miércoles, 25 de noviembre de 2015

Se une regidora a la campaña Me Pinto los Labios de Rojo contra la violencia de género

La regidora Martha Elena Ramírez Batista
Chihuahua.- En el marco de la celebración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer la regidora del Partido Acción Nacional Martha Elena Ramírez Batista se unió a la campaña “Me Pinto los Labios de Rojo” en búsqueda de crear conciencia entre la población para prevenir esta problemática.
Si el 25 de noviembre en el mundo las mujeres se visten de naranja como símbolo de paz y respeto hacia el género, “aquí nos unimos a la campaña emprendida por el grupo “Nuestras hijas de Regreso a Casa”, ni con el pétalo de una rosa y “nos pintamos la boca de rojo” para enaltecer y dignificar a las féminas.
La regidora de la Comisión de la Mujer y Familia consideró que las cifras que reporta el sector oficial en relación a la violencia hacia niñas y mujeres siguen siendo muy elevadas por lo que consideró que para disminuir los porcentajes será necesario tomar conciencia de la problemática y educar desde el seno familiar para prevenir las agresiones físicas y psicológicas.
La violencia laboral y familiar incide de manera significativa porque afecta el área de oportunidades y el desarrollo de una sociedad. Mientras tengamos mujeres víctimas de agresiones, difícilmente lograremos una sociedad en armonía y progreso opinó la regidora.
La violencia en todas sus modalidades física, psicológica, laboral, sexual y económica afecta de manera significativa a las víctimas impidiendo su desarrollo tanto individual como socialmente.

martes, 24 de noviembre de 2015

Y TÚ, ¿TE PINTARÍAS LOS LABIOS DE ROJO CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES?


Y TÚ, ¿TE PINTARÍAS LOS LABIOS DE ROJO CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES?
#niunamasniunamenos

Para hacer visible la violencia contra las mujeres, se creó en Colombia una campaña en 2014 y que reactivarán en noviembre de 2015, en la cual participan personajes famosos que se pintan los labios en apoyo a la campaña en contra de la violencia hacia las mujeres y las niñas.

¿Por qué estos hombres famosos decidieron pintarse la boca de color rojo? Porque aman a las mujeres y no quieren que las toquen "Ni con el pétalo de una rosa". Así es el nombre de la campaña, en formato de festival, que creó la actriz colombiana Alejandra Borrero para alzar la voz contra la violencia hacia las mujeres y las niñas, que tiene un índice tan alto en su país natal que asusta. El festival comienza en 25 de noviembre, día que se declara como el día de la "No violencia contra la mujer y las niñas". Como premisa de esta campaña y como forma de apoyo y llamar la atención, quienes se suman lo manifiestan pintándose la boca de color rojo. Está abierto a todo el mundo, pero lo llamativo es que varios famosos hombres se sumaron utilizando lápiz labial rojo bajo el lema "Ni con el pétalo de una rosa", frase muy popular en América Latina y que se utiliza para enseñarles a los niños que a una mujer no se le pega, precisamente "ni con el pétalo de una rosa". Según las estadísticas publicadas por UNICEF, en Colombia, como en México, dos de cada cinco mujeres han sido víctimas de golpes, violaciones, ataques con armas, quemaduras, por parte de su marido, novio o compañero. EI Festival "Ni con el Pétalo de una Rosa", se trata de un encuentro de las artes en torno a un mismo tema: la visibilización, la sanación y la prevención de la violencia en contra de niñas y mujeres en Colombia y el mundo.



7 mujeres fueron asesinadas diariamente entre 2013 y 2014 en México, crece la violencia a las mjueres: Inegi

