria de todas aquellas que han sucumbido en las acciones de mentes enfermas, de autoridades insensibles. Mantener a estas organizaciones con vida es vital para que este país tenga la certeza de seguir dando pequeñas exhalaciones de vida. Su muerte, sería la condena de todos.

sábado, 13 de julio de 2013

Alistan conferencia sobre feminicidios en la frontera

Por Adriana Ríos, El Mañana -09 julio 2013

Ponencia interactiva “Lo que callan sobre las mujeres en Ciudad Juárez”, organizada por el Movimiento Activista Despertando Conciencias Río Bravo, ya tiene fecha y horario, dio a conocer Adriana Maldonado Hernández, presidenta de esa agrupación.

“La fecha ya confirmada para la videoconferencia, en la que se tratará el tema de la realidad de los feminicidios en Ciudad Juárez, es el 21 de julio, a partir de las 12:00 horas, en la página 
http://login.
meetcheap.
com/conference,fortaleza,private, en la que la clave para accesar es juntos”, explicó Maldonado Hernández.

Los ponentes ya conformados son: Marisela Ortiz y Norma Andrade, cofundadoras de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, el periodista español, autor del libro “Desaparecidas en Ciudad Juárez”, Javier Juárez, Elina Chauvet, artista plástica, creadora del montaje de protesta “Zapatos rojos”.

También participarán Humberto Robles, dramaturgo, autor de la obra “Mujeres de arena” y la italiana Mónica Livoni Larco, artista del grupo Donne di Sabbia (Mujeres de Arena), todos ellos interesados en crear conciencia sobre la gravedad del feminicidio en nuestro país.

“La conferencia interactiva, estará a abierta a todas las personas que estén interesadas en conocer la realidad de esta tragedia de decenas de años, en los que cada una de las madres que ha perdido a su hija asesinada salvajemente lleva consigo una carga de dolor y desesperación”.

sábado, 6 de julio de 2013

Premian en Alemania a activistas de Nuestras Hijas de Regreso a Casa


Destacan lucha en adversidad contra el feminicidio
Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 6 de julio de 2013, p. 13
Ciudad Juárez, Chih. 5 de julio.
Norma Andrade y Marisela Ortiz, fundadoras de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, quienes dejaron esta localidad fronteriza luego de haber sido amenazadas de muerte, recibieron el premio Alice Salomón 2013, que otorga la Escuela de Estudios Superiores Alice Salomón, en Berlín, Alemania, a personalidades que han contribuido a la emancipación de la mujer y al desarrollo del trabajo social en condiciones adversas.
Andrade se fue de Ciudad Juárez en enero de 2012, después de que presuntos criminales incendiaron su casa y recibió amenazas de muerte de tratantes de mujeres a los que había denunciado.
En el caso de Ortiz, de profesión docente, desconocidos asesinaron a su yerno, el 28 de noviembre de 2009, y a su hermano, el 29 de mayo de 2013; ella misma fue amenazada de muerte.
Integrantes de Nuestras Hijas de Regreso a Casa informaron que la encargada de hacer el anuncio oficial del premio fue Theda Borde, rectora de la Escuela de Estudios Superiores Alice Salomón, quien destacó la labor realizada por las mexicanas y su compromiso por esclarecer los cientos de asesinatos y desapariciones de mujeres cometidos en la urbe fronteriza.
Al inicio de los años 90, en el norte de México (Ciudad Juárez), cada 12 días una mujer era asesinada. Veinte años más tarde, esto ocurre cada 20 horas y muchos de los asesinatos tienen similitud: chicas jóvenes que trabajan en maquiladoras, expuso la escuela alemana, según un comunicado de la organización no gubernamental mexicana.
Casi ninguno de los casos ha sido resuelto, ya que tanto la policía como el gobierno obstaculizan el esclarecimiento de los crímenes. De ahí que se conozca poco sobre el verdadero trasfondo de los hechos, destacó la institución.
Hay indicios –agregó– de que los traficantes de drogas son los autores de los secuestros de las víctimas. Para la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa los crímenes son actos de feminicidio, es decir, cometidos por razones de género.
Marisela Ortiz y Norma Andrade se han comprometido con el esclarecimiento de los crímenes y para acabar con la impunidad que los rodea. Con ello, han puesto sus vidas en peligro al recibir amenazas de muerte, destacó.
Es por su compromiso valiente como activistas de los derechos de las mujeres que ahora son galardonadas con el premio Alice Salomón, el cual se entrega cada año y lleva el nombre de la fundadora y pionera de los estudios de trabajo social en Alemania.
Marisela Ortiz dijo que “es un gran honor para Nuestras Hijas de Regreso a Casa recibir el premio Alice Salomón con el que nos distinguen, el cual, sin duda, representa un aliciente más para continuar esta lucha que Norma y yo comenzamos en 2001, en memoria de nuestra querida Lilia Alejandra García Andrade, y después por la de todas las víctimas.
“Este galardón llega en momentos en que el feminicidio en México alcanza ya dimensiones dramáticas. Tan sólo de 2008 a 2010 la ONU contabilizó 36 mil asesinatos por razones de género, y Ciudad Juárez encabeza la lista de municipios con mayor incidencia”, concluyó la activista.

Madres de desaparecidas pegan pesquisas en la zona Centro



Familiares de mujeres reportadas como desaparecidas pegaron pesquisas en el primer cuadro de la ciudad, en busca de información de sus seres queridos y para recordarle a las autoridades y a la sociedad que estas personas continúan extraviadas.

Las madres de Grisel Paola Ventura Rosas, Jessica Ivonne Padilla Cuéllar, Silvia Arce, Brianda Cecilia MArtinez Gutiérrez, Jocelyn Calderón Reyes, Nancy Iveth Navarro Muñoz, Janeth Apola Soto Betancourt, Griselda Murua López, Esmeralda Castillo Rincón y Claudia Soto Castro pegaron unas 500 hojas conteniendo las fotografías y los datos personales de las jóvenes extraviadas, en su mayoría en la zona Centro.

Cuando las mujeres colocadas las pesquisas en la Plaza de Armas, una persona se acercó a ellas para decirles que en los últimos días había visto a dos de las extraviadas.

Por lo que, los familiares se comunicaron con los agentes ministeriales que llevan los casos pero estos no se presentaron.