domingo, 20 de marzo de 2016

Cuerpo de mujer: peligro de muerte

Lilia Alejandra García Andrade 1984 -2001

Conocimos su nombre cuando estaba muerta. Tenía 17 años. La tarde del 21 de febrero de 2001 quienes estaban en un shopping de Ciudad Juárez pudieron ver en el terreno baldío de enfrente un bulto floreado semi enterrado, ese bulto era Lilia muerta. Su cuerpo torturado, desnudo de la cintura a los pies –sólo tenía sus medias blancas– y con marcas de esposas en las muñecas estaba envuelto por un cubrecama de colores grises y mantecas. Hacía una semana que había desaparecido. La habían estrangulado hasta matarla después de haberla violado “de manera tumultuaria”.
Desde aquel febrero el nombre de Lilia está unido al de las mujeres de desaparición forzada que aparecieron muertas en Lote Bravo: Silvia Irene Rivera Morales, Olga Alicia Carrillo y Rosario García Leal y al de Cecilia Covarrubias Aguilar, Claudia Ivette González, Paloma Angélica Escobar Ledesma, Neyra Azucena Cervantes y al de miles y miles de mujeres asesinadas en México.
A quince años del femicidio y mientras los cómplices destierran cruces y arrancan de los caminos las fotos de las víctimas– sus hijos (Jade tenía dos años y Kaleb cinco meses cuando la asesinaron) y su madre (Norma Andrade) enfrentan fiscalías y cortes internacionales pidiendo justicia. La historia de la reconstrucción que estuvo desde siempre plagada de fraudes, silencios, complicidades (el 19 de febrero de 2001 una mujer llamó a la policía –que nunca apareció– diciendo que una chica semidesnuda era agredida por un hombre) y mentiras (ninguna autoridad investigó la desaparición cuando Norma hizo la denuncia), es la historia que se repite en cada uno de los casos de las mujeres asesinadas en Juárez (“nuestra maldición y nuestro espejo” como dijo alguna vez el escritor chileno del realismo visceral), ciudad del estado de Chihuahua, frontera Norte de México con El Paso, Texas, y lugar emblemático, según Rita Segato, del sufrimiento de las mujeres, “Allí, más que en cualquier otro lugar, se vuelve real el lema “cuerpo de mujer: peligro de muerte (…) Frontera entre el exceso y la falta, Norte y Sur, Marte y la Tierra, Ciudad Juárez no es un lugar alegre. Abriga muchos llantos, muchos terrores.”
Los años que no trajeron justicia aumentaron la lista, nunca alcanzan los renglones para nombrar a las mujeres que llegan muertas desde cualquier lugar de la tierra y se unen a Lilia, la estudiante mexicana que quería ser periodista y jugaba muy bien ajedrez. En el recuerdo durante un homenaje con olor a pintura de mural recién estrenado una mujer lee en voz alta a Rita Segato “En la lengua del feminicidio cuerpo femenino también significa territorio”. No muy lejos otras mujeres evocan la voz todavía infantil de Lilia cuando ganó el primer premio en un concurso de declamación con “México, creo en ti, / como en el vértice de un juramento. /…Tú hueles a tragedia, tierra mía, / y sin embargo, ríes demasiado, / acaso porque sabes que la risa/ es la envoltura de un dolor callado” y mientras lo hacen pintan de rosa el rosa gastado de las cruces.

jueves, 10 de marzo de 2016

Desde el exilio: Marisela Ortiz



Tras resistir durante años amenazas de muerte, Marisela Ortiz, una de las activistas más tenaces en Juárez, la ciudad más violenta de México, dejó la ciudad y a los suyos, aunque espera regresar para seguir denunciando feminicidios
Daniel de la Fuente