Por:  / 24 noviembre, 2015
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(24 de Noviembre, 2015).- Entre 2013 y 2014 en México en promedio siete mujeres fueron asesinadas diariamente, siendo el Distrito Federal, Sonora y Baja California las entidades que reportaron el 50 por ciento de los feminicidios, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
“Se trata de un problema de gran dimensión y una práctica social ampliamente extendida en todo el país, pues 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más, residentes en el país, han experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea emocional, física, sexual, económica, patrimonial y discriminación laboral, misma que ha sido ejercida por cualquier agresor, sea la pareja, el esposo o novio, algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral o bien por personas conocidas o extrañas” informó el Inegi.
El organismo realizó el último estudio en 2011, cuando se corroboró que la violencia a las mujeres incrementa en las mayores de 15 años de edad.
Las tasas de defunciones de 2013 fueron entre 6 y 13 homicidios por cada cien mujeres en Guerrero, Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, Morelos y Durango.
El 68 por ciento de las mujeres de entre 30 y 39 años de edad han enfrentado algún tipo de violencia, Chihuahua registra el 80 por ciento de las agresiones y el Estado de México con el 78 por ciento.
Agregó que 47 de cada 100 mujeres de 15 años y más que han tenido al menos un vínculo de pareja, matrimonio o noviazgo, han sido agredidas por su actual o más reciente pareja durante la relación.
La violencia es mayor en las mujeres que se casaron antes de los 18 años de edad, con un 52.9 por ciento que entre quienes lo hicieron a los 25 o más 43.5 por ciento.
La violencia emocional es la más alta con el 43.3 por ciento y la ejerce principalmente la pareja o esposo (43.1 por ciento). La violencia sexual ha sido vivida por más de un tercio de todas las mujeres (35.4 por ciento) y es ejercida particularmente por agresores distintos a la pareja y en diferentes formas, desde la intimidación, el abuso o el acoso sexual.
La violencia económica y abuso económico por la pareja se han convertido en agresiones a las mujeres más grandes.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Ser bonita es un delito en Ciudad Juárez, asevera la madre de una joven asesinada