Todavía hace muy poco, Marisela Ortiz, fundadora de la asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa, se resistía a la idea de dejar Ciudad Juárez. Decía que pese al acecho contra activistas, le resultaba difícil pensar no sólo en abandonar sus tareas de denuncia sobre feminicidios y de apoyo a familiares de víctimas, sino la ciudad en la que ha construido una familia, su vida.
El 10 de marzo pasado, sin embargo, alguien colgó una manta en la escuela en la que Marisela trabajaba como maestra: "Si quería seguir apoyando a la pi... cu..., de la lic. Malú maestrita de mie... Marisela Ortiz. Bamos a chin... a tu familia empezando x tu hijo el chapulín del Rawy que ya lo tenemos en la lista atee... JL ____".
En la escuela del hijo de la también activista María Luisa "Malú" García Andrade, hija de Norma Andrade, la otra fundadora de la asociación, una manta similar fue colgada. Ella, a quien le incendiaron la casa hace poco, también salió de Ciudad Juárez.
Marisela no lo pensó dos veces: era momento del exilio.
"Tuve que huir de mi ciudad", cuenta desde algún lugar de Estados Unidos. "Es desesperante mantenerse en un sitio que no es tu hogar. Dejar todo duele mucho y es difícil aceptar que te cortaron las alas, aunque no sea para siempre".
Desde Nuestras Hijas de Regreso a Casa, y con Ciudad Juárez como sede, Marisela ha trabajado por más de una década en exigir justicia por los feminicidios y atender a los familiares, sobre todo a los hijos: cientos.
Aun a la distancia, sigue en contacto con sus actividades. Pero el exilio ha sido complejo.
"Al estar fuera de tu hogar valoras lo mas mínimo. Estoy viva y es suficiente, pero no me adapto pues es duro no tener a la mano lo que durante toda tu vida construiste: extraño mi casa, a mi familia a la que amo tanto, a mis mascotas, soy amante de las plantas y la jardinería es mi relax... Aquí no tengo nada, nada es mío".
Quiere volver para continuar con su Proyecto La Esperanza, enfocado a hijos de víctimas, y a la Escuela Federal No. 60 en la que es maestra, ubicada en un Infonavit de la ciudad más violenta de México.
De hecho, una dinámica que solía llevar a cabo con sus chicos de secundaria era ir al desierto.
En aquel territorio en torno a las maquiladoras, han sido hallados desde los 90 cientos de cadáveres y restos de mujeres sacrificadas en formas impronunciables.
"El desierto para mí es un símbolo", comenta. "Es el lugar donde se guardan los secretos de cientos de tragedias, por eso llevo a mis alumnos y los pongo en contacto con ese tipo de naturaleza: que sientan la fuerza del desierto, que escuchen sus secretos, que los escriban, los comenten y, sobre todo, que generen una propuesta para acabar con esto para siempre".
A Marisela le preocupa Ciudad Juárez, los niños azotados por hechos desorbitadamente crueles que por casi dos décadas ha generado este ecosistema del mal situado al lado de El Paso: decapitados y descuartizados, mujeres abusadas sexualmente y asesinadas por estrangulamiento, a puñaladas, golpes o tiros, con partes del cuerpo literalmente arrancadas a dentelladas.
Pero las amenazas, lo sabe, no son falsas advertencias. Basta recordar a otras activistas asesinadas: Josefina Reyes, en enero del 2010; Marisela Escobedo, en diciembre de ese año; Susana Chávez, en enero del 2011.
Hoy, afirma que aunque existen medidas cautelares para ella y María Luisa emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no hay garantías.
"No hay recursos para tener una escolta 24 horas", agrega Marisela. "Las medidas son sólo para mi persona y para María Luisa, no para nuestras familias, a quienes también han amenazado".


Antes de sumergirse en la denuncia de feminicidios y en el apoyo a familiares de víctimas, Marisela vivía en un caparazón. Nacida en 1958 en la ciudad de Chihuahua, la mayor de nueve hijos de un profesor que preside un grupo de Biblia y una empleada jubilada del Seguro Social reconoce que siempre fue de las que veían la vida en rosa.
Ella estudió para ser maestra porque nunca dudó en serlo. Lo fue en primarias, en la Normal Superior y en un centro de educación especial, donde fue directora. Jubilada, hoy da clases en secundaria.
Como activista nació a fines de los 80 cuando dos niñas sordomudas sufrieron abuso sexual. Al percatarse de lo complejo que era poner una denuncia con infantes que no podían expresarse, reunió a madres e intervino en una sesión del Congreso para exigir la revisión de la ley para personas con discapacidad y que se impidiera en juzgados la victimización de los ofendidos.
Vinieron después los 90 y las noticias de mujeres asesinadas empezaron a poblar los diarios. Marisela reconoce que creyó entonces en los argumentos oficiales, de que las víctimas eran prostitutas envueltas en líos.
En el 2001 desapareció su alumna Lilia Alejandra García Andrade, cuyo cuerpo fue hallado más de una semana después. De acuerdo a la autoridad, la obrera de 17 años, madre de un bebé de cinco meses y un niño de 2 años, fue golpeada y violada durante días y, al final, estrangulada. El o los asesinos siguen libres.
"Esto le dio un giro a mi vida, porque empecé a enterarme de cómo estaba todo. Al principio no entendía muchas cosas".
Ella y la madre de Lilia Alejandra, Norma Andrade, se conocían en el ámbito magisterial, pues ésta era maestra de primaria, y el primer lugar que visitó fue la escuela de su hija. Marisela se dedicó a repartir miles de volantes y estaba resuelta a alzar la voz.
"Pero Norma no quería luchar, confiaba en las autoridades y tenía fe porque había hablado con Fox... Se quedó esperando una ayuda que jamás llegó".
Nuestras Hijas de Regreso a Casa nació cuando se halló el cuerpo de Lilia Alejandra. Marisela propuso llevar el ataúd de la joven a la Subprocuraduría de la Zona Norte de Chihuahua, para exigir justicia.
En eso le habló el papá de Minerva Torres Avendaño, desaparecida ese año: "Usted es la maestra, ¿verdad? Necesito que me ayude", le dijo y Marisela contestó, sorprendida, que no era abogada.
"Sólo escúcheme", y le platicó su historia y le pasó a su esposa.
"Aquello me movió el corazón", recuerda Marisela. "Así fue que empezamos a maquinar una serie de estrategias".
La nueva asociación civil fundada por ella y Norma Andrade nacería oficialmente en 2004. Para entonces, aquella maestra entusiasta y cada vez más dolida por lo que se enteraba empezó a llevar un registro de desapariciones y a denunciar en voz alta.
"Mi mayor fortaleza es el dolor de todas esas mujeres que hoy son amigas y que a lo largo de los años vienen y me dicen con fotos de sus hijas en mano: 'Mire, vea a mi hija, mire; así era ella antes de que me la asesinaran'.
"Llena de coraje, decía entonces: '¿cómo no hemos podido frenar esto?'. Aún lo digo".
Por su lucha, Marisela ha sido amedrentada de mil formas: desde persecuciones hasta robos, golpes, amenazas telefónicas e incluso que un grupo la sometiera y le pusieran una pistola en la boca.
Hoy, explica esta mujer que apoyó la realización del filme "Ciudad del Silencio", protagonizado por Jennifer Lopez y en el que se abordan los crímenes de Ciudad Juárez, hablar de cifras es un problema más del feminicidio.
"A pesar de los logros en denuncia internacional, desconocemos la cifra real. Desde los 90 hasta el 2003 hay registro de más de mil asesinadas, pero son tres veces más las desaparecidas, más todo lo acumulado hasta hoy".
Si a esto se le aúna la guerra entre cárteles, el exterminio de mujeres toma un nuevo matiz, pues las niñas y adolescentes empezaron a aparecer encintadas a la manera del narco y las cifras se dispararon como en una productiva fábrica de muertos.
Tanta fue la permisividad, dice, tanta la impunidad, que hoy lo que sobresale es el alto número de crímenes, las pocas aprehensiones y la ausencia de una política de Estado en materia de feminicidios. ¿Quién mató a tantas mujeres? ¿Por qué?
"Cualquiera pudo haber cometido estos crímenes, "no sólo el narco, porque es tal la impunidad que aquí se asesina y se ha asesinado a mujeres porque se puede hacer, porque no hay límites, orden ni estado de derecho.
"Aquí ya ganó el crimen".