  • De su hija Idaly Juache, a Norma Laguna sólo le entregaron dos trozos de cráneo
  • Se sabe que la policía está involucrada en red de trata, pero nadie hace nada, acusa
Foto
A mi hija la traían hombres armados, ¿por qué nadie hizo nada?Foto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 22 de noviembre de 2015, p. 12
Ciudad Juárez, Chih.
¿Por qué no me la regresaron? ¿Por qué hacerle eso? Si ella ya no les servía, me la hubieran dejado. No saben el daño que nos hicieron. Ni se imaginan, dice Norma Laguna Cabral mientras recorre el arroyo El Navajo, nuevo símbolo de feminicidios y mujeres desaparecidas de esta ciudad.
Su hija Idaly Juache Laguna desapareció hace cinco años. No tuvo ninguna pista, hasta el 16 de abril de 2012, cuando recibió una llamada: Hemos encontrado a su hija, le dijeron. Luego le entregaron unos restos óseos: Son dos pedazos de cráneo de 10 centímetros. Dicen que eso es toda mi hija.
A partir de ese día, Norma ha iniciado un duelo que aún no termina, ni acepta. Solicitó una segunda opinión pericial, y el 26 de diciembre de 2013, el Equipo de Argentino de Antropología Forense, por conducto de Mesa de Mujeres, en carácter de representante legal, confirmó que efectivamente era su hija. Al día siguiente la sepultó.
Pero desde hace unos meses, las autoridades insisten en que acepte una nueva entrega: Dicen que tienen otro pedazo. Yo no he ido a mirarlo. No lo acepto. Primero voy a platicar con mi familia. Ellos no quieren que vaya porque me pongo muy mal. Es muy doloroso. Parece que esto nunca va a terminar.
Norma limpia las cruces rosas de las primeras 11 víctimas encontradas entre los matorrales de ese arroyo, ubicado en el Valle de Juárez a la altura del municipio El Porvenir, a unos 77 kilómetros de esta ciudad. Llora y repite que no puede reconocer la realidad: No puedo aceptar que ella no va a estar, que ya no la voy a ver. Por más que quiera, no puedo. Ella ahora tiene 25 años. Siempre soñaba que un día la iba a mirar casada con hijos. Por eso me mantengo mal, estoy mal.
Siempre que puede, vuelve a este lugar. Después del hallazgo de las primeras 11 muchachas, han encontrado, tres kilómetros adentro, los restos de 17 mujeres más. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de dónde quedaron nuestras hijas desaparecidas? Las vinieron a tirar aquí, como si no fueran nada, peor que un animalito. Aquí no hay camino, son puras brechas.
A pesar de la realidad aplastante, Norma sigue buscando a su hija: Tengo la esperanza de encontrarla. Si no tuviera esa esperanza ya no estuviera aquí. Tengo esperanza en que algún día regrese y no sean los restos de ella. Nosotras vamos a seguir luchando para que no vuelva a suceder y no haya más madres e hijas sufriendo este dolor. Ser bonita en Juárez es un delito.
Agencia de modelos
El caso de su hija Idaly Juache Laguna, desaparecida cuando tenía 19 años, forma parte del llamado juicio histórico, aún sin concluir, de acuerdo con declaraciones de mujeres y niñas rescatadas de una extensa red de trata, la cual es responsable de secuestro, explotación sexual y asesinato de al menos 28 mujeres reportadas desaparecidas de 2009 a 2010; la organización está integrada por miembros de Los Aztecas y Los Zetas, en connivencia con autoridades federales, militares y de Ciudad Juárez.
Desde el 23 de febrero de 2010, cuando desapareció su hija, Norma se convirtió en investigadora ante la inacción y pasividad de las autoridades. Recordó que el 15 de enero de ese año fue a buscar trabajo a la agencia de modelos de Camilo del Real Buendía, que el 21 de febrero le llamó para tomarle fotos. Dos días después Idaly desapareció.
“Hay testigos de que él enganchaba a las muchachas y además era el chofer de El Z1, el tratante”, dice Norma al señalar que Del Real Buendía no está siendo procesado en el llamado juicio histórico porque se ha amparado en cinco ocasiones.
El juicio continúa y la segunda fase está programada para el próximo 26 de diciembre. Gracias a las declaraciones de las mujeres, adolescentes y niñas rescatadas ha podido ir colocando las piezas del rompecabezas: “Las testigos dicen que a mi hija la traía El Z1 como su novia. Las muchachas dicen que ella siempre estaba callada y muy triste, que mi hija siempre estaba triste. Ellas dicen que mi hija llamaba mucho la atención porque es muy bonita, por su cabello negro y largo, muy delgadita. Me decían que mi hija parecía una Barbie”.
Norma no puede evitar el llanto. Dice que cuando vio a los primeros siete acusados de pertenecer a la red de trata les reclamó y les dijo: Nuestras hijas ni siquiera los conocían. Ellas no merecían todo lo que les hicieron. Ellas no eran una cosa para comerciarlas. Si querían dinero nos lo hubieran pedido, aunque nos hubiéramos quedado sin nada, pero que nos las hubieran regresado.