Marisela ha trabajado por años con las vivas de Juárez, en este caso los familiares de víctimas, sobre todo sus niños (se estiman miles de huérfanos), para formar a una nueva generación que crea en la justicia, camine salva y sea de hombres y mujeres que no pierdan la fe en la vida pese a la impunidad y la orfandad, porque no quieren que en el futuro el crimen también gane.
Esto es La Esperanza, proyecto que consiste en talleres de arte-terapia para ayudar a los niños hijos de las víctimas.
Cada vez, sin embargo, la lucha es más cuesta arriba. Los crímenes de activistas son prueba.
Presionada por asesinos, Marisela ha debido salir de la cuidad de la que dijo nunca se iría, porque alguien debía luchar.
"No me siento derrotada, pero sí impotente y enojada, porque me arrebataron parte de mi vida, una construcción de años. Me obligaron a separarme de mi familia, de mi casa y de mi trabajo.
"Aquí donde estoy no puedo hacer nada de lo que estoy acostumbrada. Vivir en la incertidumbre es lo peor. Por supuesto, celebro no haberme quedado a que me asesinaran, pero alejarte de todo es como morir un poco".
Nada mejor podría pasarle ahora que volver a casa. Sólo necesita garantías de que se respetará su vida y la de su familia.
"Mi familia siempre ha sido muy unida", afirma sobre cómo vive su actual exilio, lejos de ella. "Ellos son mi fortaleza, yo la de ellos. Resisten, pero ahora la incertidumbre es el elemento que desgasta, que lastima... No sabemos qué va a pasar y eso provoca mucha angustia.
"Me recuerda a Vargas Llosa, que en alguna ocasión dijo que la incertidumbre es como deshojar una margarita y ver que sus pétalos jamas se terminan por más que deshojas y deshojas".
Marisela quiere volver. Volver a la ciudad, al desierto del que le hablaba a sus alumnos, con las víctimas. Activistas como ella deben volver. Si no, ¿quién hablará de los muertos, pedirá justicia, acompañará a los deudos?
Si un día esta historia acaba, ¿quién quedará para contarla?


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martes, 8 de marzo de 2016

Con Peña Nieto, 6 mil 488 mujeres asesinadas

Flor Goche

Día de la Mujer

Estado de México 


Feminicidios-Rocha


sábado, 5 de marzo de 2016

Familiares de desaparecidas en Ciudad Juárez se reúnen con directivo de AI

En un video narran su historia y denuncian amenazas
Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 5 de marzo de 2016, p. 8
Ciudad Juárez, Chih.
Alrededor de 70 madres, padres, hermanos e hijos de mujeres con reporte de desaparición en Ciudad Juárez se reunieron el viernes con Perseo Quiroz Rendón, director ejecutivo de Amnistía Internacional (AI) en México, antes de la presentación de un video en el cual narran la indolencia en las indagatorias y el trato inhumano que les han dado, a pesar de que existe la sentencia del Campo Algodonero emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Quiroz dijo que existe una larga lista de feminicidios que ha documentado AI y a pesar de denuncias, informes, recomendaciones y promesas del gobernador César Duarte Jáquez, de reunirse con ellos para elaborar programas de investigación, no han cumplido.
Expresó que el municipio de Cuauhtémoc tiene alto índice de desapariciones forzadas en las que se detecta la presencia en el delito de agentes policiacos y militares; sucede algo similar en Juárez, que tiene alto índice de desapariciones y existe indolencia de la Fiscalía General del estado para investigar.
En el video se reconoce el trabajo de madres con hijas desaparecidas en Ciudad Juárez. La mayoría relata que salieron de sus casas en busca de trabajo, a la escuela o visitar familiares o amigas y no regresaron.
También mencionan amenazas de agentes policiacos, ediles, de personal de la Fiscalía y de personas desconocidas.

viernes, 4 de marzo de 2016

Entregará CDHDF a la defensora Norma Esther Andrade y a las Reinas Chulas Cabaret y Derechos Humanos, A.C., el Reconocimiento Hermila Galindo 2016



Boletín 032/2016
4 de marzo de 2016
  • El Reconocimiento es a su trayectoria, por sus iniciativas y logros en la construcción de una cultura de respeto a los derechos de las mujeres
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) entregará el próximo martes 8 de marzo el Reconocimiento Hermila Galindo 2016 a la defensora Norma Esther Andrade y a Las Reinas Chulas Cabaret y Derechos Humanos, A.C., en el marco del Día Internacional de las Mujeres.
El Reconocimiento tiene como finalidad premiar las trayectorias más reconocidas por sus iniciativas y logros en la construcción de una cultura de respeto a los derechos de las mujeres, y en el impulso a la igualdad de género en los ámbitos social, económico, cultural, educativo, político y de salud en México.
En ese propósito, la defensora Norma Esther Andrade, Presidenta de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C., será reconocida en la Categoría Persona y Las Reinas Chulas Cabaret y Derechos humanos, representada por Ana Francis Mor, Cecilia Sotres, Nora Huerta y Marisol Gasé, en la Categoría Organización de la Sociedad Civil (OSC).
Las ganadoras serán acreedoras a un reconocimiento público suscrito por la Presidenta de la CDHDF, Doctora Perla Gómez Gallardo, y una representante del Consejo de la Comisión, acompañado de un estímulo económico de $40,000.00 (cuarenta mil pesos m.n.) para la Categoría Persona y de $50,000.00 (cincuenta mil pesos m.n.), para la Categoría OSC.
La CDHDF entregará también Menciones honoríficas a Lourdes Barrera Campos y a Mujer y Medio Ambiente, en las Categorías Persona y Organización de la Sociedad Civil, respectivamente.
De acuerdo con el Jurado, se otorgará también un monto de $10,000.00 (diez mil pesos 00/100 m.n.) a cada Mención Honorífica.

jueves, 25 de febrero de 2016

Mural de Lilia Alejandra




Lilia Alejandra García Andrade desapareció un 14 de febrero del año 2001, su cuerpo fue encontrado una semana después (el 21 de febrero) en un terreno baldío frente a Plaza Juárez Mall. Al parecer fue asesinada 24 horas antes del hallazgo y estaba envuelta en una cobija floreada. Solamente vestía un par de calcetines blancos y presentaba huellas de intensa tortura y violación tumultuaria. Lilia tenía 17 años, era empleada de maquiladora y madre de dos pequeños (Jade y Kaleb).
El día 14 de febrero del 2016 comenzamos el mural de Lilia Alejandra en una barda sobre el Blvd. Zaragoza frente a un parque donde está el monumento de “Los Jarochos”. Se cumplían quince años de su desaparición y feminicidio. Conocía a profundidad los detalles de este caso por las charlas con Norma Andrade y Marisela Ortiz durante mi voluntariado en Nuestras Hijas de Regreso a Casa. De hecho, ya había tenido la oportunidad de participar en los murales del Proyecto La Esperanza allá por el año 2006. Por esa razón este mural significaba algo muy especial para mí.
Mural Lilia Alejandra
Lilia fue una estudiante de excelencia, obtuvo el tercer lugar a nivel estatal en el concurso de ajedrez de su escuela. Le gustaba la poesía y ganó el primer lugar a nivel estatal por la declamación de “México, creo en tí…”. También le gustaba el basket ball y participó en el equipo de las porras. Lilia planeaba darle una mejor vida a sus hijos, regresar a la escuela y estudiar periodismo. Buscamos que el mural incluya estos elementos visuales que nos hablen un poco de quien fue Lilia Alejandra: su personalidad, gustos, preferencias, proyectos y sueños.
Ese día llegamos a pedirle permiso a la dueña de la barda para pintar un mural. Al principio se negó rotundamente y fue hasta que le explicamos en que consistía el proyecto que aceptó gustosa poder contribuir de esa manera. De inmediato notamos las reacciones de la gente cuando el mural empezó a tomar su forma. Ésta es un área muy transitada de la ciudad y mucha gente debe atravesar este parque caminando para poder tomar el transporte público.  La gente pasaba y se quedaba mirando fijamente, los vecinos salían varias veces para observar los avances. Algunas personas nos felicitaron por lo que hacíamos o preguntaron datos sobre el caso en particular. A los dos días regresamos con un par de reporteras con quienes trabajamos en un documental sobre el feminicidio para que fotografiaran y tomaran video del mural. Ese día entrevistamos a una vecina sobre lo que pensaba al respecto y éstas fueron sus palabras…
“Nunca había sentido algo así por un muro, lo veo y siento ganas de llorar, no se quien es ella ni que le pasó, pero siento algo cuando la veo, siento que algo le pasó”
Este mural sigue en proceso, aún faltan los últimos detalles y esperar la visita de Norma para la inauguración. El 28 de febrero cumpliremos un año pintando y llevamos realizados quince murales: catorce contra el feminicidio y la desaparición forzada de mujeres y uno sobre la lucha contra la minería en el Ejido Benito Juárez.
LILIA ALEJANDRA