Camina por estas brechas del arroyo El Navajo y no puede dejar de repetir: Las aventaron aquí como si no fueran nada, como si no valieran. Ellos dicen que les han violado todos sus derechos. ¿Y los derechos de ellas? Hasta el derecho de seguir viviendo se los quitaron. Ese nada más Dios nos lo puede quitar. No entendemos por qué. Todavía no sabemos muchas cosas.
Norma y las otras 27 madres de las jóvenes esperan la segunda fase del juicio y se quejan del nivel de impunidad que hay en Chihuahua porque ninguna autoridad ha sido procesada por su implicación en la red de trata.
En el organigrama sólo están Adrián Roldán de la Cruz, alias El Z1, que murió en abril de 2013 al enfrentarse con agentes ministeriales que lo investigaban por el delito de extorsión. Le sigue Jesús Hernández Martínez, alias El gordo maloso, quien supuestamente era su mano derecha y se encargaba de trasladar a las muchachas a los lugares de explotación sexual y de vigilarlas.
Entre los enganchadores, además de Camilo del Real Buendía, aparece el fallecido Víctor Chavira, El Chino, quien desde su tienda de botas ubicada frente al estacionamiento del mercado Reforma les ofrecía trabajo de dependientas y luego las entregaba. También incluyen a Manuel Vital Anguiano, Don Meny, que vendía dulces en la estación de policía Delicias y allí les ofrecía trabajo, igual que José Gerardo Puentes Alva, El Gera. En la red también están César Félix Romero, Félix; Édgar Jesús Regalado Villa, El Piwi; Jesús Damián Pérez Ortega, Patachú, y José Antonio Contreras Terrazas, El Kóyac.
Norma recuerda sus rostros y cuando pedían perdón, pero no cree en ellos: Aunque digan que sienten lo que pasó con nuestras hijas y que están arrepentidos, es mentira.
Su hija desapareció cuando fue a visitar a su tío al Cereso, pero su última pista llega, como en todos los casos, hasta el centro de la ciudad: Anduve tres meses en el centro de día y de noche. Regresaba hasta la una de la mañana buscando a mi hija. A ella siempre la miraban que la traían en los bares y en los hoteles del centro. La traían hombres armados. ¿Por qué no hacían nada, si todo mundo sabía que ella estaba desaparecida? ¿A poco la policía no se va a dar cuenta? Los policías saben que las tienen a fuerzas, secuestradas. Sentimos mucha impotencia, mucho dolor, porque no hacen nada, y esto no lo va a parar nadie.
Gabriela Reyes, sicoterapeuta de la organización Mujeres de Pacto, en colaboración con la Red Mesa de Mujeres, ofrece contención y apoyo a las madres: El acompañamiento es emocional, sicosocial, sicojurídico y de terapias alternativas de liberación. Ellas normalmente no quieren ir a consulta porque se abren emociones, aunque constantemente viven con el dolor. Eso entorpece su proceso.
Mientras recorre las colonias más marginadas, donde viven los familiares de las víctimas, va entregando despensas. En la Luis Echeverría se observa un enjambre de casas humildes. Aquí vive Norma Laguna Cabral. Tiene ocho hijos: cinco mujeres y tres hombres.
Duelo con injusticia
Gabriela le ofrece terapia de contención, pero la falta de justicia en el caso de su hija la afecta de manera fundamental: Sigue habiendo mucho enojo porque les dijeron dónde estaban sus hijas, pero no hicieron las investigaciones adecuadas. A partir del juicio mejoró su salud, pero les afecta que no estén siendo enjuiciados todos los que son (responsables). Aparte, ellas las querían vivas.
Explica que es normal que Norma quiera volver a ver a su hija: No acepta. Es una parte muy importante porque las quieren ver vivas. Intentamos que aprendan a vivir con su dolor y les damos un taller de resiliencia, en el que puedan resignificar su experiencia desde su fortaleza. Ellas trabajan para que no se repita, para que no haya ni una más.
El número de desaparecidas y feminicidios aumenta. Norma está sentada en la sala de su casa, junto a las fotos de Idaly. Cuenta que hace unos meses desapareció Yanira Gutiérrez Ramírez, de 17 años, y días después, la encontraron muerta flotando en un canal de riego: Era hermana de una amiga de mi hija. Tenía ocho días que la andaban buscando. Siguen desapareciendo muchachas por tanta corrupción. Mientras no se acabe la corrupción de los que tienen dinero para comprar la autoridad esto va a seguir. Y mientras la ciudadanía no levante la voz ni exija, va a seguir sucediendo.
Y añade: Hay muchas madres con hijas desaparecidas, pero deciden no hacer nada porque saben que no las van a encontrar. Ellas saben, como nosotras, que la policía está involucrada, y que nadie va a investigar a la policía. Esa es la verdad.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Contrainforme Feminicidio


La violencia contra mujeres en México ha cobrado la vida de al menos 34 mil de ellas en los últimos 25 años, de acuerdo con el más reciente estudio elaborado por legisladores, ONU Mujeres y el Instituto Nacional de las Mujeres.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Dónde están los meros meros de las desapariciones en Juárez?: madre de víctima

  • El gobierno de César Duarte no quiere seguir investigando, acusa Irma Pérez
  • Se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Coridh por el caso Campo Algodonero
Foto
En el llamado Hotel o Club Verde fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitasFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 15 de noviembre de 2015, p. 16
Ciudad Juárez, Chih.
Usted quería ver preso a este hombre: pues ya está sentenciado a 697 años. ¡Ya deje todo así, por su salud!, le dijo la funcionaria a Irma Pérez Franco, madre de Olga Alicia Carrillo, desaparecida en esta ciudad hace 20 años. Pero ella no se conforma: ¿Dónde están los meros meros? Faltan los policías, funcionarios y políticos que son parte de esta red de trata y feminicidio.
Doña Irma considera un fraude el llamado juicio histórico que condenó a cinco hombres por secuestrar, explotar sexualmente y asesinar a 11 jóvenes en Ciudad Juárez: ¿Dónde están los que faltan? El gobierno de César Duarte sabe bien lo que está pasando, por eso no quieren seguir investigando. Con 10 años que le dieran a cada cabrón que se hizo pendejo en la investigación, con eso me conformo, aunque no me puedo conformar porque esto apenas empieza.
Mañana se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh) que sancionó al Estado mexicano por acciones y omisiones en la desaparición, maltrato y muerte de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez y Claudia Ivette González, y que el gobierno de César Duarte no ha cumplido en su totalidad.
“Nosotras proporcionamos mucha información y se giraron órdenes de aprehensión contra estas personas de Los Aztecas del grupo de La Línea, que fueron enjuiciados por trata y feminicidio, pero falta investigar el delito de encubrimiento por la propia policía, la complicidad y corrupción de los funcionarios”, dice en entrevista con La Jornada Imelda Marrufo Nava, coordinadora de la Red Mesa de Mujeres, organización de apoyo a víctimas de violencia.
La sentencia sobre el Campo Algodonero, que ha marcado jurisprudencia en América Latina, exige al Estado mexicano investigar a los funcionarios acusados de irregularidades y luego de un debido proceso, aplicar las sanciones administrativas, disciplinarias o penales a quienes fueron encontrados responsables y sancionar a los autores del hostigamiento de que han sido objeto algunos familiares de las víctimas.
Sin embargo, a seis años de esa condena, esto no ha sido cumplido por el gobierno de César Duarte: Exigimos que se hagan investigaciones en contra de todas esas autoridades que en ese tiempo participaron y fueron cómplices de trata y feminicidio. Nos parece positivo que se haya sentenciado a estos cinco hombres, pero nos falta todo lo que tiene que ver con la participación de autoridades, dice Marrufo Nava.
Las organizaciones en defensa de los derechos humanos, como Red Mesa de Mujeres, han identificado plenamente a las autoridades involucradas: Por ejemplo, quienes trabajaban en el Cereso que permitían entre 2009 y 2010 la entrada de las jovencitas. Hay testimonios que refieren que los delincuentes que las llevaban, luego sacaban cajas de balas del Cereso.
El Hotel Verde
La esquina de Mariano Samaniego e Ignacio Altamirano, en la colonia Bellavista, donde está ubicado el Hotel Verde o Club Verde, como también se le conoce, ha quedado registrada como símbolo de feminicidios en esta ciudad.
Ahí fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitas, víctimas de una extensa red que aún se investiga. El edificio abandonado era propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde el 14 de abril de 2010, y siguió operando como hotel hasta septiembre de 2011, cuando lo clausuraron por el asesinato de dos policías federales, pero no por el delito de trata.
Aquí no se van a terminar las muertas ni las desaparecidas, dice de manera tajante Lourdes Vargas, vecina del lugar. Nada ha cambiado ni nada va a cambiar por la corrupción de las autoridades. Ese lugar era cuidado por policías municipales y nadie les ha hecho nada.
Las paredes de ese edificio, aparentemente abandonado, que permanece igual que cuando fue clausurado, están cubiertas de fotografías de mujeres desaparecidas. Sus madres han exigido que se excave adentro porque aseguran que hay cuerpos enterrados de manera clandestina.
Irma Pérez Franco vivía aquí con su hija Olga Alicia Carrillo, en la calle Oro; en Juan Mata Ortiz y 16 de Septiembre había un despacho de licenciados, donde Manuel Vital Anguiano, alias El Meny, traficó con niñas y jovencitas durante 20 años.
“Él estuvo acosando a mi hija como tres o cuatro días antes de que desapareciera. Le hablaba por teléfono e insistía. Yo le dije: ¿Quién es? y me contestó: ‘Pues El Meny, que quiere que sea su novia’. Te dije que tuvieras cuidado con ese desgraciado, le advertí. Agarré el teléfono y le dije de todo a ese malandro desgraciado. Él se la llevó.”