lunes, 22 de febrero de 2016

Advierten negligencia judicial en desaparición de niña

Norma Andrade exige esclarecer todos los casos de feminicidio



CIMACFoto: César Martínez López
Por: Elizabeth Alexandra Barrios Estrada
Cimacnoticias | México, DF.- 19/02/2016
A 15 años del asesinato de la joven Lilia Alejandra García Andrade en Ciudad Juárez, Chihuahua –caso emblemático del feminicidio en la urbe fronteriza que data de 1993–, su madre y activista, Norma Andrade –fundadora de la organización civil Nuestras Hijas de Regreso a Casa–, sigue en lucha por la justicia para todas las mujeres y niñas víctimas de asesinatos, desapariciones y trata de personas.

Durante la presentación del documental “Seguir viviendo” –que aborda el caso de Lilia Alejandra– en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), la activista estuvo acompañada por los padres de Karla Romero Tezmol, niña de 11 años de edad que desapareció el pasado 13 de enero en San Pablo del Monte, Tlaxcala, cuando iba a la escuela.

Tanto Andrade, como Iván Romero y Olga Tezmol, exigieron a las autoridades que investiguen el paradero de la menor de edad. Los padres de la niña señalaron: “Karla corrió con la mala suerte de nacer mujer en un territorio donde es común el secuestro y la desaparición de forma constante y sistemática. Este ha sido el mes más largo, lleno de miedo, temor y desesperación.”

Además, su madre comentó que al momento en que ellos denunciaron la desaparición, las autoridades culparon a la familia del hecho.

Iván Romero y Olga Tezmol relataron que Norma Andrade les orientó para que lograran el pasado 5 de febrero –23 días después de la desaparición– la activación de la Alerta Amber para la localización de su hija. También organizaron brigadas civiles de búsqueda, aunque hasta ahora no hay noticias de Karla.

Norma Andrade demandó a las autoridades el esclarecimiento de ese y todos los casos de secuestro, trata de personas y feminicidio.

La activista denunció la falta de respeto y sensibilidad del personal judicial hacia las familias de las mujeres asesinadas o secuestradas. “Somos víctimas de un Estado negligente que minimiza la vida de las mujeres, y que con sus omisiones facilita el fortalecimiento del crimen organizado”, alertó.

Por su parte, la profesora-investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) Karina Ansolabehere destacó que el “hilo conductor” en los casos de feminicidio y trata de personas es la impunidad y la corrupción de las autoridades.

Karla Michelle Salas, abogada feminista que litigó el llamado caso Campo Algodonero –con el que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) sentenció a México por su inacción ante el feminicidio en Juárez–, destacó que aún falta vencer el incumplimiento de las leyes creadas contra este flagelo.

Añadió que muchas veces la sociedad tiende a normalizar la violencia de género, sin embargo –apuntó– es necesario evitar estas actitudes, ya que debemos exigir el esclarecimiento de los crímenes contra las mujeres.

Norma Andrade concluyó que las familias afectadas no son víctimas, sino sujetos con derecho a exigir justicia. Agregó que no descansarán hasta que Karla Romero Tezmol regrese a su casa con vida.

CASO EMBLEMÁTICO

Lilia Alejandra García Andrade –hija de Norma Andrade– era madre de una niña y un niño. Desapareció el 14 de febrero de 2001. Al día siguiente, su madre interpuso una denuncia.

El 19 de febrero de ese año, una mujer habló a la línea 060 y le dijo a la policía que una joven corría desnuda en la calle y que era agredida por un sujeto.

Las autoridades no acudieron al llamado. Dos días después (21 de febrero), el cuerpo de Lilia Alejandra fue encontrado en un lote baldío con signos de violencia sexual, tras haber estado en cautiverio más de una semana.

Las autoridades no investigaron la desaparición de la joven a pesar de que en ese momento ya se contaba con el llamado Protocolo Alba para localizar a personas desaparecidas.

Ante esas y otras inconsistencias judiciales que derivaron en negación de justicia, el caso de Lilia Alejandra fue presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La instancia de la Organización de Estados Americanos (OEA) aceptó revisar el caso el 10 de mayo de 2012, por lo que ahora se está a la espera de que la CoIDH pudiera intervenir y emita una nueva sentencia contra México por su negligencia ante los casos de feminicidio.

16/EABE/RMB

viernes, 19 de febrero de 2016

Norma Andrade

Mamá de Lilia Alejandra García Andrade


Autoridades quitaron fotos de desaparecidas en Juárez: RMM

  • ‘‘Limpiaron’’ la ruta por donde pasó el papa Francisco
  • Se interrumpió el programa gubernamental para su búsqueda, dicen
Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 19 de febrero de 2016, p. 5
Ciudad Juárez, Chih.
La Red Mesa de Mujeres (RMM) sostuvo que fueron autoridades quienes quitaron anuncios panorámicos en la ruta que siguió el papa Francisco en su visita a Ciudad Juárez, que presentaban fotografías de mujeres reportadas como desaparecidas en años pasados.
La titular de la RMM, Imelda Marrufo, reprochó que de esta manera se interrumpió el programa gubernamental de difusión de rostros de mujeres desaparecidas por medio de anuncios. Marrufo no precisó en qué dependencias trabajan los burócratas que retiraron los espectaculares, acción que a su ver se sumó a la ofensa perpetrada al borrar cruces que pintaron madres de víctimas de feminicidio y desaparición en los postes ubicados frente al Parque Central de Juárez.
Los nombres de jóvenes cuyos anuncios se retiraron son Brenda Berenice Castillo García, Mónica Janet Alanís Esparza, Grisel Paola Ventura Rosas, Bertha Alicia Vidal Varela y María Guadalupe Pérez Montes.
Aparte, el gobernador César Duarte Jáquez y el presidente municipal suplente de Juárez, Javier González Mocken, negaron que el estado o el municipio borraran las cruces de protesta pintadas el lunes por familiares de mujeres desaparecidas o asesinadas.
Duarte Jáquez dijo que desconocía esos hechos, y el alcalde manifestó lo mismo ayer al mediodía, en conferencia de prensa que ofrecieron para dar a conocer el balance de la visita del Papa a la ciudad. El gobernador dijo que este asunto se investigará si se presenta una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE).
En este contexto, siete personas fueron reportadas como desaparecidas en la FGE, cuatro de ellas mujeres y el resto, varones. Estos casos se sumaron a los de 10 hombres y nueve mujeres desaparecidos en enero pasado, cuyos paraderos se ignoran.

miércoles, 17 de febrero de 2016

A 15 años del feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade


Autoridades de Juárez borran de postes cruces por las mujeres desaparecidas

Políticos y empresarios no creen que el pontífice eligió esta ciudad por ser sinónimo de violencia
Foto
Familiares y campesinos protestan en las inmediaciones del aeropuerto de Ciudad Juárez, a unas horas de la llegada del FranciscoFoto Afp
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de febrero de 2016, p. 5
Ciudad Juárez, Chih.
Como han hecho durante largos años, las madres coraje del Paso del Norte gritaron su dolor con una brocha y pintaron los postes de rosa mexicano para resaltar la cruz negra que representa la ausencia de sus hijas. Esta vez lo hicieron en una de las avenidas por las que pasará el máximo jefe de la Iglesia católica.
Los militares que las vigilaban a corta distancia no se lo impidieron, pero sí se pusieron a marchar en la acera de enfrente, en un aparente acto de intimidación. Igual, a las señoras les sirvieron de poco la asoleada y las manos llenas de pintura. Por la noche, diligentes empleados del ayuntamiento cubrieron las cruces como quien echa la mierda del gato debajo de la alfombra.
Las élites política y empresarial no quieren que nada empañe su manera de entender la visita de Francisco. El Papa, piensan, no eligió Ciudad Juárez porque haya ganado varios años el título de ciudad más violenta del mundo. Tampoco porque haya sido largo tiempo sinónimo de violencia contra las mujeres, ni porque sea punto de retorno de migrantes deportados o el mejor empleo de las bendiciones y maldiciones (pleno empleo, salarios de miseria) de Maquilatitlán.
Nada de eso. Si el obispo de Roma quiso venir a esta frontera fue porque Juárez, dicen los empresarios, es un modelo que ahora se repite en otras partes del país. En un documental (patrocinado por un organismo convenientemente llamado Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana) se define la idea: Juárez, la sociedad que enfrentó la ciudad más peligrosa del mundo, como si sociedad y ciudad fuesen conceptos ajenos y separables.
En fin, lo que no explica el documental queda claro cuando se recorren las principales avenidas de esta ciudad: cualquiera se cansa de contar, porque así de abrumadores son los anuncios espectaculares con la imagen del argentino Jorge Mario Bergoglio.
Claro, los señores empresarios no dan paso sin huarache. Al lado del rostro del obispo de Roma se anuncian desde el zar del gas doméstico (la familia Zaragoza) hasta un changarro de lavado de autos que promete un papamóvil rechinando de limpio. Sin exageración alguna, son cientos de anuncios. La mayor parte se consagran a dar la bienvenida al ilustre visitante. Otros, unos cuantos, reproducen alguna frase incolora del pontífice.
Con el laicismo como pieza de museo para el arrastre –ya que según el Presidente de la República todos somos guadalupanos–, los gobiernos municipal y estatal firman desplegados de plana entera con las autoridades eclesiásticas. Misionero de misericordia y paz, le llaman, y el renovado matrimonio apenas disimula con un encabezado que reza visita oficial.
Claro, eso de que el rostro del Papa sea utilizado para anunciar un negocio tiene sus límites. Y uno es que se metan con los artículos religiosos. Por ello la diócesis local instruye severamente a sus feligreses: no compres artículos piratas, sólo los oficiales, porque los fondos serán usados para obras pías. Llaves, veladoras, medallas conmemorativas y rosarios compiten con los artículos más vendidos: las playeras cuyos precios van de 90 a 150 pesos.
El celo de la diócesis no llega a restauranteros y hoteleros que hacen su agosto en febrero.
–¿Cuál es la tarifa de la habitación?
–900 pesos, pero eso hoy. A partir de mañana y hasta el jueves serían 200 dólares más IVA –dice el empleado de un hotel de medio pelo.
Como las tarifas son impagables para muchos, el gobierno ha habilitado media docena de centros comunitarios para que funcionen como albergues de peregrinos.
Las autoridades municipales calculan que en los recorridos y los eventos participará un millón de personas. La espera para la misa será de al menos 12 horas y no menos de ocho se chutarán los que gozarán la primera fila detrás de las vallas. Los ciudadanos con tal privilegio se registraron por Internet y tuvieron que adquirir camiseta y playera. Temerosos de la improvisación, los juarenses incluso hicieron dos simulacros del recorrido papal. En el último, el pasado domingo, participaron 25 mil personas.
El sucesor de Pedro sostendrá un encuentro con el mundo del trabajo, en el cual es de esperarse que lleven la voz cantante líderes empresariales y… obreros sueltos, porque aquí los sindicatos están prácticamente proscritos.
En el Cereso 3, Bergoglio se reunirá con 700 reos, algunos de ellos sobrevivientes de la matanza de 2011, cuando los Artistas Asesinos y Los Mexicles (brazos armados del cártel de Sinaloa) se fueron contra Los Aztecas (lo propio del cártel de Juárez), con saldo de 17 muertos y más de 20 heridos.
En aquel entonces, el alcalde juarense era Héctor Murguía, quien ahora busca el puesto por tercera vez. Cuando le preguntaron cómo lograría evitar otra masacre, respondió: Sólo Dios puede garantizar eso. Bueno, a ver si su representante en el planeta le da una manita.
El último acto de Francisco en Juárez, y en México, será una misa en el lugar conocido como El Punto, en plena línea fronteriza. Se trata de unos terrenos que se han empleado para la feria de la ciudad y que el generoso gobierno municipal donó a la Iglesia para construir un templo con un montón de añadidos culturales y artísticos (proyecto pagado por un empresario mueblero de apellido Coppel).
A la misa, donde se espera que el Papa jesuita se refiera a los miles que han muerto en su intento de cruzar la frontera, acudirán, según los organizadores, unas 220 mil personas. Del otro lado, a unos pasos del río Bravo, el Estadio Sun Bowl, de la Universidad de Texas, tendrá pantallas gigantes para que 50 mil personas más sigan el acto litúrgico.
Habrá terminado entonces la gira papal; de aquí volará a Roma.