Durante 20 años, doña Irma se topó con el tratante de su hija a quien denunció en repetidas ocasiones, pero dice que nadie le hizo caso porque estaba protegido por altos funcionarios del gobierno: “Lo veía a cada rato en el barrio. Yo vendía hamburguesas y pasaba por su calle y nos peleábamos. Le gritaba estúpido, y él se ponía al tú por tú conmigo. Méndigo –le decía al desgraciado–, pero un día vas a caer, maldito”.
Doña Irma, insiste: “Aquí está involucrado el policía del estado, el federal y el municipal. Son 20 años. Me consta porque en cada reunión que había yo me aparecía para denunciar a Don Meny, y ellos me decían que no. Él y otros eran los ganchos, ellos enganchaban a las mujeres y se las vendían a otra gente”.
Don Meny vendía dulces y burritos afuera de la estación de policía Delicias, pero ofrecía trabajo con unos licenciados a las niñas y jovencitas que se acercaban a comprarle. Siempre andaba con su velicillo donde guardaba las solicitudes con los datos personales de ellas, e iba dando la vuelta a la colonia. Luego vendía burritos y dulces en la estación; allí enganchó a muchas, luego se descaró. Todos sabían que allí las ocupaba, las desocupaba, se deshacía de ellas y agarraba otras. Las vendía. Luego aparecieron muertas y otras siguen desaparecidas.
Su hija desapareció el 10 de agosto de 1995 y un mes después supuestamente encontraron sus restos en los terrenos de Lote Bravo, a un lado del libramiento aeropuerto: “Yo nunca acepté, nunca di por hecho que mi hija fuera esos huesos que me entregaron. Me pusieron la cabecita, las piernitas y los bracitos. Yo les dije: ‘Esa no es mi hija’”.
Doña Irma fue la primera que exigió una prueba de ADN. Se va a tardar de dos a tres semanas y será más su sufrimiento, le dijo un funcionario. Ella le contestó: Pendejo, mi sufrimiento es desde que desapareció y no se me va a quitar hasta que la vea.
Los resultados nunca fueron seguros, por eso sigue buscando a su hija y ahora que testificó en el llamado juicio históricoquería ver la cara del verdugo, pero una funcionaria le dijo: Vamos a prepararla. Usted va a estar en un cuarto, se va a distorsionar su voz, porque es testigo protegida. Ella le contestó: “¿Para qué tanto pinche pedo? A mí pónganme enfrente de esos cabrones y sobre todo enfrente de Don Meny”. 
Cuando lo vio no dudó ni un minuto. Le gritó: ¿Dime qué hiciste con mi hija? ¿Me la mataron? ¿Me la vendieron? ¡Habla, desgraciado! El acusado agachaba la cabeza; nunca tuvo el valor de mirarla. Todo se paga, desgraciado; te dije que ibas a caer.
Mirando a las juezas, añadió: “Yo vengo por este méndigo.Aquí está la prueba. Hace 20 años fue al primer hombre que yo señalé por la desaparición de mi hija. Estos no son los únicos, faltan los meros meros. ¿Dónde están los funcionarios, políticos y policías? No me importa que se necesiten otros 20 años, pero que caiga la cabeza de toda la red. No hay vida para que paguen”.
El juicio sigue
De las 950 pandillas que operan en Ciudad Juárez, tres grupos han incursionado en la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual: Los Aztecas –el brazo armado del cártel de La Línea–, Los Mexicles y Los Artistas Asesinos: Son los tres fuertes de la trata, y nos falta que se investigue quién estaba a cargo de la policía municipal y les daba protección a casas y hoteles donde se obligaba a prostituir a las jovencitas. A esas personas se les tiene que abrir expediente, indagar e investigar, algo que el estado de Chihuahua no ha hecho, dice Marrufo Nava, quien lleva 23 años trabajando con las víctimas.
Además del Hotel o Club Verde, fue señalada una vecindad de la calle Melchor Ocampo 133, en la zona centro, precisamente a unas siete cuadras de la estación de policía Delicias. “También queremos que se investigue al Ejército, en particular a los militares que iban a una vecindad del propio Hotel Verde y a la tienda de abarrotes de Víctor Chavira, que era donde tenían a las mujeres. Ellas dicen que venían policías federales y militares.
Tenemos testimonios de víctimas sobrevivientes que ahora son testigos protegidos, que narran cómo llegaban las unidades de la policía municipal y encubrían a los tratantes. Nosotras solicitamos a las juezas que se abrieran más carpetas de investigación por los delitos cometidos contra las testigos, las sobrevivientes, para procesar a las autoridades que han cometido extorsión y narraron múltiples asesinatos durante el juicio: hombres que llegaban al lugar con cadáveres encobijados y varios asesinatos a disparos en esos lugares.
Ante la exigencia de justicia y del debido cumplimiento de la sentencia del Campo Algodonero, han comprobado la incapacidad del gobierno de César Duarte, que no han investigado a las autoridades cómplices: En este caso hay drogas, trata y feminicidio. Estas mujeres fueron tratadas y después asesinadas para luego ser tiradas en el Valle de Juárez, en el arroyo El Navajo. Y la PGR ha hecho caso omiso de su responsabilidad; brilló por su ausencia. Ahora les toca asumir las consecuencias.