martes, 16 de febrero de 2016

Ser mujer, pobre y trabajadora en Ciudad Juárez

En el Paso del Norte, Ciudad Juárez concentra una numerosa clase trabajadora. Las mujeres son parte fundamental de este joven proletariado.


Juárez es la ciudad más grande del estado de Chihuahua y cuenta con más de 1 millón 300 mil de habitantes, la gran mayoría de ellos provenientes de otros estados del país y que llegaron hace años en busca de trabajo y/o con la esperanza de cumplir el llamado “sueño americano”.
Entre esta multitud de personas destacan cientos de miles de mujeres, que constituyen casi el 50% de la población según datos del INEGI. La mayoría de ellas vienen o son parte de familias que emigraron desde lejanos pueblos y ciudades, sectores populares y campesinos que decidieron recorrer grandes distancias impulsadas por el anhelo de un trabajo digno que les permitiera salir adelante.
Estas mujeres son madres solteras y jefas de familia, que viven en la periferia marginada de la ciudad y que han nutrido por miles las líneas de producción en las maquiladoras. Fue a finales de los 80’s y principios de los 90’s, cuando se dio un salto en su integración masiva al trabajo asalariado. Esto ha sido un factor importante para convertir a la ciudad en un paraíso de las empresas nacionales y extranjeras, debido a que encuentran en ellas una fuente de jugosas ganancias, utilizándolas como mano de obra barata y calificada.
Dentro de las maquilas no sólo han tenido que soportar extenuantes jornadas laborales a cambio de salarios miserables, sino también el acoso sexual y laboral constante por parte de jefes y supervisores. Como si esto no fuera suficiente al salir de sus centros de trabajo, se tienen que enfrentar a múltiples expresiones de violencia, en donde se conjugan su condición de género y su pertenencia de clase.
Son precisamente estas mujeres pobres y trabajadoras las que en las últimas décadas han sido blanco de una violencia extrema en su contra. Secuestros, tortura y explotación sexual, cuerpos de mujeres trabajadoras, mismos que en muchas ocasiones son descuartizados o mutilados, presentando estrangulamiento, tortura y violación sexual.
Juárez una historia de violencia contra las mujeres
Juárez es conocida internacionalmente como la ciudad del feminicidio y la desaparición de mujeres. Es la ciudad en donde la barbarie capitalista ha mostrado su rostro más cruel sobre los cuerpos de mujeres jóvenes, niñas, pobres y trabajadoras. El fenómeno del feminicidio se ha profundizado en esta ciudad fronteriza desde hace más de 20 años, como expresión final y máxima de una cadena de violencias estructurales, que atraviesan todos los ámbitos de la vida cotidiana de las mujeres: desde el ámbito personal hasta el político.
En 2007 esta ciudad fue también el escenario de la sangrienta guerra iniciada con el programa “Todos somos Juárez”, diseñada por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa. La llamada “guerra contra el narcotráfico” en la entidad derivó en el asesinato de más de 10 mil personas, y un espeluznante despunte del feminicidio, las desapariciones de mujeres y las redes de trata en el municipio.
Una nueva clase obrera
A la par de todas estas adversidades y aterradores escenarios, Juárez se ha desarrollado como una nueva ciudad cosmopolita y con una considerable expansión industrial, que se ha profundizado en las últimas décadas. A este proceso le acompaña la conformación de una nueva y joven clase obrera industrial, compuesta en buena medida por mujeres y jóvenes trabajadoras. Son ellas las que ocupan los trabajos más precarios, con salarios por debajo de sus compañeros varones y sin las mínimas prestaciones para cubrir sus necesidades más básicas; y las que al mismo tiempo comienzan a alzar la voz contra los abusos y la explotación patronal.
A pesar de esta compleja contradicción y pese al difícil escenario político, esta ciudad también está siendo el espacio en donde la clase obrera mexicana comienza a hacer nuevas experiencias de lucha. Desde mediados de 2015 comenzó un movimiento de lucha en diferentes maquilas de la ciudad, que exige el derecho a sindicatos independientes y aumentos salariales para los y las trabajadores.
Estas luchas vienen siendo encabezadas por mujeres obreras –en su mayoría jefas de familia-, que exigen también el fin del acoso sexual y laboral en los centros de trabajo por parte de los jefes y patrones. En pocos meses este movimiento ha avanzado cualitativamente: lo que comenzó como un plantón en la maquila de Scientific Atlanta, se expandió a otras maquilas como Eaton Bussines, Comscope y Lexmark y a principios de 2016 las trabajadoras y trabajadores en lucha decidieron participar de la vida política de la ciudad, aspirando a conquistar una candidatura obrera independiente.
La lucha apenas comienza. Las obreras y obreras de Ciudad Juárez están haciendo historia y la suerte de su movimiento todavía no está escrita. Avanzando en un camino que puede llevarles de demandas sindicales a peleas políticas, la experiencia de las obreras y obreros en lucha en Ciudad Juárez puede ser el síntoma de una nueva subjetividad gestándose en el seno del movimiento obrero, al calor del profundo y contradictorio desarrollo industrial del país y de la frontera norte.


Buscarán en Juárez mostrar al Papa la realidad del estado

Este no es el lugar donde no pasa nada
Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 16 de febrero de 2016, p. 6
Ciudad Juárez, Chih.
En movilizaciones separadas, activistas pro migrantes, madres de desaparecidas, organizaciones no gubernamentales (ONG) y campesinos se dirigen en caravana a esta ciudad con la intención de acercarse al papa Francisco este miércoles y presentarle la realidad de la localidad y del estado de Chihuahua.
Norma Laguna Cabral, madre de Idaly Juache Laguna –de quien no se sabe nada desde el 23 de febrero de 2010–, dijo que el objetivo de esta actividad es mostrar al Papa que Juárez no es la ciudad donde, como dice el gobierno, no pasa nada y que es un Juárez nuevo... no sé qué tiene de nuevo. Indicó que, por lo pronto, miembros de ONG pintan de nuevo, por la ruta que seguirá Jorge Bergoglio, las cruces negras sobre un fondo rosa que fueron borradas por autoridades, con las cuales exigen justicia por las asesinadas y desaparecidas.
Señaló que las organizaciones buscan aprovechar la llegada del Santo Padre a nuestra ciudad y hacerle ver que aún no se olvidan las muertes de estas mujeres y que se sigue buscando justicia y evitar más feminicidios.
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Integrantes de organizaciones sociales repintan cruces negras sobre un fondo rosa, las cuales fueron borradas por autoridades, sobre la ruta que tomará el papa Francisco en su visita a Ciudad JuárezFoto Rubén Villalpando
En tanto, la organización estadunidense Border Network for Human Rights (Red Fronteriza para los Derechos Humanos) organizó ayer una misa en la línea fronteriza, para que migrantes pudieran tener contacto con sus familiares. En el lugar se concentraron alrededor de 100 personas, que en su mayoría tenían más de 20 años de no ver a sus parientes avecindados en El Paso, Texas.
En el acto se leyó una carta que expresa el pesar de las familias de migrantes, la cual se intentará entregar al Papa. Miles de personas sufrimos diariamente los ataques de odio y de ira. Bienvenido a esta frontera donde cada año mueren cientos de nuestros migrantes tratando de alcanzar el sueño americano; bienvenido a la frontera más militarizada del mundo, aun cuando Estados Unidos no se encuentra en guerra con México, se señala en el escrito.

domingo, 14 de febrero de 2016

XV Aniversario Luctuoso de Lilia Alejandra G. Andrade


14 DE FEBRERO A LAS 12 EN EL KIOSCO LAS ESPERAMOS ACOMPAÑANOS A CONMEMORAR UN AÑO MAS DE LUCHA Y EXIGENCIA DE JUSTICIA - Jardín de Coyoacán